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jueves, 28 de marzo de 2013

Plan Hidrológico del Tajo: nueva tomadura de pelo .

Por Javier Martínez.

Tras analizar el borrador del Plan Hidrológico del Tajo desvelado por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, y publicado en el BOE el pasado 20/03/2013, así como las distintas reacciones al mismo, no queda otra que rechazarlo de plano ya que no resuelve ni reconoce ninguno de los graves e históricos problemas que atenazan a Castilla ni corta de raíz con las salvajes políticas trasvasistas hacia la periferia.
"Stop trasvases. Regadíos en Castilla". Pintada junto al embalse de Alarcón (Cuenca, Castilla).
"No resuelve ni reconoce ninguno de los graves e históricos problemas que atenazan a Castilla ni corta de raíz con las salvajes políticas trasvasistas hacia la periferia"

Es una nueva tomadura de pelo. La enésima. En primer lugar mantiene y blinda a perpetuidad el acueducto Tajo-Segura lo que acentúa en la periferia peninsular un modelo de desarrollo económicamente insostenible basado en el expolio de agua al vecino (al que incluso se le niega su uso), en la rapiña pura y dura de un recurso que ni tienen ni están dispuestos a comprar (a un precio razonable), a su justo propietario, Castilla, impidiendo además a ésta su utilización y arrasando toda posibilidad de desarrollo en la misma. No solo eso, sino que la voracidad y la demanda infinita del agua ajena, provocan notables desastres medioambientales en Castilla sin que eso importe ni se corrija, solo se maquilla elevando caudales mínimamente en tres ciudades pero sin garantía real siquiera de su cumplimiento. A modo de ejemplo, basta utilizar Google Earth para comprobar cómo en la desembocadura del Jarama en el Tajo, el río afluente lleva cinco veces más agua que el río principal, que ya ha sido desangrado, o como los caudales a su paso por Aranjuez, Toledo o Talavera han hecho del Tajo una caricatura de lo que antaño fue y una inmunda cloaca a cielo abierto.

El borrador del Plan Hidrológico del Tajo presentado anticipa, además, por donde irá el del Júcar. Ambos son los más polémicos y los únicos sin aprobar. Y en ambos nos dejan claro que los castellanos seguiremos viendo trasvasar gratis nuestra agua, mientras aquí seguiremos siendo abastecidos en camiones cisternas en docenas de pueblos y sin poder transformar en regadío nuestros mejores valles, y todo ello pese a que el recurso es nuestro. Con este plan se confirma que el Estado quiere regadíos y desarrollo sin límites en la periferia y miseria e inmigración en la meseta hasta por lo menos 2027. Se confirma además, que eso se hace a nuestra costa, sacrificándonos, y ello no solo porque no contempla que también aquí podamos utilizar nuestra agua, así como la infraestructura del canal Tajo-Segura, en nuevos regadíos, etc., sino porque ni se plantean posibles compensaciones económicas, tan solo unos litros más para que podamos ver nadar los pececitos.

"El borrador del Plan Hidrológico del Tajo presentado anticipa, además, por donde irá el del Júcar".
Embalse de Alarcón, (Cuenca, Castilla).
A modo de ejemplo de lo que supone impedirnos la utilización del agua para nuestro desarrollo, comparemos con lo sucedido en la comarca de El Carracillo (Segovia). El milagro del Carracillo segoviano mantiene a 20.000 personas de la huerta. La comarca vende 120 mil toneladas de productos hortofrutícolas. Sus habitantes no conocen el paro, que es residual. Es una isla de prosperidad sin mar a la vista, pero con mucha agua. El Carracillo es ahora la comarca más rica de Segovia y de las más avanzadas de Castilla en cuanto a agricultura innovadora. No sufre la despoblación de otros pueblos de Castilla y sirven al mercado nacional y extranjero los mejores productos de la huerta. Ha pasado de ser la zona más pobre de Segovia a la comarca más próspera. Los regadíos obraron el milagro. Sus cifras de ventas, en crecimiento constante, despiertan las envidias de cualquier territorio. En 2010: 100 millones de euros, mitad y mitad entre venta directa y producto transformado. En todos sus pueblos cuentan ya con al menos una industria agroalimentaria transformadora. El Carracillo no deja de innovar y en los últimos 5 a 7 años se ha producido un empuje de transformación agraria importantísimo. La revolución consistió en hallar el cultivo apropiado para una tierra que fue nefasta siempre incluso para el cereal. Regadío se llama la fórmula con la que llegó la innovación agraria. De los primeros cultivos de regadío, consistentes en achicoria, se ha pasado a la huerta más selecta. Luego la innovación agraria de la huerta sumó a la zanahoria y la patata y la remolacha, el puerro, la remolacha roja y la endivia. Hace cinco años la lechuga y así hasta hoy. Y solo hablamos de 7.600 hectáreas, de las cuales se riegan regularmente 3.500. Cuando el nuevo plan de regadío se ponga en marcha, el agua alcanzará a regar otras 1.500 hectáreas más (Fuente: Ical). 

