viernes, 31 de mayo de 2013

Castilla-La Mancha: 30 años celebrando el fracaso

Por Javier Martínez.
Se cumplen 30 años de autonomía de Castilla-La Mancha. Momento de hacer balance. Este año toca ‘celebrar’ el 31 de mayo en Cuenca. No hay nada que celebrar, salvo el fracaso de la misma, pero se celebra. Para el pueblo que aún trabaja, políticamente ese día no significa nada, salvo un día más de vacaciones. Estampida general al pueblo y punto. Para el que no puede trabajar (camino del 30%), es un día más de agonía. Para la casta política, heredera de los caciques de toda la vida, es momento de colgarse medallas, darse premios, de solemnes discursos vacíos, de lucir palmito, de bla, bla, bla. Les propongo unas breves reflexiones.
El progreso según Castilla-La Mancha. TV digital por satélite domiciliario y pueblos abastecidos con camiones cisternas en el año trece del siglo XXI es perfectamente compatible. (Foto tomada en El Arrabal de Moya, localidad con un solo habitante en las faldas de la medieval Moya, Cuenca, hoy abandonada, orgullosa villa comunera en los confines de los reinos de Castilla, Aragón y Valencia.
¿Qué ha significado económicamente la creación de CLM? ¿Saben qué lugar ocupaba Castilla-La Mancha en el escalafón económico de las regiones de España hace 30 años y cual ocupa ahora? Hace 30 años nos situábamos en el sexto lugar por la cola, detrás de Extremadura, Andalucía, Canarias, Murcia y Galicia. Ahora ocupamos el tercer lugar, también por la cola, detrás de Extremadura y Andalucía. No es que no hayamos avanzado algo, faltaría más, es que avanzamos más despacio que el resto, perdemos posiciones relativas. Hemos pasado de ser una región agraria a ser una región no industrial. Porque aquí, si la industria pesa ahora porcentualmente más en el PIB no es porque suba, sino porque la agricultura baja. Me pregunto, ¿qué celebra la casta? Se nos dijo entonces que la autonomía serviría para acercar la administración al pueblo, para aumentar el bienestar del mismo, para dotar a las regiones de pulso político que las transforme económicamente. La milonga de ‘para acercar la administración al ciudadano’ se ha traducido en un simple cambio nominativo y en aumento de altos cargos.
"Hace 30 años CLM se situaba en el sexto lugar por la cola, detrás de Extremadura, Andalucía, Canarias, Murcia y Galicia. Ahora ocupamos el tercer lugar, también por la cola"
En los edificios capitalinos provinciales donde antes ponía Ministerio de tal, ahora pone Consejería de cual. La descentralización administrativa estaba hecha, faltaba la política. Así es como surgió una nueva élite política que pronto se transformaría en casta y en parásita.  A cambio, se crearon fronteras autonómicas administrativas en la meseta donde nunca las hubo, ya saben, para ‘acercarse al ciudadano’. Juas, juas. No se les ocurra ponerse enfermos de algo más que una gripe, porque la ‘solución’ que esta autonomía les ofrece se llama turismo sanitario por la neo-región resultante de trocear la antaño llamada Castilla la Nueva. Guadalajara y Cuenca, los patitos feos de esta invertebrada sub-meseta lo sabemos bien. Da igual que esté más cerca Madrid, o que Alcalá de Henares se encuentre a tiro de piedra de Guadalajara, te operan en las lejanas Albacete o Ciudad Real y listo. Si a Castilla La Nueva le restamos Madrid, lo que queda es un pollo sin cabeza rebautizado como Castilla-La Mancha. Y Madrid no es otra cosa que el pueblo más grande de Segovia. Tres décadas después, la vida de ambas sub-mesetas sigue pivotando sobre Madrid, la cabeza del pollo, pero con la dificultad añadida de unas fronteras administrativas infumables como única creación destacable de la casta política que nos parasita. Digo casta porque es endogámica, cerrada y la pertenencia a ella es un derecho adquirido por años de sumisión al jefe de la manada; y parásita porque viven a costa de otro de la misma especie, depauperándolo y alimentándose de él sin llegar a matarlo pero casi.
"Si a Castilla La Nueva le restamos Madrid, lo que queda es un pollo sin cabeza rebautizado como Castilla-La Mancha. Y Madrid no es otra cosa que el pueblo más grande de Segovia".
En estos 30 años hemos visto de todo. Más malo que bueno, para qué engañarnos. Un mega incendio en Guadalajara que se saldó con 11 muertos destapó que los bomberos de Soria y Madrid no podían ayudar en tiempo y forma con la rapidez que hubiese sido deseable. Ya saben, había una frontera administrativa que respetar. En una Castilla unida (toda la meseta es una unidad geográfica e histórica incuestionable no así política ni administrativa, lamentablemente), esas cosas no sucederían, pero claro, eso implica menos sillones, menos casta, menos fronteras y más ahorro y coherencia territorial. Menos fronteras, pese a lo cual todavía hay quien cree que el castellanismo es un nacionalismo más. Y no es cierto. 
Cuestionamos el modelo autonómico que troceó a Castilla en cinco regioncillas y nos hizo así irrelevantes e inviables por separado, no a España. Que quede bien claro. Los castellanistas somos unionistas castellanos, no rupturistas. No hay futuro sin unión, ni en Castilla ni en España. Lo que más hemos visto en estos años ha sido trasvases de agua, que es como decir trasvases de riqueza y población. Esos nunca faltan a su cita. El 47% de los conquenses viven fuera de la provincia, ya han sido trasvasados. Naturalmente gratis. Porque ofrecer gratis los recursos castellanos a la periferia es nuestro papel en España. Treinta años después, emigrar sigue siendo la única opción. Normal en una tierra donde el agua va y la basura viene.
El ATC es eso, basura atómica. Nos han vendido la moto de que un ATC es una instalación industrial cuando por definición un almacén carece de actividad manufacturera. Se nos prometió que con la autonomía llegarían los regadíos y la nueva agro-industria a La Manchuela conquense y albacetense, a razón de 50.000 hectáreas, para diversificar la agricultura, aumentar rentas del campo, crear miles de empleos, y para modernizarla "porque hay agua para todos". Para todos los periféricos, claro. Otro fracaso rotundo que demuestra que el pulso político de esta región-guión-comarca es cero patatero. In extremis nos libramos de un campo de tiro del ejército en Cabañeros, el Serengueti castellano, hoy Parque Nacional. Aún resuenan en mis oídos los ecos de un ministro catalán, Narcís Serra,  que nos soltó aquello de "un campo de tiro es compatible con la Naturaleza". Sobre todo si es la castellana, ¿verdad? Cuando echaba a andar esta autonosuya, treinta años ha, El Quijote era la obra cumbre de la literatura castellana. Hoy es cualquier cosa, un polideportivo municipal, un polígono industrial o la mancomunidad que recoge las basuras.

