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martes, 27 de agosto de 2013

El autonomismo uniprovincial hunde el puerto de Santander

Por Javier Martínez

Los recientes datos de tráfico de mercancías en los puertos españoles entre 2011 y 2012 confirman el desastre, el fracaso del puerto de Santander y de la uniprovincial autonomía al margen del resto de Castilla. A las ya de por si raquíticas cifras del puerto de Santander de los últimos años, se le une ahora una espectacular caída del 46’92%, la segunda más alta de España, lo que contrasta con el recobrado empuje de Bilbao (+6,52%), Ferrol (+68,82%) y Gijón (+35,55%), sus principales competidores. Y ello en un momento de claro auge del sector portuario español. No solo eso, el puerto castellano se sitúa en el puesto 25 de un total de 27, cuando en 2006 era el 16, y en el siglo XIX el 6º. Así lo recordaba el “castellanista” Fco. Ignacio de Cáceres y Blanco, ex consejero de Obras Públicas cántabro, en 1983 (Diario Montañés, 14/10/2007).

La desconexión político-administrativa de La Montaña de su hinterland, o área terrestre de influencia natural, que no es otra que el resto de Castilla, la meseta, se paga cara. Asturianos y vizcaínos, más hábiles, han situado ya, o proyectan hacerlo, puertos secos en la meseta, mientras Santander, que podría tener cuasi en exclusiva, y ventaja en ese mercado de haber seguido unida a Castilla la Vieja, pierde la carrera. Y todo para conseguir poltronas autonómicas de la uni-provincial neo-región cántabra cuatro espabilados, que además, reniegan interesadamente de todo lo castellano, de sus raíces castellanas. El resultado de esa ideología local neo-indigenista, consistente en saltarse y borrar varios siglos de la historia castellana de Santander (cuna de la primera Marina de Guerra de Castilla), y basada en el verde-paisajismo irrelevante para crear una nueva identidad regional, es ya un hecho constatable: la economía y la autonomía de Cantabria es un fracaso, se mire por donde se mire. Santander, pudiendo ser la perla del Cantábrico, es la nada.
"La desconexión político-administrativa de La Montaña de su hinterland, o área terrestre de influencia natural, que no es otra que el resto de Castilla, la meseta, se paga cara" 
Evolución 2011-2012 del número de contenedores TEU movidos en los puertos españoles (Fuente: Puertos del Estado).
Por otra parte, del análisis de la tabla expuesta, pueden concluirse varias cosas. Valencia (+3,29%) sigue líder y arrasa cada día más a Barcelona (-13,11%), que suma su sexto año consecutivo de caída aunque mantiene la tercera plaza. Valencia se sitúa como destacado primer puerto español (cuota espectacular del 31,9%), primer puerto del Mediterráneo, quinto puerto europeo y 30º del mundo (el primero es el chino Shanghái). Algeciras (+12,99%), se mantiene como segundo puerto español (cuota no menos impresionante del 29,1%) y del Mediterráneo, muy cerca de Valencia. Entre ambos copan el 61% del tráfico nacional, ahí es nada. Tarragona (-16,34%), también pierde terreno en favor de Castellón (+22,89%), que ya le pisa los talones.

Si a esto le añadimos que Francia acaba de retrasar (hasta 2030 o 2050), inversiones en todos los corredores ferroviarios de mercancías transfronterizos que enlazan con España “porque están lejos de la saturación”, habría que preguntarse si no se debería cambiar la prioridad de ejes ferroviarios a la hora de invertir en España.

A “espaldas” de Valencia se encuentran dos grandes urbes industriales sin puerto, Madrid y Zaragoza. Dos grandes ciudades que además son complementarias con aquella, no compiten, crean sinergias; ambas están unidas al puerto levantino directamente por dos líneas férreas, a través de Cuenca y Teruel respectivamente, casi del siglo XIX (líneas sencillas y sin electrificar). ¿No deberían ser éstos dos ejes prioritarios? Por otro loado, a “espaldas” de Algeciras, también está el gran Madrid. Para que ese eje sea realidad, falta un corto tramo ferroviario entre dicho puerto y Bobadilla (en el interior malagueño) que por otra parte, es común a los corredores central y mediterráneo. ¿No debería de ser este el tercer tramo prioritario para el Gobierno de España?