Frente a esos contundentes datos, tenemos el caso de Cuenca, donde el 47% de los conquenses han emigrado, no viven en la provincia, y sin embargo tenemos numerosos ríos. ¿Qué pasaría si utilizásemos aquí el canal Tajo-Segura para regar por donde pasa, qué sucedería si controlásemos el Júcar y si por fin se transformasen las 50.000 hectáreas que en su día se declararon de interés general en La Manchuela conquense y albacetense?, ¿desaparecería el paro y la inmigración? Si 7600 hectáreas mantienen a 20.000 personas (clima es similar), 50.000 (solo en La Manchuela) mantendrían a 131.000 (la mitad aproximadamente en Cuenca y la otra en Albacete). Hablamos solo del Júcar. Si se creasen otras 50.000 hectáreas en tierras atravesadas por el canal Tajo-Segura, serían otras 131.000 personas, esta vez todas en Cuenca. ¡Aunque fuesen la mitad!

Los castellanistas y demás conquenses debemos dejar constancia de nuestro frontal rechazo al borrador, que se antoja casi como definitivo pues parece pactado, y del hartazgo que supone ver durante décadas como los periféricos se llevan el agua con la aquiescencia del Estado consentidor y sin que nadie contemple compensaciones para el interior castellano. 

Debemos además denunciar la negociación del plan de espaldas a la sociedad y con sordina, ya que la orden a las partes implicadas ha sido la de guardar silencio, y cuya primera víctima también ha sido Castilla-La Mancha pues durante un año Cospedal (PP) ha dejado de recurrir en los tribunales los sistemáticos trasvases en lugar de usarlos para seguir presionando en la negociación. Señores del PP, ¿dónde ven ustedes el 'gran éxito'?

Pintada cerca de Motilla del Palancar (Cuenca, Castilla)
Quiero recordar que los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Tajo hace años que tienen terminado el plan. Lamentablemente, este no contempla ningún cambio significativo, ninguna mejora sustancial en tierras castellanas, salvo un aumento de las reservas de la cabecera de 240 a 400 hectómetros cúbicos que se antoja un mero caramelo, fácil de incumplir, para calmar a los incautos. La experiencia demuestra que esas cifras son papel mojado. Muchos castellanistas pensamos que eso es un simple anzuelo del PP para tapar bocas a ingenuos y que nada sustancial cambia. A Castilla se le sigue asignando un papel económica y políticamente irrelevante y secundario en el conjunto español. 