Hasta el nombre de esta autonomía es hortera y antihistórico. ¿Porqué no Castilla-La Alcarria o Castilla-Los Montes de Toledo? La Mancha, provoca sonrojo tener que recordarlo, es una comarca castellana más, no una región. Treinta años después, los políticos de esta tierra gestionan, tramitan, pero no transforman. Ese es el drama. Los reyes y los siglos pasan, los problemas se quedan. ¿Y qué gestionan? Todas las Consejerías se dedican a tramitar subvenciones, al fomento de la economía de la subvención. Los políticos gestionan sus propias carreras profesionales, nada más. Su única aspiración es saltar a otro puesto en Madrid y sumar años hasta la jubilación.
"Cuestionamos el modelo autonómico que troceó a Castilla y nos hizo así irrelevantes e inviables, no a España. Que quede bien claro"
Fuera de la política no hay nada, y dentro de ella no hay vida inteligente, solo trepas. Los partidos políticos son meras agencias de colocación. Se cuentan por docenas los padres que ‘apuntan’ al partido a sus retoños con 14 años, incluso antes. Tienen claro que la política ha dejado de ser una representación para ser una profesión, la única bien remunerada en esta tierra. CLM no pintaba nada hace 30 años y así seguimos, para que andar con rodeos. Las infraestructuras siguen siendo radiales (ahí está inconclusa ad eternum la A-40), lo que nos condena a ser simple lugar de paso, desbaratando así cualquier posibilidad de desarrollo endógeno. Hace treinta años pensábamos que con la autonomía se construiría el ferrocarril convencional Cuenca-Albacete, proyectado en 1948. No solo no existe aún sino que la línea convencional Madrid-Valencia por Cuenca está prácticamente desmantelada y la Aranjuez-Toledo ya ni existe. 

Es cierto que ahora tenemos una flamante Universidad, pero no es menos cierto que ésta ya no es el ascensor social que debía ser (el tapón social alcanza límites más que medievales). Ahora es un cementerio de ilusiones cuando no una fábrica de parados. Y no culpemos a la crisis, que la mayoría de facultades no han colocado a un titulado en su vida. Sus profesores tienen carnet de partido en un porcentaje escandaloso y se dedican a "investigar", en un 60% de los casos, cosas ya conocidas, o a hacer informes que apilar en una estantería; y sus alumnos no tienen más meta que acabar de repartidores de pizzas y gracias. Esta tierra sigue siendo el coto de caza con cortijo que siempre fue y la anunciada reforma de la ley electoral y de las Cortes tienen por misión garantizar precisamente eso, más bipartidismo (y menos pluralidad política), justo ahora que se derrumba. Hay que mantener el cortijo a toda costa. ¿Demoqué?, ¿dónde quedó, señora Cospedal, el liberalismo que se le suponía? Empiece por liberalizar la política. Entre pintoresco y patético fue el llamamiento del Defensor del Pueblo pidiéndole a éste públicamente en su web, que le defendiera del anunciado cierre "porque solo cuesta seiscientos mil euros al año" mantenerle en el chiringuito. Hace treinta primaveras las pensiones en CLM eran de las más bajas de España. Hoy seguimos igual, pero con el agravante de que ahora muchos hijos y nietos viven del abuelo. Y como aquí nadie transforma, dentro de otros treinta inviernos, más de lo mismo. Dentro de otros treinta, nadie recordará que 60 años atrás, cuando las autonomías eran embrionarias, teníamos 5 o 6 cajas de ahorros en cada sub-meseta, algunas tricentenarias, y que gracias al mangoneo legislativo de partidos y sindicatos que la autonomía chikilicuatre favoreció, acabaron en quiebra y todos se fueron de rositas. Una mano (la del PSOE), lava a la otra (la del PP), y las dos se lavan la cara.
Hace treinta años no supimos aprovechar la nueva etapa que con el Estado de las Autonomías se abría. Basta mirar el mapa español para darse cuenta que el castellano es el único pueblo hispánico que no vive agrupado en una sola administración autonómica. Castilla a secas, y por tanto los castellanos sin aditivos, no existimos... y eso que nadie ha hecho tanta historia como nosotros. A alguien le interesamos divididos, callados y vencidos. Con doce millones de castellanos aproximadamente, Castilla unida pudo ser la autonomía española más potente económica y políticamente, lo que sí se traduciría en capacidad transformadora, en futuro. Se acabaría eso de ir reptando cual ciudadanos restospañoles de segunda. Pero no fue. La cuestión hoy es, ¿porqué no serlo ahora?, ¿lo seremos algún día? No mientras prevalezca la casta del 31 de mayo en lugar del espíritu comunero del 23 de abril. Como dijera el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco, “Castilla, si quiere ser, tendrá que asumirse en lo que es. No hay otro camino” (Mañueco, J.P., en “Castilla, manifiesto para su supervivencia”, Editorial Riodelaire, 1984)

viernes, 17 de mayo de 2013

La derogación del marchamo 'Vinos de la Tierra de Castilla' y ¿la vuelta al granel en La Mancha?


Por Javier Martínez.