¿Y Barcelona, qué hacemos con Barcelona? Mientras se mantenga el órdago secesionista y/o la deslealtad permanente, nada. No interesa. Y nada indica que eso vaya a cambiar. Su actual suave decadencia será inexorable y acelerada en favor de Valencia si tal secesión de España, y no lo olvidemos, de la UE, se culmina. A nuevas fronteras, nuevos aranceles y huída de la industria y el comercio. Valencia es ya la ciudad clave del Mediterráneo, como Santander (y no Bilbao), debería serlo en el Cantábrico.
"Valencia es ya la ciudad clave del Mediterráneo, como Santander (y no Bilbao), debería serlo en el Cantábrico"
Ahora imaginemos por un momento que estuviese construida la Travesía Central del Pirineo (TCP), un túnel de baja cota de unos 40km, del Corredor Central ferroviario de mercancías que llegase hasta Tolouse (Francia). Esa será, o debería ser, la nueva España.

miércoles, 1 de mayo de 2013

El Ministerio sigue concediendo ilegalmente el control del Júcar a Valencia


Por Javier Martínez.

El Ministerio de Medio Ambiente que dirige Arias Cañete (PP) aprobó el pasado 13 de abril un real decreto que permite mantener a la Generalidad valenciana el control en la gestión del río Júcar frente a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Así se desprende del texto que establece la composición, estructura y funcionamiento del Consejo de Agua de la Demarcación (sic) Hidrográfica del Júcar publicado el pasado día 13 de abril en el Boletín Oficial del Estado, y así lo celebra la prensa valenciana que asegura que ‘el Consell aún controla la gestión del Júcar’, gracias a ese decreto, si bien de forma provisional pero esencial, y que ‘el Gobierno prorroga la influencia de la Generalidad sobre el río Júcar’.
"El real decreto permite mantener a la Generalidad valenciana el control en la gestión del río Júcar frente a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha"
Ese decreto del Gobierno es manifiestamente perjudicial para los intereses de las dos provincias castellanas afectadas, Cuenca y Albacete, pues supone prorrogar el incumplimiento de sentencias judiciales emitidas hace lustros, y darle un nuevo respiro a la Comunidad Valenciana, que afrontará el nuevo Plan Hidrológico del Júcar con el mismo e injustificado peso político que ahora, lo que será demoledor para Castilla, pues en el mismo se contemplará el reparto de agua para regadíos así como la sepultura definitiva de las 60.000 hectáreas de regadío que se declararon de interés general hace décadas en La Manchuela conquense y albacetense y que siguen sin desarrollarse por presiones valencianas.
"El decreto del Gobierno es manifiestamente perjudicial para los intereses de Cuenca y Albacete, pues supone prorrogar el incumplimiento de sentencias judiciales emitidas hace lustros, y darle un nuevo respiro a la Comunidad Valenciana, que afrontará el nuevo Plan Hidrológico del Júcar con el mismo e injustificado peso político que ahora, lo que será demoledor para Castilla"
El documento mantiene el statu quo político actual (ignorando nuevamente las sentencias), que permite mayoría valenciana por un solo vocal, si bien consagra la provisionalidad que dura ya años y que consideramos es una nueva afrenta y desprecio hacia el interior castellano y a las propias resoluciones de los tribunales.
Valencia quiere seguir mandando en solitario en el Júcar, incluso a costa de incumplir su propio Estatuto de autonomía, que le obliga a recibir, y a segregar por tanto, sus cuencas intracomunitarias (aquellas que nacen y mueren en una misma región porque desembocan directamente al mar) del Júcar. El Gobierno del Estado le ayuda a ello. El titular  (Levante, 14/04/2013) no deja lugar a dudas, en la Confederación manda el Gobierno valenciano, no el Estado, pese a no estar transferida, pese a la geografía, pese a las sentencias y pese al propio Estatuto valenciano. A estos, naturalmente, no les importa. Castilla pierde.