La prueba fehaciente de que el plan estaba concluido hace años, de que su aprobación perjudica a los intereses de Castilla y de que no se podrán cumplir las reservas ecológicas ahora publicitadas (que de todas maneras se dan un plazo de cinco años para alcanzarlas), la tenemos en que fue colgado en la web de la Confederación en 2011 por la anterior presidenta de la misma, la socialista Mercedes Gómez (el Gobierno del PSOE le obligó a retirarlo inmediatamente e hizo que Gómez pagara por ello), y en él se decían cosas como que el trasvase es inviable por la caída de las aportaciones de agua (en el período 1980-2006 se han reducido a la mitad de las previstas en el anteproyecto del trasvase Tajo-Segura de 1967), por el imparable aumento del consumo en la cuenca del Tajo debido a la explosión demográfica de Madrid y su desbordamiento hacia Guadalajara y Toledo y la inevitable presión de la Directiva Marco europea por la mejora ecológica de los ríos. Resulta evidente que para hacerlo ahora ‘viable’, para mantenerlo, el interior será sacrificado. Esta es la razón por la que en su día el gobierno de Aznar planeó el trasvase Ebro-Segura, para dotar de nuevo grifo a la costa ante la incapacidad del Tajo de poder abastecer a su cuenca (Gran Madrid) y al Mediterráneo al mismo tiempo. Con la llegada de Zapatero en 2004 y la ausencia de mayoría absoluta, ERC impuso eliminar el trasvase del Ebro (cuyo punto de toma estaría justo antes de tirarla al mar) y Zapatero lo aceptó (lo que prueba que los socialistas, si realmente hubiesen tenido voluntad de acabar con el trasvase del Tajo también lo hubiesen hecho). Ahora, perdidas las ayudas europeas para construir el trasvase del Ebro, sin dinero por la situación económica precaria del país, con un PP que gobierna en minoría con el antitrasvasista PAR en Aragón y sin agallas para exigirles a los catalanes su cuota de solidaridad hídrica con el Mediterráneo (¡y eso que están siendo rescatados financieramente por todos los españoles!), los paganinis de esta situación seremos, como siempre, los castellanos de las cuencas del Tajo y Júcar. Porque una cosa es cierta, Murcia y Valencia, tendrán agua ajena sí o sí. Castilla, eso ya es otro cantar, ni la propia. Antes permitir tirar el agua del Ebro al mar que dejar de sangrar al interior castellano y permitirle un futuro. Eso es España hoy. Antes fue Zapatero (PSOE), ahora es Rajoy (PP). ¡Y pensar que si no se tirase al mar la del Ebro habría agua y futuro para todos! No ser castellanista en esta España se paga caro, se paga haciendo las maletas (en Cuenca el 47%). Castellanismo o emigración.

jueves, 14 de junio de 2012

El Gobierno del PP entregará el Júcar a los valencianos. A los castellanos, ajo y agua, como siempre.

Por Javier Martínez.

Según informa Levante (14/06/2012), el Gobierno español opta por interpretar a su antojo, y con claro sesgo favorable hacia la Comunidad Valenciana, las sentencias del Tribunal Supremo sobre el reparto competencial del territorio del Júcar que enfrenta desde hace años a este trozo ninguneado de Castilla (y que algunos tuvieron la ocurrencia de llamar CLM), con Valencia (la niña bonita del Estado como buena periférica que es).
"El Gobierno español opta por interpretar a su antojo, y con claro sesgo favorable hacia la Comunidad Valenciana, las sentencias del Tribunal Supremo sobre el reparto competencial del territorio del Júcar"

El 60% aproximadamente del territorio y de los ríos de la Confederación Hidrográfica del Júcar son ríos independientes del Júcar (el área de la Albufera, aunque en el mapa se incluya en amarillo, también es independiente), no pertenecen a la Cuenca Hidrográfica del Júcar. Su unión administrativa a éste tiene fines políticos que perjudican al interior castellano, que pierde así, al distorsionarse territorio y población, el control político-administrativo del río. El Júcar es el único río de la CHJ que consigue desembocar en el mar (y no todos los años), pues el Turia es desecado artificialmente, justo antes de entrar en Valencia capital (el caudal ecológico se lo pasan por el forro). La dependencia de la Comunidad Valenciana de un recurso tan estratégico como escaso, es total. Empero, los castellanos no hemos sido capaces de explotar económicamente esa situación, el Estado nos lo impide. ¿Por qué las cuatro cuencas al norte del Júcar (verde, morado, amarillo y naranja) no forman parte de otra Confederación Hidrográfica independiente? ¡Hasta Cataluña tiene voz y voto en la CHJ! ¿Por qué las cuatro cuencas alicantinas (morado, naranja, amarillo y verde) al sur de la cuenca real del Júcar (amarillo) no forman parte de la Confederación del río Segura, si a fin de cuentas están orientadas hacia el sureste?
Así, el digital valenciano informa que el gobierno ‘opta por mantener la unidad de cuenca en el Júcar’ pese a que es notorio que el río Turia, el Palancia, el Cenia, y un largo etc., no son afluentes del Júcar, son otras cuencas hidrográficas distintas, independientes (como existen otros casos en la península, que sí se recogen con una demarcación con gestión apartada, caso por ejemplo, de las cuencas del norte de Cataluña, que no pertenecen al Ebro), y cuya inclusión en ésta sirve para aumentar territorio y población y entregar así, ad eternum, la gestión del río Júcar a los valencianos perjudicando a los castellanos (con mayor territorio y aportación hídrica al río), que somos, como de costumbre, restospañoles para el Estado periferista.