Ante la inminente derogación por parte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha de la Ley por la que se creó hace lustros la indicación geográfica protegida Vinos de la Tierra de Castilla, deseo manifestar mi  rotundo rechazo a la misma y denunciar la errática y desnortada política vitivinícola de los distintos gestores de la Junta de Comunidades pasados y presentes que han llevado al agro vitivinícola castellano, con incidencia especial en La Mancha y La Manchuela, al caos más absoluto.
"La Junta de Comunidades pretende derogar la marca 'Vinos de la Tierra de Castilla' y arreando que es gerundio"
El marchamo Vinos de la Tierra de Castilla, que considero es una excelente marca comercial, fue creado para dotar de una marca reconocible común a vinos de baja calidad y escasa comercialización elaborados fuera de las denominaciones de origen o que no quieren o no pueden someterse a las normas de calidad y elaboración de éstas; si bien inicialmente tuvo cierto éxito y aceptación entre los viticultores, ha acabado en fracaso precisamente porque se concibió mal. A mi juicio, ese marchamo debe reformularse y debe emplearse no como marca de vinos de comercialización residual escasamente controlados sino como marca común global que identifique a todos los vinos de calidad que se producen en la meseta. No debe ser una submarca sino una supra marca geográfica que ayude a posicionarse a todos nuestros vinos, sobre todo en mercados internacionales que es donde se juega el futuro el sector. La Marca Castilla goza de un incuestionable prestigio entre las capas cultas y adineradas de toda Europa y de medio mundo; es lamentable que en este y en otros muchos ámbitos no seamos capaces de extraerle el valor económico que tiene. Es una marca fácilmente reconocible, lo que evita grandes inversiones previas en posicionamiento, y se asocia a un territorio peninsular concreto, lo que ayuda a diferenciarse de otros competidores españoles tanto dentro pero sobre todo fuera de España donde introducir y asentar docenas de denominaciones de origen por separado se antoja un disparate mercadotécnico.

Propongo que se rescate, se reformule y se relance dicho marchamo como sello comercial agrupado común a todos los vinos de Castilla. No debemos olvidar ni pasar por alto que no ha existido ni ha surgido jamás en toda la historia peninsular una entidad político-institucional con la poderosa personalidad y con un protagonismo histórico a escala regional, peninsular, continental y global como el de Castilla, y eso implica actualmente un valor económico inmenso en muchísimos ámbitos que nadie está sabiendo explorar ni explotar sobre todo en aquellas actividades económicas que se asocian al medio físico como es la agro ganadería y el turismo cultural, rural y de interior.

La política agraria de la Junta de Comunidades, un auténtico caos.

La política agraria de la Junta de Comunidades de las últimas décadas y la actual no hay quien la entienda y es un auténtico caos. Es como un partido de ping-pong, ahora hacía allá, ahora hacia acá. Ahora se subvenciona arrancar viñas al tiempo que también se paga por plantarla, ahora se permite regar las cepas, antes estaba prohibido, antes las variedades autóctonas no servían y han de ser francesas, ahora se vuelve a la variedad airén de peor calidad y mayor producción que devuelven a La Mancha a los tiempos del granel. Se ha perdido la perspectiva, si es que alguna vez se tuvo, y no solo con la viña (con el olivar pasa algo parecido), cuando con la viña hay que pensar en plazos de 20 años. La prueba es que también se deroga parcialmente la Ley de la Viña y el Vino de Castilla-La Mancha dando la impresión de que no sabemos qué hacemos ni donde vamos. Solamente la eliminación del capítulo de infracciones y sanciones al agricultor, que al parecer eran diez veces mayores aquí que en otras regiones, parece razonable.

En los últimos meses hemos visto un nuevo giro en política agraria. Ahora resulta que la restructuración del viñedo, es decir, la replantación con riego por goteo y más alta densidad para aumentar producción, va a prolongarse un año más de lo previsto en Castilla-La Mancha según autorizó hace semanas la Junta de Comunidades que dirige Cospedal. Motivo alegado: los viveros no tienen cepas suficientes para atender el aluvión de pedidos de última hora del último año del plan. Pero sobre todo no las hay de la antaño denostada variedad airén, empleada esencialmente para hacer alcohol vínico (y brandy de Jerez), la misma que se ha venido arrancando inmisericordemente durante años, reduciendo su superficie de 400.000 a 200.000 hectáreas en pocos años. ¿Qué está pasando? Que en las bodegas no se le paga al agricultor la calidad sino la cantidad (posiblemente porque éstas no saben llegar después a un consumidor final que valore y reconozca en una marca común, prestigiosa, sólida y fácilmente reconocible la calidad y el origen del producto) y el agricultor se está desengañando y está volviendo a la viña de siempre, y que un año de buenos precios para los graneles ha relanzado el frenesí vitícola echando por tierra años de política vitivinícola orientada no a la cantidad sino a la calidad. ¿Qué puede pasar en un futuro próximo? La vuelta a la plantación masiva de airén, ahora con riego, puede alcanzar cosechas espectaculares de hasta 20 toneladas por hectárea y acabar en una burbuja cuyo pinchazo en el futuro acarreará consecuencias desastrosas, más aún en comarcas dedicadas al monocultivo de la vid casi en exclusiva. Los precios de la uva en estos últimos años han sido excepcionalmente buenos, con una rentabilidad como hacía años que no se veía y eso ha desatado el entusiasmo por plantar lo máximo posible antes de que se acabe el plazo de la reestructuración. Dado que la gran mayoría de las reestructuraciones consisten en sacar viñas viejas y de poca producción (aunque de mayor calidad) y sustituirlas por la airén (de baja calidad y alta producción), eso supondrá aumentar la cosecha de toda España, La Mancha es el mayor viñedo del país, hasta la sobreproducción dentro de tres a cinco años (que es cuando se alcanza el óptimo de producción) lo que desembocará en un hundimiento o estallido de la burbuja. Una vez más, el campo castellano se está lanzando al monocultivo sin límites de lo que últimamente parece haber sido rentable, relanzando (como también sucede con el olivar), ciclos de sobreproducción y de hundimiento, y todo ello por una obtusa planificación pública desde la Junta de Comunidades.
"La vuelta a la plantación masiva de airén, al granel y la no calidad, puede acabar en una burbuja cuyo pinchazo en el futuro acarreará consecuencias desastrosas"
Propongo, por enésima vez y precisamente ahora que se están redactando los nuevos planes hidrográficos con los que se aprobará el nuevo Plan Hidrológico Nacional (PHN) antes de fin de año, retomar los planes de regadío de La Manchuela conquense y albacetense declarados hace décadas como de interés general por el Estado, y aún sin desarrollar, así como la utilización del agua del canal Tajo-Segura para transformar en regadíos cientos de tierras castellanas por las que trascurre dicho canal. El regadío es la única forma de conjugar especialización y diversificación agrícola sin caer periódicamente en devastadores ciclos y burbujas que condenan a la ruina periódica al campo castellano, además de ser motor de desarrollo agroindustrial indirecto y de servicios inducido. Esto sí, señora Cospedal, haría de la agricultura la base de la pirámide económica regional y conllevaría empleo en cantidades notables y no sus buenas palabras.

