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lunes, 12 de agosto de 2013

Nuevo Plan del Júcar: más de lo mismo. Castilla vuelve a perder, Valencia a ganar.

Por Javier Martínez 
Tras analizar la propuesta del Ministerio para el nuevo Plan Hidrológico del Júcar (PHJ), publicado el 08/08/2013, es evidente que el mismo es un claro heredero del pactado en 1998 por los ex presidentes Zaplana, Bono y el ministro Matas (si bien ahora cuantifica y reconoce explícitamente en su articulado las cantidades teóricas que todos los afectados necesitan), por lo que no resuelve ni ataca de raíz los problemas históricos que padecemos en Castilla, simplemente los obvia.
"No resuelve ni ataca de raíz los problemas históricos que padecemos en Castilla, simplemente los obvia"
El plan contempla unos recursos disponibles en la red fluvial de 3.056 hm3 y unas demandas reales de 3.113 hm3, es decir, se admite el desequilibrio entre lo que se exige al río y lo que éste es capaz de aportar por lo que se mantiene la ficción de que hay agua en el Júcar para todos. El conflicto del Júcar seguirá abierto.
"Se mantiene la ficción de que hay agua en el Júcar para todos. El conflicto del Júcar seguirá abierto"
El déficit hídrico es tan evidente que el nuevo plan, a diferencia del de 1998, incluye un apartado específico (artículo 33) para hablar de las "demandas no atendidas con recursos propios" de donde se deduce que habrá trasvases al Levante, bien desde el Tajo, bien desde el Ebro.
Así, alertar que el PHJ "reconoce que en los sistemas Júcar y Vinalopó-Alacantí no es posible atender con sus recursos disponibles todos los derechos de agua existentes, las re-dotaciones y los posibles futuros crecimientos de demanda con las adecuadas garantías y cumplir con el régimen de caudales ecológicos" establecido en el documento. "Se requiere por tanto el aporte de recursos cuyas características y procedencia serán determinados por el Plan Hidrológico Nacional", añade el documento. Aportación que descansará, huelga decirlo, en la posibilidad de trasvases y dada la situación política en el Ebro (Cataluña), me temo que el punto de mira se sitúe en la anestesiada Castilla, en el Tajo Medio, o incluso en el mismísimo Duero, tal y como ya apuntó un ministro valenciano de Agricultura de Felipe González, Vicente Albero, hace unas décadas.
El nuevo plan, apoyado incomprensiblemente por Cospedal y su Gobierno regional,  sigue otorgando "la máxima prioridad" a los riegos valencianos tradicionales del Júcar y alude al carácter histórico (sic) en una impactante frase redactada de la misma manera que en el plan anterior, reconoce la prensa valenciana. Dicho de otra forma, como no hay agua para todos los regadíos presentes (en Valencia) y proyectados hace décadas (en La Manchuela conquense y albacetense), se acepta el status quo actual según el cual los castellanos seguimos poniendo gratis el agua (dejándola correr), nos quedamos sin regadíos en La Manchuela de nuevo, y los levantinos se llevan los beneficios y el empleo. Y todavía hay quien se creerá eso de que el agua, nuestra agua, es de todos. Falso. Con este plan, nuestra agua (y digo bien, nuestra agua), sigue siendo de ellos por mor de unos infumables “derechos históricos" al expolio de recursos del vecino, que puede beber, faltaría más, pero no regar ni crear agroindustria como consecuencia de ello. Esto último solo pueden hacerlo los valencianos, que para eso son españoles de primera, con derechos "históricos" (sic), es decir, con privilegios a nuestra costa, reconocidos en un plan que pronto será ley. El agro castellano continuará como segundo plato. Y a callar, ayer como hoy, que manda el PPSOE.
Solo la ciudad de Albacete, que hasta hace poco tomaba agua de pozos y no se le permitía utilizar la del Júcar, puede presumir de mejorar algo, ya que recibe una asignación de 24 hm3 más 7 hm3 de reserva de agua superficial del Júcar. Como se ve, más que una mejora es un cambio de suministro. Faltaría más que ni para beber se pudiera usar el agua en la meseta. No entendemos a qué viene tanta alegría, tanta autocomplacencia, tanto peloteo en el PP conquense a Cospedal y Rajoy. Beber es lo mínimo. El problema de fondo no es si tendremos unos hm3 más arriba o abajo, o si unas docenas de pueblos conquenses van a tener, por fin, grifos en sus casas. El problema es que no controlamos nuestros recursos, otros hacen el mega negocio. 