Recordemos que por la capital del Turia, Valencia, el Júcar ni pasa, por lo que correspondería a Cuenca capital (la única ciudad importante por la que sí discurre directamente el río), la sede de la Confederación Hidrográfica, con todo lo que eso supone de inversiones y empleo público estable y cualificado además de poder económico, administrativo y político para la ciudad.


Cínicamente, el digital valenciano denomina 'unidad de cuenca' a lo que sabe son varias cuencas hidrográficas distintas. Ese es el meollo del asunto, la trampa. El concepto político-administrativo de Demarcación (sic) de Cuenca del Júcar se creó precisamente para eso, para saltarse la cuenca hidrográfica real. En el subtítulo de la noticia se admite, probablemente inconscientemente,  que la situación es de claro privilegio. (Foto: Levante, 14/06/2012). La Cuenca Hidrográfica del Júcar, solo abarca las provincias de Cuenca, Albacete y la parte sur de la provincia de Valencia (sin la capital). Sin embargo, en el concepto de Demarcación, se añaden el centro-norte de la provincia de Valencia, Castellón y hasta parte de Tarragona, así como Alicante. Ironías de la chapuza, si Cataluña se independizase, le estaríamos reconociendo legalmente voz y voto en el Júcar a un 'país' extranjero. ¿Otra razón más para ser separador, expulsionista?
El Consejo Nacional (sic) del Agua aprobará un decreto que privilegia (sic) los intereses valencianos.

La propia prensa valenciana así titula, así lo admite y lo celebra ya, la misma que torpedea un día sí y otro también el corredor central ferroviario de mercancías (Algeciras-Madrid-Zaragoza-Travesía Central del Pirineo-París, con un ramal Lisboa-Alcázar de San Juan), llamado a ser la última oportunidad de desarrollo del interior castellano. Y es que solo para temas hídricos (y para endiñarnos el ATC), la prensa catalanista valenciana sí es españolísima. Para lo demás, es profundamente anticastellana.

Sede en Valencia de la Confederación Hidrográfica del Júcar, ciudad por la que ni pasa el río, y donde ondea la enseña valenciana, pese a no estar transferida. Todo un símbolo de cómo entiende esa región (y el Estado periferista) el río.
‘El Consejo Nacional del Agua se reunirá en los próximos días para aprobar, con toda probabilidad, el texto de un real decreto que mantiene la demarcación Júcar con la misma estructura territorial de la actual Confederación Hidrográfica del Júcar. El texto elaborado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente pretende resolver las controversias surgidas entre Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana en los últimos años y dar una salida a las diferentes interpretaciones del Tribunal Supremo sobre el reparto competencial del territorio Júcar’. Informa el citado diario previa interesada filtración. Salida que será favorable, únicamente, a los intereses de los valencianos.

Así, la prensa levantina informa sin tapujos: "la opción del ministerio consiste en trasladar la actual estructura territorial de la Confederación Hidrográfica del Júcar a la 'demarcación' Júcar de modo que se privilegian los intereses valencianos al mantener una mayor representatividad -fruto de su mayor participación territorial y poblacional en la cuenca del Júcar- en detrimento de Castilla-La Mancha, que aspiraba a incrementar su poder en el río Júcar mediante la parcelación de la actual cuenca hidrográfica" ¿No es esto una vergüenza señor Rajoy?, ¿desde cuándo tiene Valencia una mayor participación territorial en el Júcar? Yo se lo diré, desde que sumaron el Turia, el Palancia, la Albufera, etc., ríos independientes del Júcar.