miércoles, 1 de mayo de 2013

El Ministerio sigue concediendo ilegalmente el control del Júcar a Valencia


Por Javier Martínez.

El Ministerio de Medio Ambiente que dirige Arias Cañete (PP) aprobó el pasado 13 de abril un real decreto que permite mantener a la Generalidad valenciana el control en la gestión del río Júcar frente a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Así se desprende del texto que establece la composición, estructura y funcionamiento del Consejo de Agua de la Demarcación (sic) Hidrográfica del Júcar publicado el pasado día 13 de abril en el Boletín Oficial del Estado, y así lo celebra la prensa valenciana que asegura que ‘el Consell aún controla la gestión del Júcar’, gracias a ese decreto, si bien de forma provisional pero esencial, y que ‘el Gobierno prorroga la influencia de la Generalidad sobre el río Júcar’.
"El real decreto permite mantener a la Generalidad valenciana el control en la gestión del río Júcar frente a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha"
Ese decreto del Gobierno es manifiestamente perjudicial para los intereses de las dos provincias castellanas afectadas, Cuenca y Albacete, pues supone prorrogar el incumplimiento de sentencias judiciales emitidas hace lustros, y darle un nuevo respiro a la Comunidad Valenciana, que afrontará el nuevo Plan Hidrológico del Júcar con el mismo e injustificado peso político que ahora, lo que será demoledor para Castilla, pues en el mismo se contemplará el reparto de agua para regadíos así como la sepultura definitiva de las 60.000 hectáreas de regadío que se declararon de interés general hace décadas en La Manchuela conquense y albacetense y que siguen sin desarrollarse por presiones valencianas.
"El decreto del Gobierno es manifiestamente perjudicial para los intereses de Cuenca y Albacete, pues supone prorrogar el incumplimiento de sentencias judiciales emitidas hace lustros, y darle un nuevo respiro a la Comunidad Valenciana, que afrontará el nuevo Plan Hidrológico del Júcar con el mismo e injustificado peso político que ahora, lo que será demoledor para Castilla"
El documento mantiene el statu quo político actual (ignorando nuevamente las sentencias), que permite mayoría valenciana por un solo vocal, si bien consagra la provisionalidad que dura ya años y que consideramos es una nueva afrenta y desprecio hacia el interior castellano y a las propias resoluciones de los tribunales.
Valencia quiere seguir mandando en solitario en el Júcar, incluso a costa de incumplir su propio Estatuto de autonomía, que le obliga a recibir, y a segregar por tanto, sus cuencas intracomunitarias (aquellas que nacen y mueren en una misma región porque desembocan directamente al mar) del Júcar. El Gobierno del Estado le ayuda a ello. El titular  (Levante, 14/04/2013) no deja lugar a dudas, en la Confederación manda el Gobierno valenciano, no el Estado, pese a no estar transferida, pese a la geografía, pese a las sentencias y pese al propio Estatuto valenciano. A estos, naturalmente, no les importa. Castilla pierde.
Para entender cuál es el problema, recordemos que en Valencia se acuñó el término ‘demarcación del Júcar’ en lugar del habitual en todas partes de ‘confederación o cuenca del Júcar’, pues se pretende mantener en la cuenca del Júcar a multitud de ríos independientes y no afluentes del Júcar, así como territorios que nada tienen que ver con el mismo. La cuenca hidrográfica del Júcar incluye, tan solo, tierras de Cuenca y Albacete, así como el sur de la provincia de Valencia. No incluye ni la Albufera, ni Valencia capital (por donde transcurre el Turia) ni el norte de la provincia valenciana ni mucho menos Castellón o el sur de Tarragona, como tampoco la provincia de Alicante. El objetivo de añadir territorios a la ‘demarcación’ Júcar que no son de la cuenca hidrográfica del Júcar es político, dado que añadiendo población se consigue el control del río, de una importancia económica extraordinaria para ambas regiones, y que de otra forma no sería posible pues correspondería a los castellanos la mayoría en la Confederación. Esta es la razón por la cual en la Comunidad Valenciana se niegan a cumplir su propio Estatuto de autonomía, e incluso se levantan voces para que se modifique renunciando a competencias (la experiencia dice que el Estado favorece a la periferia), y no asumen la gestión de las cuencas intracomunitarias (las que nacen y mueren en territorio valenciano, como el Palancia), una competencia que se niega a desarrollar. De hacerlo, esas cuencas saldrían de la Confederación del Júcar, por lo que el Consell valenciano perdería representación y, por tanto, el control de la entidad que gestiona el río.
Con todo, el decreto incorpora una disposición transitoria que fija la hoja de ruta para poner fin a esa provisionalidad que mantiene los inaceptables privilegios de los valencianos, pero cuidado porque ese pretendido fin es posterior a la elaboración del Plan Hidrológico del Júcar (donde quedará ya todo decidido), por lo que las consecuencias para Castilla serán irreversibles ya que nuestros intereses serán decididos y subyugados por los valencianos.
"Se fija la hoja de ruta para poner fin a esa provisionalidad que mantiene los inaceptables privilegios de los valencianos, pero cuidado porque ese pretendido fin es posterior a la elaboración del Plan Hidrológico del Júcar"
Frente a todo ello, a los castellanos no nos basta con que se gestionen por separado los ríos que como el Júcar, el Turia o el Palancia son independientes, o con que se transfieran a las autonomías las cuencas intracomunitarias, sino que cada región debe gestionar su tramo de los ríos comunes y adaptarse a lo que tiene. Si Portugal y España gestionan admirablemente cada uno sus tramos de los ríos comunes, si el Danubio es gestionado por catorce Estados, no vemos la razón por la cual el Júcar no puede ser gestionado en régimen de igualdad territorial (sin el criterio demográfico). Eso es más compatible con el modelo de Estado Federal que la situación actual. Hay que tener en cuenta que todos los ríos castellanos antes o después van a parar al mar, por lo que todos nuestros ríos (y nuestros intereses económicos asociados), si no se gestionan como si de un Estado Federal verdadero se tratase, acaban siendo también de ellos, mientras los suyos solo serán de ellos, es decir, nuestros intereses quedan condicionados a los suyos sin que exista reciprocidad y eso es colonialismo.
"Una vez elaborado el Plan Hidrológico del Júcar, junto con el resto de planes, se elaborará el Plan Hidrológico Nacional, por lo que en éste quedarán viciados de origen los intereses castellanos, y una vez más, se ignorarán los regadíos que en su día fueron declarados de interés general por el Estado en La Manchuela"
Alertar que una vez elaborado el Plan Hidrológico del Júcar, junto con el resto de planes, se elaborará el Plan Hidrológico Nacional, por lo que en éste quedarán viciados de origen los intereses castellanos, y me temo que una vez más, se ignorarán los regadíos que en su día fueron declarados de interés general por el Estado en La Manchuela y que los castellanistas reclamamos se construyan de una vez por todas. El asunto no es baladí, extrapolando experiencias similares en climatología y producción vegetal, estamos hablando de unos 130 mil empleos entre directos, indirectos e inducidos a repartir entre las provincias de Cuenca y Albacete. Como ejemplo de que no se tiene en cuenta los intereses de Castilla, de que se nos niega transformar en regadío nuestras tierras con nuestra propia agua mientras otros regadíos levantinos sí están siendo tenidos en cuenta pese a que no son de las tierras de la cuenca del Júcar, el real decreto reconoce nada menos que en su preámbulo la unidad (sic) de gestión del sistema Vinalopó-Alacantí, con lo que, mientras se mantenga el status actual, el Júcar-Vinalopó será considerado como un canal entre territorios del Júcar sin serlo, dándoles además a las tierras de Alicante derechos, reservas hídricas y preferencia en el riego, por 'derecho de antigüedad', sobre las de Cuenca y Albacete (que si son territorio Júcar).