A los regadíos de la Mancha Oriental se le asignan 320 hm3 de recursos subterráneos más 80 hm3 de aguas superficiales para sustituir los bombeos actuales, y en teoría, permitir la recuperación ecológica del Júcar en su tramo medio. No caerá esa breva. Después de otorgar 400 hm3 al regadío de Albacete (320+80) el documento admite que los derechos de agua concedidos por el Gobierno a los regantes de esta zona superan en 60 hm3/año el agua disponible real. Sin embargo, amplia la posibilidad de legalizar algunos, pocos, regadíos puestos en marcha irregularmente en la zona en los últimos años y para dotarlos establece una nueva reserva sobre aguas del Júcar de 65 hm3. Una minucia comparada con los miles de hectáreas ilegales que se regularizarán en Valencia, Alicante y Murcia (Segura), y que exigirán enormes cantidades de agua dejando aún más exhausta a Castilla, al Alto Tajo y al Júcar.
Destacar que pese a que el plan habla de sustitución paulatina de las extracciones de agua subterránea que afectan al caudal del río, el objetivo del cumplimiento medioambiental se aplaza hasta el año 2027; largo me lo fiáis, dejando claro la prioridad de los intereses levantinos de toda índole sobre los castellanos (medioambientales o del tipo que sean). Y es que a Valencia, nada le importan los caudales ecológicos, no hay más que ver como el río Turia es desecado al 100% desde hace décadas, justo al entrar al término municipal de dicha ciudad, y por ninguna parte se contempla en el plan regenerarlo. Bueno, “si le importa” que se mantengan los caudales pero en el interior castellano, por aquello de que así más agua corre hacia sus huertas.
El PHJ, que debe superar la actual fase de exposición pública de seis meses y ser aprobado por el Consejo Nacional del Agua antes de convertirse en un Real Decreto, presenta además, clamorosos “olvidos” y reivindicaciones históricas castellanas que lamentablemente nadie en Cuenca, ni desde el PP ni desde el PSOE, reclaman.
Entre los temas relevantes históricos que nos afectan y que no contempla o no resuelve el plan elaborado por el ministerio que dirige Arias Cañete, destaco los siguientes (adjunto mapa publicado en Levante el 27/06/2013 para entenderlo mejor):
El conflicto del Júcar (Levante, 27/06/2013)
1º.- No se resuelve el espinoso asunto de los límites verdaderos de la cuenca del Júcar, manteniendo “provisionalmente”, y contra sentencias judiciales, la delimitación actual. Es decir, se siguen considerando como territorio Júcar amplísimas zonas de ríos completos e independientes (no afluentes) del Júcar, como el Turia, el Palancia y el Mijares, así como hasta doce cuencas intracomunitarias valencianas (territorios independientes que vierten directamente al mar) sobre todo de Castellón y Alicante. La CCAA que tenga más territorio dentro de la futura y real demarcación del Júcar tiene derecho a un mayor número de representantes en los órganos de gestión y planificación. Castilla-La Mancha, si consiguiese ese objetivo que la geografía le otorga, podría sacar adelante los regadíos de La Manchuela que ahora se le niegan y cuantos quisiera. No es baladí el asunto, 50.000 hectáreas en riego pueden sostener una población nueva de unas 130.000 personas. No solo eso, podríamos incluso trasladar la Confederación del Júcar a Cuenca o Albacete. Nos falta un solo vocal para lograrlo, y si se cumpliesen las sentencias y se respetase la geografía, nos sobraría uno. 

2º.- Para “compensar” esa pérdida de influencia política en el Júcar, desde Valencia se han inventado el concepto “cuenca endorreica” (sin salida al mar) de Albacete y Pozohondo y que “suponen” casi la mitad de la provincia de Albacete. Es evidente el engaño, todas las cuencas interiores, sean de aguas superficiales o subterráneas, vierten más pronto que tarde al río Júcar, no son agujeros negros. Es hora de que se contemple y adapte escrupulosamente el concepto administrativo de confederación al concepto hidrológico o geográfico, es decir, que solo el sur de la provincia de Valencia, y en ningún caso Castellón o Alicante, se incluyan en la Confederación del Júcar, dejando fuera a todo el Turia, etc., y no solo La Albufera y el barranco del Carraixet como defiende con escasa ambición la Junta de Comunidades. En el caso de que los valencianos no acepten la geografía, y en previsión de que es imposible entenderse con los periféricos, nuestro discurso deberá ser aún más contundente si cabe: que cada cual gestione su tramo de río en su territorio y adiós muy buenas, se acabó lo de ser una colonia económica interior sin derecho al uso o venta de su principal y casi único recurso natural, el agua. Que emigren ellos.

3º.- La exclusión de las cuencas intracomunitarias de Alicante del Júcar, conllevaría que el Júcar-Vinalopó, actual y eufemísticamente “una transferencia interna”, pase a ser lo que realmente es, un trasvase más, por lo que los territorios reales del Júcar (donde ya tendríamos mayoría) serían reconocidos como cuenca cedente, teniendo la prioridad legal que ahora se les niega.

4º.- No permite segregar hidrológicamente a la perjudicada meseta de Utiel-Requena. Dado que la comarca de Utiel-Requena es geográfica e históricamente parte de la meseta, de Cuenca, y por tanto de Castilla, y sufre por parte de la Confederación del Júcar y de la Generalidad el mismo y tradicional ninguneo a su agricultura, a la que condena a ser de secano y escasamente rentable, y dado que si pertenece a la cuenca real del Júcar, los castellanistas conquenses reclamamos su reincorporación a Cuenca, lo que aumentaría aún más el peso de todos nosotros en los órganos de gestión de la Confederación, haciendo disminuir el de los valencianos, además, en la misma proporción. Jaque mate.

miércoles, 1 de mayo de 2013

El Ministerio sigue concediendo ilegalmente el control del Júcar a Valencia


Por Javier Martínez.