“El real decreto abre la puerta a que tanto la Comunidad Valenciana como CLM asuman las competencias sobre sus cuencas internas, adscritas ‘provisionalmente’ a la Demarcación Júcar que preside Mª Ángeles Ureña, aunque parece harto improbable, ya que se trata de ramblas y barrancos casi sin agua en el caso valenciano y en el caso de Castilla-La Mancha de la cuenca endorreica de Pozohondo, sin  cauces definidos. En la práctica, el real decreto supone que la cuenca del Cenia se mantiene íntegramente dentro del Júcar y que la cuenca propia de la Albufera se integra también en el Júcar, y no como una cuenca autónoma, como pretendía Castilla-La Mancha. Tampoco se producirá la división del subsistema Vinalopó-El Alacantí que incluían los borradores elaborados por el Gobierno Zapatero”. Es decir, Valencia consigue sumar territorios y población que no pertenecen a la cuenca del Júcar para hacerse con el control político efectivo del río.
"Valencia consigue sumar territorios y población que no pertenecen a la cuenca del Júcar para hacerse con el control político efectivo del río"
Y es que señores, en este chapucero Estado autonómico, diseñado para mayor gloria de la periferia, lo de los peris es solo de ellos pero lo nuestro, lo castellano, es de todos los españoles… porque así les conviene, y si sacan más de otra forma, pues cambian el criterio y listo. Ellos eligen, nosotros no. Los periféricos, abreviadamente los peris, pueden, si lo desean y les conviene, gestionar sus ríos mientras los nuestros son de todos o incluso también son de ellos. Véase lo ocurrido con la transferencia del Guadalquivir donde Castilla la Nueva y Extremadura, que también tienen territorio en el río, han sido ninguneadas. ¿Porqué no transferir el Júcar, nuestra parte, a Castilla? Ah no, eso no; esto es España, 'el agua de los ríos es de todos' nos machacan una y otra vez los interesados de allí y los idiotas de aquí. ¡Y una mierda es de todos! Nuestra parte es nuestra. ¿Verdad que a los portugueses no les dejamos mandar en los ríos comunes, pese a que son históricamente tan españoles como los valencianos? Autonomías sí, claro que sí, pero no así; autonomía de verdad en las cosas verdaderamente importantes que afectan al territorio (infraestructuras, agua, patrimonio, etc.), y Estado fuerte en aquellas otras que nos igualan en derechos (Educación, Sanidad y Justicia) y deberes (Hacienda). Eso de que solo por el interés de quiero Andrés, señores peris, ha de ir acabándose. Las asimetrías para su padre.

“Esta distribución permite mantener 10 representantes de origen valenciano en el Consejo del Agua de la Cuenca por 9 procedentes de otros territorios. En la Junta de Gobierno se amplia de 5 a 7 los representantes de los regantes lo que permitirá, probablemente, la entrada de los regantes de aguas subterráneas de La Mancha, actualmente ‘invitados’”. ¡Manda huevos que los castellanos de la comarca manchega seamos invitados! ¿Y saben de dónde proceden los 9 representantes de 'otros territorios'? porque no crean que son todos castellanos, también están incluidos ahí los aragoneses y hasta un catalán. ¡Asco de país!

Río Júcar cerca de su nacimiento, en las inmediaciones de Tragacete (Serranía de Cuenca, Castilla)
"Esta distribución permite mantener 10 representantes de origen valenciano en el Consejo del Agua de la Cuenca por 9 procedentes de otros territorios"
“El nuevo real decreto facilitará la aprobación del nuevo Plan Hidrológico del Júcar” que será, como era de suponer, una tomadura de pelo para los intereses castellanos, como toda la vida, oigan. ¿Alguien sabe para qué queremos al PPSOE en Castilla? ¿Qué piensan hacer la señora Cospedal, el señor Ávila, Prieto, Pardo, Barreda, Bono, Guijarro, García-Page… y toda la banda del PPSOE? A una Castilla reunificada y unida, con políticos mínimamente castellanistas, no se le tomaría el pelo de esta forma tan humillante, ni siquiera se atreverían a expoliarle su oro líquido, el agua. No puede ser que el criterio demográfico sea, en la práctica, el método a través del cual tu vecino se cree con derecho de mandar en tu territorio y en tus recursos. El Estado, una vez más, apuesta, exclusivamente, por la periferia, prima y sacrifica a Castilla... y luego van, y nos llaman centralistas, como si la centralidad geográfica importase algo frente al periferismo legislativo-político.