domingo, 14 de abril de 2013

Los comuneros requenenses toman la fortaleza

Por su interés reproducimos aquí integro el texto 'Documento del mes del Archivo Municipal de Requena':

Acta 12 de octubre de 1520
Acta de 12 de octubre de 1520 en la que se da cuenta de la toma  de la fortaleza de Requena (Cuenca, Castilla) por el capitán comunero local Luis de la Cárcel. (Foto Archivo Municipal de Requena).


El mes de abril, y concretamente el 23, se celebra en Villalar de los Comuneros (Valladolid) la derrota comunera que acabó con las Guerras de las Comunidades.

Este mes se expone un acta de 12 de octubre de 1520 en la cual el Corregidor de Requena informa de que la noche pasada la fortaleza había sido tomada por el capitán de la Comunidad de Requena Luis de la Cárcel.

De hecho, las actas del Concejo de Requena ya señalan un ambiente claro de “a punto de guerra” en octubre de 1520, en parte como contagio de la revuelta de los comuneros del Marquesado de Moya que estaban levantados en armas contra el Marqués. El 4 de octubre se ordenaba el reparo de muros, adarves y torres de Requena ante la revuelta de comarcanos con otras gentes de armas procedentes del Marquesado de Moya. El 6 de octubre se produce un enfrentamiento en el Ayuntamiento entre la Comunidad y una facción liderada por Pedro el Viejo y se realizaba unos ordenamientos de paz entre la Comunidad y los caballeros de la Nómina. El acta del 8 de octubre refleja los escándalos y alborotos que se estaban produciendo en la comarca y la toma de los oficios de justicia y regimiento por la Comunidad. La propia Comunidad establece capítulos de concordia con el Juez de Residencia Diego de Almodóvar. El 11 de octubre se regulaba la nueva dinámica del Ayuntamiento de Requena y se ordenaba la supervisión, adobo y reparo de los muros, torres y caminos que se encontraban en mal estado.

Finalmente, el 12 de octubre de 1520, el Juez de Residencia, Diego de Almodóvar, solicita a los miembros del Concejo información sobre si ellos se habían enterado y tomado parte en la toma de la fortaleza por Luis de la Cárcel, Capitán de la Comunidad, la noche pasada. Todo el Concejo se exculpa diciendo que no poseían noticia de ello y no habían participado. También declaran que 12 días antes Luis de la Cárcel ya había tomado la fortaleza con gran alboroto. El Concejo proclama su fidelidad a los reyes y su no incursión en delito, solicitando al Juez de Residencia que nombre a pacificadores que vayan hacia la fortaleza. 

Los incidentes proseguían y el 18 de octubre de 1520 el Concejo debate sobre la toma de dos barriles de pólvora y rodelas a los hombres del Marqués de Moya y de que ya estaban encima de Cardenete (donde expulsarían al Marqués el 31 de octubre) y amenazando Mira. Por el acta de 1 de noviembre sabemos que ante la falta de guardas del término porque la Comunidad poseía la Caballería de Sierra y mantenía diferencias con los Caballeros de la Nómina, se ordenaba a dos capitanes de la Comunidad realizaran la guarda de los términos. El 3 de enero de 1521, a petición de la Comunidad, se ordenaba que ningún vecino o morador de Requena saliera para la tierra de Moya en revuelta ya sea a favor del Marqués de Moya o de la Villa y Tierra de Moya.