Para entender cuál es el problema, recordemos que en Valencia se acuñó el término ‘demarcación del Júcar’ en lugar del habitual en todas partes de ‘confederación o cuenca del Júcar’, pues se pretende mantener en la cuenca del Júcar a multitud de ríos independientes y no afluentes del Júcar, así como territorios que nada tienen que ver con el mismo. La cuenca hidrográfica del Júcar incluye, tan solo, tierras de Cuenca y Albacete, así como el sur de la provincia de Valencia. No incluye ni la Albufera, ni Valencia capital (por donde transcurre el Turia) ni el norte de la provincia valenciana ni mucho menos Castellón o el sur de Tarragona, como tampoco la provincia de Alicante. El objetivo de añadir territorios a la ‘demarcación’ Júcar que no son de la cuenca hidrográfica del Júcar es político, dado que añadiendo población se consigue el control del río, de una importancia económica extraordinaria para ambas regiones, y que de otra forma no sería posible pues correspondería a los castellanos la mayoría en la Confederación. Esta es la razón por la cual en la Comunidad Valenciana se niegan a cumplir su propio Estatuto de autonomía, e incluso se levantan voces para que se modifique renunciando a competencias (la experiencia dice que el Estado favorece a la periferia), y no asumen la gestión de las cuencas intracomunitarias (las que nacen y mueren en territorio valenciano, como el Palancia), una competencia que se niega a desarrollar. De hacerlo, esas cuencas saldrían de la Confederación del Júcar, por lo que el Consell valenciano perdería representación y, por tanto, el control de la entidad que gestiona el río.
Con todo, el decreto incorpora una disposición transitoria que fija la hoja de ruta para poner fin a esa provisionalidad que mantiene los inaceptables privilegios de los valencianos, pero cuidado porque ese pretendido fin es posterior a la elaboración del Plan Hidrológico del Júcar (donde quedará ya todo decidido), por lo que las consecuencias para Castilla serán irreversibles ya que nuestros intereses serán decididos y subyugados por los valencianos.
"Se fija la hoja de ruta para poner fin a esa provisionalidad que mantiene los inaceptables privilegios de los valencianos, pero cuidado porque ese pretendido fin es posterior a la elaboración del Plan Hidrológico del Júcar"
Frente a todo ello, a los castellanos no nos basta con que se gestionen por separado los ríos que como el Júcar, el Turia o el Palancia son independientes, o con que se transfieran a las autonomías las cuencas intracomunitarias, sino que cada región debe gestionar su tramo de los ríos comunes y adaptarse a lo que tiene. Si Portugal y España gestionan admirablemente cada uno sus tramos de los ríos comunes, si el Danubio es gestionado por catorce Estados, no vemos la razón por la cual el Júcar no puede ser gestionado en régimen de igualdad territorial (sin el criterio demográfico). Eso es más compatible con el modelo de Estado Federal que la situación actual. Hay que tener en cuenta que todos los ríos castellanos antes o después van a parar al mar, por lo que todos nuestros ríos (y nuestros intereses económicos asociados), si no se gestionan como si de un Estado Federal verdadero se tratase, acaban siendo también de ellos, mientras los suyos solo serán de ellos, es decir, nuestros intereses quedan condicionados a los suyos sin que exista reciprocidad y eso es colonialismo.
"Una vez elaborado el Plan Hidrológico del Júcar, junto con el resto de planes, se elaborará el Plan Hidrológico Nacional, por lo que en éste quedarán viciados de origen los intereses castellanos, y una vez más, se ignorarán los regadíos que en su día fueron declarados de interés general por el Estado en La Manchuela"
Alertar que una vez elaborado el Plan Hidrológico del Júcar, junto con el resto de planes, se elaborará el Plan Hidrológico Nacional, por lo que en éste quedarán viciados de origen los intereses castellanos, y me temo que una vez más, se ignorarán los regadíos que en su día fueron declarados de interés general por el Estado en La Manchuela y que los castellanistas reclamamos se construyan de una vez por todas. El asunto no es baladí, extrapolando experiencias similares en climatología y producción vegetal, estamos hablando de unos 130 mil empleos entre directos, indirectos e inducidos a repartir entre las provincias de Cuenca y Albacete. Como ejemplo de que no se tiene en cuenta los intereses de Castilla, de que se nos niega transformar en regadío nuestras tierras con nuestra propia agua mientras otros regadíos levantinos sí están siendo tenidos en cuenta pese a que no son de las tierras de la cuenca del Júcar, el real decreto reconoce nada menos que en su preámbulo la unidad (sic) de gestión del sistema Vinalopó-Alacantí, con lo que, mientras se mantenga el status actual, el Júcar-Vinalopó será considerado como un canal entre territorios del Júcar sin serlo, dándoles además a las tierras de Alicante derechos, reservas hídricas y preferencia en el riego, por 'derecho de antigüedad', sobre las de Cuenca y Albacete (que si son territorio Júcar).