El Ministerio de Medio Ambiente que dirige Arias Cañete (PP) aprobó el pasado 13 de abril un real decreto que permite mantener a la Generalidad valenciana el control en la gestión del río Júcar frente a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Así se desprende del texto que establece la composición, estructura y funcionamiento del Consejo de Agua de la Demarcación (sic) Hidrográfica del Júcar publicado el pasado día 13 de abril en el Boletín Oficial del Estado, y así lo celebra la prensa valenciana que asegura que ‘el Consell aún controla la gestión del Júcar’, gracias a ese decreto, si bien de forma provisional pero esencial, y que ‘el Gobierno prorroga la influencia de la Generalidad sobre el río Júcar’.
"El real decreto permite mantener a la Generalidad valenciana el control en la gestión del río Júcar frente a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha"
Ese decreto del Gobierno es manifiestamente perjudicial para los intereses de las dos provincias castellanas afectadas, Cuenca y Albacete, pues supone prorrogar el incumplimiento de sentencias judiciales emitidas hace lustros, y darle un nuevo respiro a la Comunidad Valenciana, que afrontará el nuevo Plan Hidrológico del Júcar con el mismo e injustificado peso político que ahora, lo que será demoledor para Castilla, pues en el mismo se contemplará el reparto de agua para regadíos así como la sepultura definitiva de las 60.000 hectáreas de regadío que se declararon de interés general hace décadas en La Manchuela conquense y albacetense y que siguen sin desarrollarse por presiones valencianas.
"El decreto del Gobierno es manifiestamente perjudicial para los intereses de Cuenca y Albacete, pues supone prorrogar el incumplimiento de sentencias judiciales emitidas hace lustros, y darle un nuevo respiro a la Comunidad Valenciana, que afrontará el nuevo Plan Hidrológico del Júcar con el mismo e injustificado peso político que ahora, lo que será demoledor para Castilla"
El documento mantiene el statu quo político actual (ignorando nuevamente las sentencias), que permite mayoría valenciana por un solo vocal, si bien consagra la provisionalidad que dura ya años y que consideramos es una nueva afrenta y desprecio hacia el interior castellano y a las propias resoluciones de los tribunales.
Valencia quiere seguir mandando en solitario en el Júcar, incluso a costa de incumplir su propio Estatuto de autonomía, que le obliga a recibir, y a segregar por tanto, sus cuencas intracomunitarias (aquellas que nacen y mueren en una misma región porque desembocan directamente al mar) del Júcar. El Gobierno del Estado le ayuda a ello. El titular  (Levante, 14/04/2013) no deja lugar a dudas, en la Confederación manda el Gobierno valenciano, no el Estado, pese a no estar transferida, pese a la geografía, pese a las sentencias y pese al propio Estatuto valenciano. A estos, naturalmente, no les importa. Castilla pierde.
Para entender cuál es el problema, recordemos que en Valencia se acuñó el término ‘demarcación del Júcar’ en lugar del habitual en todas partes de ‘confederación o cuenca del Júcar’, pues se pretende mantener en la cuenca del Júcar a multitud de ríos independientes y no afluentes del Júcar, así como territorios que nada tienen que ver con el mismo. La cuenca hidrográfica del Júcar incluye, tan solo, tierras de Cuenca y Albacete, así como el sur de la provincia de Valencia. No incluye ni la Albufera, ni Valencia capital (por donde transcurre el Turia) ni el norte de la provincia valenciana ni mucho menos Castellón o el sur de Tarragona, como tampoco la provincia de Alicante. El objetivo de añadir territorios a la ‘demarcación’ Júcar que no son de la cuenca hidrográfica del Júcar es político, dado que añadiendo población se consigue el control del río, de una importancia económica extraordinaria para ambas regiones, y que de otra forma no sería posible pues correspondería a los castellanos la mayoría en la Confederación. Esta es la razón por la cual en la Comunidad Valenciana se niegan a cumplir su propio Estatuto de autonomía, e incluso se levantan voces para que se modifique renunciando a competencias (la experiencia dice que el Estado favorece a la periferia), y no asumen la gestión de las cuencas intracomunitarias (las que nacen y mueren en territorio valenciano, como el Palancia), una competencia que se niega a desarrollar. De hacerlo, esas cuencas saldrían de la Confederación del Júcar, por lo que el Consell valenciano perdería representación y, por tanto, el control de la entidad que gestiona el río.
Con todo, el decreto incorpora una disposición transitoria que fija la hoja de ruta para poner fin a esa provisionalidad que mantiene los inaceptables privilegios de los valencianos, pero cuidado porque ese pretendido fin es posterior a la elaboración del Plan Hidrológico del Júcar (donde quedará ya todo decidido), por lo que las consecuencias para Castilla serán irreversibles ya que nuestros intereses serán decididos y subyugados por los valencianos.
"Se fija la hoja de ruta para poner fin a esa provisionalidad que mantiene los inaceptables privilegios de los valencianos, pero cuidado porque ese pretendido fin es posterior a la elaboración del Plan Hidrológico del Júcar"
Frente a todo ello, a los castellanos no nos basta con que se gestionen por separado los ríos que como el Júcar, el Turia o el Palancia son independientes, o con que se transfieran a las autonomías las cuencas intracomunitarias, sino que cada región debe gestionar su tramo de los ríos comunes y adaptarse a lo que tiene. Si Portugal y España gestionan admirablemente cada uno sus tramos de los ríos comunes, si el Danubio es gestionado por catorce Estados, no vemos la razón por la cual el Júcar no puede ser gestionado en régimen de igualdad territorial (sin el criterio demográfico). Eso es más compatible con el modelo de Estado Federal que la situación actual. Hay que tener en cuenta que todos los ríos castellanos antes o después van a parar al mar, por lo que todos nuestros ríos (y nuestros intereses económicos asociados), si no se gestionan como si de un Estado Federal verdadero se tratase, acaban siendo también de ellos, mientras los suyos solo serán de ellos, es decir, nuestros intereses quedan condicionados a los suyos sin que exista reciprocidad y eso es colonialismo.
"Una vez elaborado el Plan Hidrológico del Júcar, junto con el resto de planes, se elaborará el Plan Hidrológico Nacional, por lo que en éste quedarán viciados de origen los intereses castellanos, y una vez más, se ignorarán los regadíos que en su día fueron declarados de interés general por el Estado en La Manchuela"
Alertar que una vez elaborado el Plan Hidrológico del Júcar, junto con el resto de planes, se elaborará el Plan Hidrológico Nacional, por lo que en éste quedarán viciados de origen los intereses castellanos, y me temo que una vez más, se ignorarán los regadíos que en su día fueron declarados de interés general por el Estado en La Manchuela y que los castellanistas reclamamos se construyan de una vez por todas. El asunto no es baladí, extrapolando experiencias similares en climatología y producción vegetal, estamos hablando de unos 130 mil empleos entre directos, indirectos e inducidos a repartir entre las provincias de Cuenca y Albacete. Como ejemplo de que no se tiene en cuenta los intereses de Castilla, de que se nos niega transformar en regadío nuestras tierras con nuestra propia agua mientras otros regadíos levantinos sí están siendo tenidos en cuenta pese a que no son de las tierras de la cuenca del Júcar, el real decreto reconoce nada menos que en su preámbulo la unidad (sic) de gestión del sistema Vinalopó-Alacantí, con lo que, mientras se mantenga el status actual, el Júcar-Vinalopó será considerado como un canal entre territorios del Júcar sin serlo, dándoles además a las tierras de Alicante derechos, reservas hídricas y preferencia en el riego, por 'derecho de antigüedad', sobre las de Cuenca y Albacete (que si son territorio Júcar).