Entre enero y febrero de 1521, fuerzas comuneras de Requena, Iniesta y Motilla del Palancar cercaban al Marqués de Moya en su castillo. En marzo, el Dr. Montalvo con tropas del marqués de Falces requería a los requenenses que retornaran a la obediencia real y se dictaba auto de destierro contra los comuneros requenenses. El 27 de abril de 1521 desde Burgos se promulgaba una cédula con el Real Perdón para los comuneros desterrados requenenses.

miércoles, 10 de abril de 2013

30º aniversario del Estatuto y Comunidad de Madrid

Febrero de 2013: 30º aniversario del Estatuto de la Comunidad de Madrid. ¿Barcelona y Londres tampoco tienen señas de identidad? Señores políticos de Madrid: ¡ya está bien de sepultar la identidad castellana de Madrid! Fuerza Castilla Unida, mendrugos.

sábado, 6 de abril de 2013

La ‘marca Castilla’ en promoción turística.

Por Javier Martínez.

Ante las recientes manifestaciones de la consejera de Empleo y Economía de Castilla-La Mancha (en adelante CLM), Carmen Casero (PP), asegurado que “las regiones de interior estamos preparando acciones estratégicas conjuntas para convertirnos en una alternativa que, bajo el paraguas de la marca España, sirva para complementar el turismo estacional de sol y playa en nuestro país”, deseo señalar y proponer lo siguiente:

Respaldo la idea de promocionar conjuntamente el turismo español de interior, agrupado y separado del costero, por presentar ambos un perfil de clientes y de negocio claramente distinto, además de por permitir crear y extraer sinergias ahora desaprovechadas. Ahora bien, entiendo que en modo alguno debe hacerse exclusivamente bajo el paraguas de la ‘marca España’, no porque sea mala marca o no nos incumba, sino porque ésta se asocia inevitablemente al ‘sol y playa’ tradicional en materia turística, no consiguiéndose por ello el efecto deseado en el interior, siendo incluso contraproducente para nuestros intereses, y porque contribuye a que nuestro sector turístico sea tratado como un mero complemento, como la misma consejera reconoce, del sol y playa, y no el objeto central, y porque el llamado turismo cultural, de naturaleza y/o rural o de interior, no es ni debe ser estacional como el de costa. El dinero castellano empleado en promocionar turísticamente nuestra tierra en el extranjero, si se hace bajo el exclusivo paraguas de la 'marca España', acabará siendo dinero tirado en fomentar el turismo costero de nuestros competidores. El fracaso será rotundo.


Revista francesa Le Guide du Routard, de la editorial Hachette, 2011 (Foto recopilada por Voces de Cuenca)
"La promoción turística en Castilla no debe hacerse exclusivamente bajo el paraguas de la ‘marca España’, sino bajo una marca propia, la 'marca Castilla', que nos aporte valor económico de forma específica. Lo contrario es contraproducente"
El valor económico del vocablo Castilla. 

A modo de experiencia ya contrastada, basta recordar que en materia de comercialización de vinos ya se puso en funcionamiento, y con notable éxito y aceptación entre los industriales bodegueros, el marchamo ‘Vinos de la Tierra de Castilla’, debido al prestigio que conserva la palabra Castilla en el sector vitivinícola, pues es sinónima de calidad. Se hizo para dotar de marca a aquellos vinos que por estar fuera de las denominaciones de origen su calidad y comercialización era deficitaria. Conseguir ese mismo prestigio y esa misma diferenciación en el sector turístico y cultural, debiera ser el primer objetivo económico de la consejería del ramo en materia turística.

Ha llegado el momento de dejar atrás la fracasada, por incompleta, parcial y reduccionista, política de promoción turística de la anterior administración socialista basada únicamente en el Quijote hasta en la sopa, y ello por la sencilla razón de que solo fue útil para una comarca, La Mancha, que no es precisamente la más turística. Esa política de promoción turística no sirvió al conjunto de la región, contribuyó a que se asocie a toda la región con la zona llana y seca, arrinconó sobre todo a las comarcas serranas y provocó irritación y malestar en el resto de comarcas castellanas que vieron una tremenda simplificación del producto turístico que incluso les fue contraproducente (no toda la meseta es árida). Resulta palmario que los índices de ocupación, rentabilidad y desarrollo turístico castellano siguen siendo raquíticos, que se ha perdido el tiempo y el dinero. La mejor prueba de ello es que CLM no se ha consolidado con un producto turístico específico reconocible, distinto y de calidad en las últimas décadas, precisamente porque no se ha sabido vender conjuntamente con la ‘marca Castilla’, que sí admite una gran diversidad de interpretaciones geográficas y sensaciones internas sin perjudicar a ninguna comarca, y que ayuda a diferenciarse del resto de España de forma nítida y a posicionarse en el mercado internacional como un mercado a abordar de forma diferente. Ninguna palabra como el vocablo Castilla se asocia mejor al patrimonio artístico y monumental, auténtico puntal que mantiene al sector turístico. La historia pesa mucho y es escandaloso que la administración no vea el valor económico del vocablo ni lo sepa rentabilizar. ¿Tal vez por una cuestión política? También en esto la división administrativa interna de Castilla ha sido letal. Como prueba de la alta aceptación que dicha marca ya tiene, tenemos los frecuentes reportajes que prestigiosas revistas especializadas en turismo francesas, holandesas, alemanas e inglesas, principalmente, dedican al interior español denominándolo Castilla a secas (Castille, Castilië, Kastilien, Castile) pues consideran que el valor histórico es superior a las actuales y artificiales fronteras autonómicas que ellos ni conocen ni les interesan pues rara vez tiene sentido trazar rutas turísticas con los límites administrativos internos.