El Estado saltándose los límites y la lógica de la Naturaleza para beneficio de la mafia especuladora costero-ladrillero-naranjera y sus insostenibles campos de golfos y parques acuáticos, para engordar aún más una economía dependiente de un recurso que ni tienen ni están dispuestos a pagar, y que después de habérnoslo expoliado con la aquiescencia del Estado periferista, incluso subvencionamos nuestro propio expolio. ¿Por qué no pagan los peris de una vez por el agua expoliada un precio justo, su valor real?, ¿nadie ve la descomunal deuda histórica que nos deben?, ¿por qué se enterraron los planes de regadíos en La Manchuela? Doblemente patético el apoyo que la coalición ecolojeta-independentista valenciana eQuo-Compromís hizo de los trasvases-expolios de agua castellana (Tajo y Júcar) en la pasada campaña electoral del 20/11/2011, al tiempo que se oponen oficialmente a los nuevos trasvases desde el Ebro.

La impostura política valenciana, no solo en temas como el del agua, no conoce límites. Los ecologistas, coaligados con los separatistas catalanistas de Compromís, no dudan sin embargo, en defender los trasvases Tajo-Segura desde la ominosa caverna mesetaria castellana, mientras recriminan sin despeinarse 'las contradicciones (sic) de PP y PSOE con el Tajo-Segura' (EFE, 14/11/2011). Así lo afirmaron Aitana Mas, candidata al Congreso por Alicante, y Joan Ribó, concejal en el Ayuntamiento de Valencia e histórico del separatismo valenciano de izquierdas, en rueda de prensa en Elche (Alicante). Peor aún, éste último no dudó en defender cínicamente 'una nueva cultura del agua [...] donde esta se lleve a las zonas donde más hace falta, reclamando que se mantengan los trasvases Tajo-Segura y Júcar-Vinalopó', e incluso se sacó de la manga la prioridad de los regantes levantinos sobre los castellanos, incluso sobre el consumo humano de los madrileños: 'el agua va a utilizarse para riegos ilegales (sic) de CLM, para privatizar el canal de Isabel II (sic) o para garantizar agua de las grandes urbanizaciones de Madrid (sic)' (El Mundo, 14/11/2011). Ecologismo y nacionalismo en versión valenciana: 'soy independentista; eso sí, el agua gratis de la centralista Castilla que no falte'. ¡ Toma coherencia! La posición oficial de las demás fuerzas políticas valencianas, es similar a la de Equo-Compromís, con el único matiz en el PP, que apoya todos los trasvases, incluido el del Ebro. PSPV-PSOE e EUPV-IU no apoyan los trasvases del Ebro, solo los del Tajo y Júcar. ¿Adivinan porqué?
"Incluso subvencionamos nuestro propio expolio. ¿Por qué no pagan los peris de una vez por el agua expoliada un precio justo, su valor real?, ¿nadie ve la descomunal deuda histórica que nos deben?"
Mientras en el resto del mundo civilizado la gestión tiende hacia una mayor transparencia, una mayor justicia territorial y explotación racional (perdurable en el tiempo) de la naturaleza en general, y de los ríos en particular, aquí vemos cómo el Estado periferista nos asigna a los castellanos el papel de segundones, de lugar de paso, de sitio para ser explotado por la periferia plácidamente, de colonia interior a la que succionar gratuitamente recursos, el papel, en definitiva, de Restospaña. Y hay que decir basta.