jueves, 28 de marzo de 2013

Plan Hidrológico del Tajo: nueva tomadura de pelo .

Por Javier Martínez.

Tras analizar el borrador del Plan Hidrológico del Tajo desvelado por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, y publicado en el BOE el pasado 20/03/2013, así como las distintas reacciones al mismo, no queda otra que rechazarlo de plano ya que no resuelve ni reconoce ninguno de los graves e históricos problemas que atenazan a Castilla ni corta de raíz con las salvajes políticas trasvasistas hacia la periferia.
"Stop trasvases. Regadíos en Castilla". Pintada junto al embalse de Alarcón (Cuenca, Castilla).
"No resuelve ni reconoce ninguno de los graves e históricos problemas que atenazan a Castilla ni corta de raíz con las salvajes políticas trasvasistas hacia la periferia"

Es una nueva tomadura de pelo. La enésima. En primer lugar mantiene y blinda a perpetuidad el acueducto Tajo-Segura lo que acentúa en la periferia peninsular un modelo de desarrollo económicamente insostenible basado en el expolio de agua al vecino (al que incluso se le niega su uso), en la rapiña pura y dura de un recurso que ni tienen ni están dispuestos a comprar (a un precio razonable), a su justo propietario, Castilla, impidiendo además a ésta su utilización y arrasando toda posibilidad de desarrollo en la misma. No solo eso, sino que la voracidad y la demanda infinita del agua ajena, provocan notables desastres medioambientales en Castilla sin que eso importe ni se corrija, solo se maquilla elevando caudales mínimamente en tres ciudades pero sin garantía real siquiera de su cumplimiento. A modo de ejemplo, basta utilizar Google Earth para comprobar cómo en la desembocadura del Jarama en el Tajo, el río afluente lleva cinco veces más agua que el río principal, que ya ha sido desangrado, o como los caudales a su paso por Aranjuez, Toledo o Talavera han hecho del Tajo una caricatura de lo que antaño fue y una inmunda cloaca a cielo abierto.

El borrador del Plan Hidrológico del Tajo presentado anticipa, además, por donde irá el del Júcar. Ambos son los más polémicos y los únicos sin aprobar. Y en ambos nos dejan claro que los castellanos seguiremos viendo trasvasar gratis nuestra agua, mientras aquí seguiremos siendo abastecidos en camiones cisternas en docenas de pueblos y sin poder transformar en regadío nuestros mejores valles, y todo ello pese a que el recurso es nuestro. Con este plan se confirma que el Estado quiere regadíos y desarrollo sin límites en la periferia y miseria e inmigración en la meseta hasta por lo menos 2027. Se confirma además, que eso se hace a nuestra costa, sacrificándonos, y ello no solo porque no contempla que también aquí podamos utilizar nuestra agua, así como la infraestructura del canal Tajo-Segura, en nuevos regadíos, etc., sino porque ni se plantean posibles compensaciones económicas, tan solo unos litros más para que podamos ver nadar los pececitos.