Revista turística francesa Le Guide du Routard, 2011 (Foto recopilada por Voces de Cuenca).
Hay que denunciar sin ambages, que hasta la fecha, CLM no ha tenido una política de promoción turística digna de ese nombre, que las campañas del Quijote y el queso manchego para todo y para todos diseñadas desde la Junta de Comunidades desde su creación, no eran promociones turísticas auténticas por cuanto no iban dirigidas realmente a la captación de turistas sino que más bien eran campañas políticas para consumo interno cuya misión era, bajo la apariencia de promoción comercial turística, consolidar políticamente una artificial ‘región-comarca’ que sigue sin consolidarse entre la mayoría de los ciudadanos precisamente porque se empeña en no ser una ‘región-región’ verdadera, es decir, en ser Castilla la Nueva, o más ampliamente aún, en ser Castilla entera.

Sí apoyo la idea de la consejera Carmen Casero de poner en marcha una normativa común en materia de alojamientos turísticos rurales que homogeneice nomenclaturas y baremos con los que catalogar los establecimientos del interior castellano, pero rechazo rotundamente que eso se materialice o justifique innumerables ‘reuniones sectoriales’, ‘reuniones de trabajo’, ‘viajes de trabajo’, 'almuerzos y comilonas de trabajo', etc. entre los altos cargos y funcionarios de las distintas CCAA afectadas, que a mi juicio debieran ser, además de Castilla la Nueva (incluye Madrid), Castilla la Vieja (ídem Santander y Logroño) y León, así como Extremadura, si así lo desea. Propongo, lisa y llanamente, llegar más lejos, fusionar todas las CCAA que formaban el núcleo del viejo reino de Castilla en un solo ente administrativo o CCAA que evite toda esa dispersión, costes y burocracia administrativa improductiva y lesiva para el contribuyente.

jueves, 28 de marzo de 2013

Plan Hidrológico del Tajo: nueva tomadura de pelo .

Por Javier Martínez.

Tras analizar el borrador del Plan Hidrológico del Tajo desvelado por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, y publicado en el BOE el pasado 20/03/2013, así como las distintas reacciones al mismo, no queda otra que rechazarlo de plano ya que no resuelve ni reconoce ninguno de los graves e históricos problemas que atenazan a Castilla ni corta de raíz con las salvajes políticas trasvasistas hacia la periferia.
"Stop trasvases. Regadíos en Castilla". Pintada junto al embalse de Alarcón (Cuenca, Castilla).
"No resuelve ni reconoce ninguno de los graves e históricos problemas que atenazan a Castilla ni corta de raíz con las salvajes políticas trasvasistas hacia la periferia"

Es una nueva tomadura de pelo. La enésima. En primer lugar mantiene y blinda a perpetuidad el acueducto Tajo-Segura lo que acentúa en la periferia peninsular un modelo de desarrollo económicamente insostenible basado en el expolio de agua al vecino (al que incluso se le niega su uso), en la rapiña pura y dura de un recurso que ni tienen ni están dispuestos a comprar (a un precio razonable), a su justo propietario, Castilla, impidiendo además a ésta su utilización y arrasando toda posibilidad de desarrollo en la misma. No solo eso, sino que la voracidad y la demanda infinita del agua ajena, provocan notables desastres medioambientales en Castilla sin que eso importe ni se corrija, solo se maquilla elevando caudales mínimamente en tres ciudades pero sin garantía real siquiera de su cumplimiento. A modo de ejemplo, basta utilizar Google Earth para comprobar cómo en la desembocadura del Jarama en el Tajo, el río afluente lleva cinco veces más agua que el río principal, que ya ha sido desangrado, o como los caudales a su paso por Aranjuez, Toledo o Talavera han hecho del Tajo una caricatura de lo que antaño fue y una inmunda cloaca a cielo abierto.

El borrador del Plan Hidrológico del Tajo presentado anticipa, además, por donde irá el del Júcar. Ambos son los más polémicos y los únicos sin aprobar. Y en ambos nos dejan claro que los castellanos seguiremos viendo trasvasar gratis nuestra agua, mientras aquí seguiremos siendo abastecidos en camiones cisternas en docenas de pueblos y sin poder transformar en regadío nuestros mejores valles, y todo ello pese a que el recurso es nuestro. Con este plan se confirma que el Estado quiere regadíos y desarrollo sin límites en la periferia y miseria e inmigración en la meseta hasta por lo menos 2027. Se confirma además, que eso se hace a nuestra costa, sacrificándonos, y ello no solo porque no contempla que también aquí podamos utilizar nuestra agua, así como la infraestructura del canal Tajo-Segura, en nuevos regadíos, etc., sino porque ni se plantean posibles compensaciones económicas, tan solo unos litros más para que podamos ver nadar los pececitos.

"El borrador del Plan Hidrológico del Tajo presentado anticipa, además, por donde irá el del Júcar".
Embalse de Alarcón, (Cuenca, Castilla).
A modo de ejemplo de lo que supone impedirnos la utilización del agua para nuestro desarrollo, comparemos con lo sucedido en la comarca de El Carracillo (Segovia). El milagro del Carracillo segoviano mantiene a 20.000 personas de la huerta. La comarca vende 120 mil toneladas de productos hortofrutícolas. Sus habitantes no conocen el paro, que es residual. Es una isla de prosperidad sin mar a la vista, pero con mucha agua. El Carracillo es ahora la comarca más rica de Segovia y de las más avanzadas de Castilla en cuanto a agricultura innovadora. No sufre la despoblación de otros pueblos de Castilla y sirven al mercado nacional y extranjero los mejores productos de la huerta. Ha pasado de ser la zona más pobre de Segovia a la comarca más próspera. Los regadíos obraron el milagro. Sus cifras de ventas, en crecimiento constante, despiertan las envidias de cualquier territorio. En 2010: 100 millones de euros, mitad y mitad entre venta directa y producto transformado. En todos sus pueblos cuentan ya con al menos una industria agroalimentaria transformadora. El Carracillo no deja de innovar y en los últimos 5 a 7 años se ha producido un empuje de transformación agraria importantísimo. La revolución consistió en hallar el cultivo apropiado para una tierra que fue nefasta siempre incluso para el cereal. Regadío se llama la fórmula con la que llegó la innovación agraria. De los primeros cultivos de regadío, consistentes en achicoria, se ha pasado a la huerta más selecta. Luego la innovación agraria de la huerta sumó a la zanahoria y la patata y la remolacha, el puerro, la remolacha roja y la endivia. Hace cinco años la lechuga y así hasta hoy. Y solo hablamos de 7.600 hectáreas, de las cuales se riegan regularmente 3.500. Cuando el nuevo plan de regadío se ponga en marcha, el agua alcanzará a regar otras 1.500 hectáreas más (Fuente: Ical). 