Voces de Cuenca (19/06/2012). Noticias como esta son recurrentes en Cuenca todos los años. El Estado, siempre presto a enviar nuestra agua cuasi gratuitamente (lo poco que se cobra nadie sabe a dónde va, probablemente, incluso acabe en las arcas de la propia CHJ en Valencia) a cientos de km, nos condena a vivir como africanos a los conquenses en pleno siglo XXI. Lo próximo será cerrar 37 escuelas rurales, alguna como la de Cañada del Hoyo con 13 alumnos matriculados. ¿Culpamos solo a la crisis financiera 'mundial' de la situación agónica de nuestros pueblos? El Estado tiene mucho de culpa; la Junta de Calamidades, convertida en un simple ente administrativo de escaso perfil político, también. En el PPSOE solo aspiran a alternarse en la Junta, aceptan el sistema, el modelo, no aspiran a reformarlo, salvo con la boca pequeña y siempre que sea víspera de elecciones. El oro líquido, cuyo valor en amplias zonas del planeta amenaza con superar al del petróleo (otro recurso también natural, pero que no es de todos, sino de sus dueños), y que bien podría ser la base sobre la cual construir un futuro prometedor en Castilla, lo estamos regalando (más bien nos obligan a regalarlo). Con la excusa de que 'el agua es de todos', resulta que es de todos menos de sus dueños, los castellanos. Sería muy fácil contentar a todos, españoles del interior y periferia, creando un mercado del agua con los recursos que excedan los caudales ambientales mínimos. Ellos necesitan comprar y nosotros vender, así de simple. ¿Por qué no poner un contador y una tarifa de precios? Además de justo y equitativo, poner precio al agua garantiza que no se despilfarra, evita que su demanda tienda al infinito, luego también desde el punto de vista ambiental es recomendable dicho mercado. Claro que, ¿porqué han de pagar un precio justo los peris si el Estado les 'legitima' el expolio? Y lo que vale para el Júcar, vale para el Tajo-Segura, y para el canal Cerneja-Ordunte (entre Burgos y Vizcaya), las tres principales vías de expolio hídrico a Castilla. A nadie se le escapa que si Vasconia y Comunidad Valenciana se independizasen, Castilla saldría beneficiada. ¿Hemos de llegar a eso?

El lago denominado Albufera de Valencia, que forma parte del Parque Natural del mismo nombre (en verde), pertenece, básicamente, al término municipal de Valencia capital, y aporta escasa población a la capital del Turia (que ostenta unos 800.000 habitantes). Pues bien, la Albufera es, desde el punto de vista hidrológico, independiente tanto del Turia como del Júcar, pues se alimenta de las precipitaciones de la zona, si bien tiene notables aportes debido a una extensa red de acequias de riego. Con el fin de conocer el balance hídrico que se da en este sistema cuasi artificial (el lago se mantiene gracias a esclusas o golas que le comunican directamente con el mar), la Confederación Hidrográfica del Júcar ha implantado una red de monitorización de caudales en todas las golas de salida del Parque Natural (sic), y en las acequias que tienen los aportes más importantes. Además se ha instalado un medidor del nivel de agua del lago. Y todo ello porque desde el punto de vista exclusivamente hidráulico y geográfico se reconoce su independencia y singularidad. A pesar de esa independencia hidro-geográfica, insistimos, tanto del Turia como del Júcar, no se representa así en los mapas de la CHJ, ni tampoco como 'parte' del Turia en su defecto, sino añadiéndosela al Júcar, la más irracional de las tres opciones. La explicación, obviamente, no es hidrológica ni geográfica, sino política. Al añadirla a la cuenca del río Júcar, el fuerte peso poblacional de Valencia capital (cuya riqueza se debe en buena parte, como en todo el Mediterráneo, precisamente al agua que succionan gratuitamente al vecino castellano) computa en ese río pese a que el Júcar, ni pasa por esa capital ni por su municipio, lo que le da el acceso y control político definitivo de la CHJ. Y es que los representantes de la CHJ, no son, como debería, proporcionales a la superficie que cada territorio aporta al río (Castilla controlaría su parte del río y la CHJ), sino en función de la población. En un Estado federal, siempre y cuando sea auténticamente federal, y no un churro o un simulacro para mayor gloria de la periferia, eso no sería así. No digamos ya en el hipotético caso de que Valencia y Castilla acaben siendo países distintos (al caso portugués les remito). Dada la situación actual, creemos puede calificarse al Estado claramente como pro periferia, no neutral ni inocuo, es decir, como periferista, en contraposición a centralista, como obscenamente suele afirmarse precisamente desde la periferia. Las sedes de las confederaciones hidrográficas, la política trasvasista del Estado durante décadas (tanto en la democracia como en la dictadura) y las redes de acueductos y demás infraestructuras hidráulicas, son claramente radiales, con todo lo que de anticastellano ello supone. Eso mismo puede afirmarse del resto de infraestructuras radiales (autovías, ferrocarriles, etc.). No deja de ser paradójico que sean precisamente los peris quienes utilicen el 'argumento' estrella de la radialidad de las infraestructuras para acusar al Estado, y a los castellanos, de centralistas. ¡Manda huevos!
 