"El borrador del Plan Hidrológico del Tajo presentado anticipa, además, por donde irá el del Júcar".
Embalse de Alarcón, (Cuenca, Castilla).
A modo de ejemplo de lo que supone impedirnos la utilización del agua para nuestro desarrollo, comparemos con lo sucedido en la comarca de El Carracillo (Segovia). El milagro del Carracillo segoviano mantiene a 20.000 personas de la huerta. La comarca vende 120 mil toneladas de productos hortofrutícolas. Sus habitantes no conocen el paro, que es residual. Es una isla de prosperidad sin mar a la vista, pero con mucha agua. El Carracillo es ahora la comarca más rica de Segovia y de las más avanzadas de Castilla en cuanto a agricultura innovadora. No sufre la despoblación de otros pueblos de Castilla y sirven al mercado nacional y extranjero los mejores productos de la huerta. Ha pasado de ser la zona más pobre de Segovia a la comarca más próspera. Los regadíos obraron el milagro. Sus cifras de ventas, en crecimiento constante, despiertan las envidias de cualquier territorio. En 2010: 100 millones de euros, mitad y mitad entre venta directa y producto transformado. En todos sus pueblos cuentan ya con al menos una industria agroalimentaria transformadora. El Carracillo no deja de innovar y en los últimos 5 a 7 años se ha producido un empuje de transformación agraria importantísimo. La revolución consistió en hallar el cultivo apropiado para una tierra que fue nefasta siempre incluso para el cereal. Regadío se llama la fórmula con la que llegó la innovación agraria. De los primeros cultivos de regadío, consistentes en achicoria, se ha pasado a la huerta más selecta. Luego la innovación agraria de la huerta sumó a la zanahoria y la patata y la remolacha, el puerro, la remolacha roja y la endivia. Hace cinco años la lechuga y así hasta hoy. Y solo hablamos de 7.600 hectáreas, de las cuales se riegan regularmente 3.500. Cuando el nuevo plan de regadío se ponga en marcha, el agua alcanzará a regar otras 1.500 hectáreas más (Fuente: Ical). 

Frente a esos contundentes datos, tenemos el caso de Cuenca, donde el 47% de los conquenses han emigrado, no viven en la provincia, y sin embargo tenemos numerosos ríos. ¿Qué pasaría si utilizásemos aquí el canal Tajo-Segura para regar por donde pasa, qué sucedería si controlásemos el Júcar y si por fin se transformasen las 50.000 hectáreas que en su día se declararon de interés general en La Manchuela conquense y albacetense?, ¿desaparecería el paro y la inmigración? Si 7600 hectáreas mantienen a 20.000 personas (clima es similar), 50.000 (solo en La Manchuela) mantendrían a 131.000 (la mitad aproximadamente en Cuenca y la otra en Albacete). Hablamos solo del Júcar. Si se creasen otras 50.000 hectáreas en tierras atravesadas por el canal Tajo-Segura, serían otras 131.000 personas, esta vez todas en Cuenca. ¡Aunque fuesen la mitad!

Los castellanistas y demás conquenses debemos dejar constancia de nuestro frontal rechazo al borrador, que se antoja casi como definitivo pues parece pactado, y del hartazgo que supone ver durante décadas como los periféricos se llevan el agua con la aquiescencia del Estado consentidor y sin que nadie contemple compensaciones para el interior castellano. 

Debemos además denunciar la negociación del plan de espaldas a la sociedad y con sordina, ya que la orden a las partes implicadas ha sido la de guardar silencio, y cuya primera víctima también ha sido Castilla-La Mancha pues durante un año Cospedal (PP) ha dejado de recurrir en los tribunales los sistemáticos trasvases en lugar de usarlos para seguir presionando en la negociación. Señores del PP, ¿dónde ven ustedes el 'gran éxito'?

Pintada cerca de Motilla del Palancar (Cuenca, Castilla)
Quiero recordar que los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Tajo hace años que tienen terminado el plan. Lamentablemente, este no contempla ningún cambio significativo, ninguna mejora sustancial en tierras castellanas, salvo un aumento de las reservas de la cabecera de 240 a 400 hectómetros cúbicos que se antoja un mero caramelo, fácil de incumplir, para calmar a los incautos. La experiencia demuestra que esas cifras son papel mojado. Muchos castellanistas pensamos que eso es un simple anzuelo del PP para tapar bocas a ingenuos y que nada sustancial cambia. A Castilla se le sigue asignando un papel económica y políticamente irrelevante y secundario en el conjunto español. 