Frente a esos contundentes datos, tenemos el caso de Cuenca, donde el 47% de los conquenses han emigrado, no viven en la provincia, y sin embargo tenemos numerosos ríos. ¿Qué pasaría si utilizásemos aquí el canal Tajo-Segura para regar por donde pasa, qué sucedería si controlásemos el Júcar y si por fin se transformasen las 50.000 hectáreas que en su día se declararon de interés general en La Manchuela conquense y albacetense?, ¿desaparecería el paro y la inmigración? Si 7600 hectáreas mantienen a 20.000 personas (clima es similar), 50.000 (solo en La Manchuela) mantendrían a 131.000 (la mitad aproximadamente en Cuenca y la otra en Albacete). Hablamos solo del Júcar. Si se creasen otras 50.000 hectáreas en tierras atravesadas por el canal Tajo-Segura, serían otras 131.000 personas, esta vez todas en Cuenca. ¡Aunque fuesen la mitad!

Los castellanistas y demás conquenses debemos dejar constancia de nuestro frontal rechazo al borrador, que se antoja casi como definitivo pues parece pactado, y del hartazgo que supone ver durante décadas como los periféricos se llevan el agua con la aquiescencia del Estado consentidor y sin que nadie contemple compensaciones para el interior castellano. 

Debemos además denunciar la negociación del plan de espaldas a la sociedad y con sordina, ya que la orden a las partes implicadas ha sido la de guardar silencio, y cuya primera víctima también ha sido Castilla-La Mancha pues durante un año Cospedal (PP) ha dejado de recurrir en los tribunales los sistemáticos trasvases en lugar de usarlos para seguir presionando en la negociación. Señores del PP, ¿dónde ven ustedes el 'gran éxito'?

Pintada cerca de Motilla del Palancar (Cuenca, Castilla)
Quiero recordar que los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Tajo hace años que tienen terminado el plan. Lamentablemente, este no contempla ningún cambio significativo, ninguna mejora sustancial en tierras castellanas, salvo un aumento de las reservas de la cabecera de 240 a 400 hectómetros cúbicos que se antoja un mero caramelo, fácil de incumplir, para calmar a los incautos. La experiencia demuestra que esas cifras son papel mojado. Muchos castellanistas pensamos que eso es un simple anzuelo del PP para tapar bocas a ingenuos y que nada sustancial cambia. A Castilla se le sigue asignando un papel económica y políticamente irrelevante y secundario en el conjunto español. 

La prueba fehaciente de que el plan estaba concluido hace años, de que su aprobación perjudica a los intereses de Castilla y de que no se podrán cumplir las reservas ecológicas ahora publicitadas (que de todas maneras se dan un plazo de cinco años para alcanzarlas), la tenemos en que fue colgado en la web de la Confederación en 2011 por la anterior presidenta de la misma, la socialista Mercedes Gómez (el Gobierno del PSOE le obligó a retirarlo inmediatamente e hizo que Gómez pagara por ello), y en él se decían cosas como que el trasvase es inviable por la caída de las aportaciones de agua (en el período 1980-2006 se han reducido a la mitad de las previstas en el anteproyecto del trasvase Tajo-Segura de 1967), por el imparable aumento del consumo en la cuenca del Tajo debido a la explosión demográfica de Madrid y su desbordamiento hacia Guadalajara y Toledo y la inevitable presión de la Directiva Marco europea por la mejora ecológica de los ríos. Resulta evidente que para hacerlo ahora ‘viable’, para mantenerlo, el interior será sacrificado. Esta es la razón por la que en su día el gobierno de Aznar planeó el trasvase Ebro-Segura, para dotar de nuevo grifo a la costa ante la incapacidad del Tajo de poder abastecer a su cuenca (Gran Madrid) y al Mediterráneo al mismo tiempo. Con la llegada de Zapatero en 2004 y la ausencia de mayoría absoluta, ERC impuso eliminar el trasvase del Ebro (cuyo punto de toma estaría justo antes de tirarla al mar) y Zapatero lo aceptó (lo que prueba que los socialistas, si realmente hubiesen tenido voluntad de acabar con el trasvase del Tajo también lo hubiesen hecho). Ahora, perdidas las ayudas europeas para construir el trasvase del Ebro, sin dinero por la situación económica precaria del país, con un PP que gobierna en minoría con el antitrasvasista PAR en Aragón y sin agallas para exigirles a los catalanes su cuota de solidaridad hídrica con el Mediterráneo (¡y eso que están siendo rescatados financieramente por todos los españoles!), los paganinis de esta situación seremos, como siempre, los castellanos de las cuencas del Tajo y Júcar. Porque una cosa es cierta, Murcia y Valencia, tendrán agua ajena sí o sí. Castilla, eso ya es otro cantar, ni la propia. Antes permitir tirar el agua del Ebro al mar que dejar de sangrar al interior castellano y permitirle un futuro. Eso es España hoy. Antes fue Zapatero (PSOE), ahora es Rajoy (PP). ¡Y pensar que si no se tirase al mar la del Ebro habría agua y futuro para todos! No ser castellanista en esta España se paga caro, se paga haciendo las maletas (en Cuenca el 47%). Castellanismo o emigración.