lunes, 25 de julio de 2011

¿Qué sucedería si utilizásemos el agua del Tajo-Segura, aquí, en Castilla?

Por Javier Martínez
Veámoslo con un ejemplo real, esta vez en la otra meseta hermana, más fría si cabe aún que la nuestra, que ya es.
El 'milagro' del Carracillo segoviano mantiene a 20.000 personas de la huerta. La comarca vende 120.000 toneladas de productos hortofrutícolas. Esta cifra supone el 10% del total regional de Castilla y León. La zona está formada por doce pueblos cuyos vecinos no conocen el paro.
Es una isla de prosperidad sin mar a la vista, pero con mucho agua. El Carracillo es la comarca más rica de Segovia y de las más avanzadas de la Comunidad de Castilla y León en cuanto a agricultura innovadora.
Campos conquenses, atravesados por el canal, no reciben ni una gota de agua, ¿es justo?, ¿para cuándo un plan de regadíos?, ¿qué fue de las prometidas 100 mil hectáreas de regadío en La Manchuela conquense y albacetense por Felipe González?, ¿porqué su ministro de agricultura, el valenciano Sr. Albero, abandonó el plan?

No hay paro. Con 20.000 personas, no sufre la despoblación de otros pueblos de Castilla y León y sirven al mercado nacional y extranjero los mejores productos de la huerta.
Doce pueblos constituyen esta isla que, en medio siglo, ha pasado de ser la zona más pobre de Segovia a la comarca más próspera.
"Los regadíos obraron el milagro". Sus cifras de ventas, en crecimiento constante, despiertan las envidias de cualquier territorio. En 2010: 100 millones de euros, mitad y mitad entre venta directa y producto transformado. El Carracillo no deja de innovar y en los últimos entre 5 y 7 años se ha producido un empuje de transformación agraria importantísimo. En todos los pueblos hay por lo menos una planta de transformación.
La revolución consistió en hallar el cultivo apropiado para una tierra que fue nefasta siempre para el cereal. Regadío se llama la fórmula con la que llegó la innovación agraria. De los primeros cultivos de regadío de los años 50, consistentes en achicoria, se ha pasado a la huerta más selecta. Luego la innovación agraria de la huerta sumó a la zanahoria y la patata y la remolacha, el puerro, la remolacha roja y la endivia. Hace cinco años la lechuga y así hasta hoy. 7.600 Hectáreas suma el Carracillo que riega regularmente 3.500. Cuando el nuevo plan de regadío se ponga en marcha, el agua alcanzará a regar otras 1.500 hectáreas más.
La conclusión es sencilla: es un mito que no pueda haber regadío rentable en Castilla, es una tragedia que en Guadalajara y Cuenca (y Toledo,…) no reivindiquemos nuestros ríos, nuestras comarcas, nuestra tierra, es una desgracia que seamos gobernados por políticos del PPSOE que solo 'miran' por la periferia y un puestecillo en 'Madrid'. El trasvase de agua del Tajo-Júcar-Segura es un expolio en toda regla a los castellanos, y la ausencia de partidos políticos con una clara 'visión castellanista’ nos está saliendo caro, muy caro. El agua es el auténtico oro líquido de Castilla, aprovechémosla. Las Alcarrias guadalajareña y conquense, la Sierra Baja conquense y La Mancha Alta conquense podrían tener una renta per cápita infinitamente mayor que la actual. Saludos castellanistas.