La prueba fehaciente de que el plan estaba concluido hace años, de que su aprobación perjudica a los intereses de Castilla y de que no se podrán cumplir las reservas ecológicas ahora publicitadas (que de todas maneras se dan un plazo de cinco años para alcanzarlas), la tenemos en que fue colgado en la web de la Confederación en 2011 por la anterior presidenta de la misma, la socialista Mercedes Gómez (el Gobierno del PSOE le obligó a retirarlo inmediatamente e hizo que Gómez pagara por ello), y en él se decían cosas como que el trasvase es inviable por la caída de las aportaciones de agua (en el período 1980-2006 se han reducido a la mitad de las previstas en el anteproyecto del trasvase Tajo-Segura de 1967), por el imparable aumento del consumo en la cuenca del Tajo debido a la explosión demográfica de Madrid y su desbordamiento hacia Guadalajara y Toledo y la inevitable presión de la Directiva Marco europea por la mejora ecológica de los ríos. Resulta evidente que para hacerlo ahora ‘viable’, para mantenerlo, el interior será sacrificado. Esta es la razón por la que en su día el gobierno de Aznar planeó el trasvase Ebro-Segura, para dotar de nuevo grifo a la costa ante la incapacidad del Tajo de poder abastecer a su cuenca (Gran Madrid) y al Mediterráneo al mismo tiempo. Con la llegada de Zapatero en 2004 y la ausencia de mayoría absoluta, ERC impuso eliminar el trasvase del Ebro (cuyo punto de toma estaría justo antes de tirarla al mar) y Zapatero lo aceptó (lo que prueba que los socialistas, si realmente hubiesen tenido voluntad de acabar con el trasvase del Tajo también lo hubiesen hecho). Ahora, perdidas las ayudas europeas para construir el trasvase del Ebro, sin dinero por la situación económica precaria del país, con un PP que gobierna en minoría con el antitrasvasista PAR en Aragón y sin agallas para exigirles a los catalanes su cuota de solidaridad hídrica con el Mediterráneo (¡y eso que están siendo rescatados financieramente por todos los españoles!), los paganinis de esta situación seremos, como siempre, los castellanos de las cuencas del Tajo y Júcar. Porque una cosa es cierta, Murcia y Valencia, tendrán agua ajena sí o sí. Castilla, eso ya es otro cantar, ni la propia. Antes permitir tirar el agua del Ebro al mar que dejar de sangrar al interior castellano y permitirle un futuro. Eso es España hoy. Antes fue Zapatero (PSOE), ahora es Rajoy (PP). ¡Y pensar que si no se tirase al mar la del Ebro habría agua y futuro para todos! No ser castellanista en esta España se paga caro, se paga haciendo las maletas (en Cuenca el 47%). Castellanismo o emigración.

sábado, 9 de marzo de 2013

El Partido Castellano exige firmeza a la Junta en la nueva batalla por el control del río Júcar


Por su interés reproducimos el comunicado de prensa emitido por el PCAS el pasado 24 de febrero y reproducido por varios medios de comunicación:
CuencaNews, 24/02/3013.
La Agrupación Provincial en Cuenca del Partido Castellano (PCAS) exige firmeza e ideas claras a la presidenta Cospedal en el conflicto abierto por el control del río Júcar que vive estos días una encarnizada batalla entre las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana.
Tradicionalmente, pese a que es Castilla quién aporta la mayor superficie y caudal al río, son los valencianos quienes mandan y extraen beneficios económicos y políticos del mismo. Con la excusa de que el agua es de todos, la realidad es que se la quedan ellos y que no pagan un euro a Castilla por la misma. El nuevo Decreto de Demarcación Hidrográfica del Júcar así como el Plan Hidrológico de Cuenca que se negocia estos días, debe dejar claro de una vez por todas que ríos y cuencas hidrográficas son Júcar y cuáles no, debe cumplir escrupulosamente la sentencia del Tribunal Supremo de 2004, actuar en consecuencia y separar la gestión de todos los ríos independientes del Júcar. Entendemos que no hacerlo contribuye a perpetuar lesivamente los intereses del interior castellano (Cuenca y Albacete).
"Con la excusa de que el agua es de todos, la realidad es que se la quedan ellos y que no pagan un euro a Castilla por la misma"
Y es que a nadie se le escapa que tradicionalmente se han unido a la Confederación Hidrográfica del Júcar, ríos independientes del mismo, ríos que no son afluentes del mismo tanto por el norte (Castellón) como por el sur (Alicante), triplicando la superficie y la población de la misma de forma artificial por conveniencia política de la costa. El caso más clamoroso es el Turia, pero también el Palancia, el Cenia, etc. La razón que explica esto, a juicio del Partido Castellano (PCAS), es un intento de la costa de añadir territorios y población a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y poder así hacerse con el control político efectivo del río. Así, el lago de la Albufera (sito mayoritariamente en el término municipal de Valencia) es, según la propia confederación y la legislación valenciana, una cuenca hidrológica independiente tanto del Turia como del Júcar, pese a lo cual se incluye administrativamente en el Júcar no por casualidad ni de forma inocua. Por la ciudad de Valencia, además, discurre el Turia, que como todo niño sabe es independiente del Júcar.
Voces de Cuenca, 24/02/2013.
En el Partido Castellano (PCAS) exigimos igualmente a la Junta de Comunidades que denuncie y exija daños y perjuicios al Ministerio de Medio Ambiente por incumplir durante años la sentencia del Júcar emitida por el Tribunal Supremo en octubre de 2004 y por dedicarse a darle la vuelta a la situación, mediante informes ‘técnicos’ que interpretan torcidamente la ley para no asumir las consecuencias de su aplicación.
En el Partido Castellano (PCAS) creemos igualmente que ha llegado la hora de reclamar la gestión de todos nuestros ríos y de olvidarse del criterio nacional que solo favorece al vecino. No es de recibo que en la práctica, no podamos ni utilizar aquí ni vender el agua, solo dejar que corra y otros sí la utilicen. Que cada cual gestione su tramo y emplee sus recursos para su propio desarrollo económico y social. Esta opción es la más coherente con la de un Estado Federal no asimétrico real y auténtico al que se supone que vamos. Si a Portugal no le dejamos que gestione más que sus tramos de los ríos compartidos, no vemos por qué no hemos de hacer lo mismo por el Este. El criterio actual de solo ceder a las autonomías la gestión de aquellos ríos que solo trascurren por su territorio es claramente perjudicial para Castilla, por cuanto eso supone que sus ríos son de ellos y los nuestros (que obviamente todos acaban en el mar) son de todos, es decir, que los periféricos consiguen aplicar su vieja máxima de ‘lo mío es mío y lo vuestro de todos’, convirtiéndonos de facto en una colonia interior con permiso del Estado. Pero es que además, ese criterio ha sido violado, por ejemplo, en el Guadalquivir, donde la superficie de Extremadura y Castilla la Nueva, fue cedida a Andalucía por el gobierno de Zapatero.
"Ha llegado la hora de reclamar la gestión de todos nuestros ríos y de olvidarse del criterio nacional que solo favorece al vecino. Que cada cual gestione su tramo"
En el Partido Castellano (PCAS) entendemos que el marco jurídico-administrativo hidrográfico  actual es claramente injusto y perjudicial para los intereses de Castilla. Basta comprobar cómo los trasvases de agua, por cuanto no recibimos compensación económica efectiva real alguna (y si muchos perjuicios económicos en forma de valles expropiados, inundados y comarcas aisladas condenadas a la emigración), son un claro expolio auspiciado por el Estado para mayor gloria de la periferia. Consideramos que el actual modelo solo ha favorecido a la periferia, donde incluso se toleran miles de hectáreas de regadío ilegales, mientras aquí se ha prohibido de facto todo tipo de uso del agua.
La Tribuna de Albacete, 27/02/2013 también se hizo eco del comunicado tanto en su edición impresa como digital. En ésta última afirmó: "El Partido Castellano enarbola la bandera de la lucha del agua y en especial, la del agua del Júcar. Ayer sus integrantes pedían que todos los ayuntamientos de las provincias de Cuenca y Albacete que forman parte de la CHJ, boicoteen el convenio de Alarcón. Recordar que la Unidad Sindical de Usuarios del Júcar (USUJ), con sede en Valencia, usa dicho convenio como base legal para pedir que los municipios de la parte castellano-manchega del Júcar paguen un canon por usar el agua para abastecimiento humano, cuando el nivel baje de la curva de garantía que marca dicho convenio, firmado en 2001. El PCAS pide a los municipios albaceteños y conquenses del Júcar 'que sigan el ejemplo de Albacete' y se nieguen a pagar a la USUJ" 
En el Partido Castellano (PCAS) proponemos a la sociedad castellana aprovechar la ocasión que brinda la actual negociación y rediseño del Plan Hidrológico, exigir que se desempolven los planes de construcción de regadíos en La Manchuela conquense y albacetense, que en tiempos de Felipe González un ministro nacionalista valenciano de Agricultura (el señor Albero  acabó militando en un partido separatista ‘porque es lo que él siempre había sido’), enterró definitivamente. Los castellanistas exigimos además que dicha transformación en regadíos de tierras se financie con fondos del Estado, a cuenta de una deuda histórica pendiente con los castellanos, por todos los hectómetros cúbicos de agua que han sido trasvasados tanto del Tajo como del Júcar, durante décadas. Creemos que esa deuda es fácilmente cuantificable tomando como base las propias series estadísticas oficiales de las confederaciones del Tajo y Júcar.
"Exigir que se desempolven los planes de construcción de regadíos en La Manchuela conquense y albacetense"
El Partido Castellano (PCAS) exige al gobierno de Cospedal que no reconozca ni el actual plan del Júcar ni el convenio para la gestión del embalse de Alarcón y pide a todos los ayuntamientos conquenses y albacetenses (tal y como ya hace el ayuntamiento de Albacete), que se nieguen a pagar a los regantes valencianos por el suministro de aguas superficiales del río Júcar procedentes del pantano conquense. Solicitamos, además, que dicho pantano, ya amortizado, sea expropiado, pase a ser gestionado por la Junta de Comunidades y se ponga fin a décadas de política hidráulica franquista pro periferia.
Igualmente, en el Partido Castellano (PCAS) pedimos para Cuenca la sede de la nueva Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), hecho que entendemos nos corresponde por cuanto somos la única ciudad importante por la que discurre directamente el río, con el consiguiente traslado de funcionarios, empleo, rentas y poder administrativo, político y económico que eso supondría para nuestra ciudad.
"Pedimos para Cuenca la sede de la nueva Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ)"
Por último, en el Partido Castellano (PCAS) queremos alertar a la sociedad conquense de los riesgos geopolíticos y las consecuencias económicas para nuestra tierra que supone entregar sistemáticamente aquí el poder al PPSOE (lo ocurrido con las aguas del Júcar no es sino uno de tantos ejemplos), por cuanto este tiene hipotecas electorales más cuantiosas y atractivas que satisfacer fuera de Cuenca que dentro, y mucho nos tememos que acabarán dando prioridad a sus intereses electorales en otros sitios sobre los de Castilla en general y Cuenca en particular. Los castellanistas conquenses proponemos un proyecto político propio que piense globalmente en Castilla (apostando por la unidad e integración de todas las provincias castellanas de ambas submesetas en un mismo ente administrativo o CCAA), y actúe localmente en Cuenca (y todas y cada una de las provincias castellanas). Proponemos superar así tanto el estéril localismo e individualismo provincial (que jamás nos conducirá a nada) como la dilución nacional que por separado todas las provincias castellanas padecemos. Y todo porque entendemos que juntos, no solo recuperaremos el peso específico político y económico que nunca debimos perder en el contexto español, sino que  podremos superar el estado de postración, abandono, irrelevancia y ninguneo actual.
El obligado cumplimiento de la sentencia sobre el Júcar del Tribunal Superior de octubre de 2004, pone a Valencia nerviosa. El rumor difundido en enero de 2013 de que CLM podría conseguir el número de representantes en la Confederación del Júcar que por geografía y población real le corresponden (una vez aclarado en los tribunales que 'demarcación' y 'cuenca hidrográfica' es un truco administrativo), y que los regantes manchegos, por primera vez, dejarían de ser invitados (¡toma humillación!) para tener voz y voto como los valencianos, irrita en Valencia. Sus representantes políticos no disimulan, incluso con tono bravucón,  que quieren seguir pasándose por el arco del triunfo dicha sentencia, que obliga a separar las cuencas hidrográficas que son independientes del Júcar de este, lo que resta representantes valencianos en la CHJ y la pérdida de la mayoría que nunca debieron tener. Les cuesta digerir la geografía y perder privilegios. Así, Ximo Puig, secretario general del PSPV-PSOE (partido fuertemente independentista catalanista los días pares y españolista avergonzado los impares), o Esther López Barceló, diputada de EUPV (la IU de la Comunidad Valenciana) en las Cortes valencianas, pertenecientes ambos a organizaciones políticas fuertemente anticastellanas en temas lingüísticos e interpretación histórica, y que apoyan abiertamente el proyecto separatista catalanista de los Países Catalanes, no dudan sin embargo, en pedir seguir trincando gratis toda el agua que puedan a la malvada Castilla y en mandar obscenamente sobre los recursos del territorio de ésta. Es hora de enseñarles coherencia y nacionalismo del bueno, del justo, del justificado. (Foto: captura de El Periodic, 10/01/2013)
IU de la Comunidad Valenciana (EUPV), tampoco acepta la geografía ni el clima, también se opone a la separación de cuencas a que obliga la sentencia y apuesta porque los valencianos sigan mangoneando unas aguas que no son suyas. Superar la radialidad de las infraestructuras hidráulicas y la política franquista pro periferia no está en su agenda. Son 'antifranquistas' selectivos. En EUPV padecen, además, de incoherencia aguda crónica, enfermedad mental que cursa con altas dosis de cinismo e hipocresía fácilmente observable que consiste en defender un nacionalismo selectivo, según conviene. Nacionalistas separatistas confesos, rechazan que los vecinos puedan serlo en asuntos hídricos. Su forma de actuar puede resumirse en 'Independencia política para mí, sumisión y expolio hídrico para ti' (Foto: 20 Minutos, 10/01/2013)
El rumor de que podría hacerse justicia a los regantes castellanos causa pánico en la Comunidad Valenciana. Desde ésta región se rechaza que CLM gane peso político en la CHJ y que el interior esté representado en la gestión del río conforme a los criterios de separación de territorios hidráulicos independientes que solo en sentencia firme (aún sin ejecutar) nos son reconocidos. De salir adelante el nuevo Plan de Demarcación del Júcar, que debe ajustarse a la sentencia, el alicantino Vinalopó-Alacantí debe segregarse del Júcar y formar su propia cuenca intracomunitaria distinta de nueva creación. Temen que el mayor peso de los regantes castellanos de Albacete y Cuenca les dejen, y les traten, como ellos han hecho durante décadas: sin agua. Y eso que todavía no hemos construido las 50.000 hectáreas de regadío en La Manchuela conquense y albacetense que hace años fueron declaradas de interés general, y que siguen bajo boicot del Estado por orden periférica. La deseable vuelta de la histórica comarca conquense de la Tierra de Requena a Castilla, regada por el Cabriel (éste sí afluente del Júcar), entre otros, también contribuirá a aumentar nuestros representantes en el río (al tiempo que disminuyen los valencianos en igual proporción).  Requena y Utiel, como tierras  de interior que son,  tampoco deben admitir más tiempo el ninguneo permanente a su agricultura. El envío de caudales serán considerados lo que son, trasvases entre cuencas distintas, y necesitarían el respaldo de Castilla. "CLM sería, en última instancia, quién decidiría sobre el envío de caudales del Júcar al Vinalopó. El plan de Demarcación podría motivar el traslado de la sede del la CHJ, hoy en Valencia, a la provincia de Albacete. Asimismo, sería CLM quién podría decidir el nombre de su presidente -tradicionalmente esta decisión ha correspondido a la Comunidad Valenciana" (ABC, Alicante, 11/01/2013)