martes, 29 de enero de 2019

Las 15 ciudades más grandes de España en 2018:


Fuente: ABC 29/01/2019 (a partir de datos del INE).


Región histórica
Localidad
Población (2018)
Variación 2017-2018
Castilla la Nueva (R. de Castilla)
Madrid
3.223.334
1,3%
Principado de Cataluña
Barcelona
1.620.343
0,0%
Reino de Valencia
Valencia
791.413
0,5%
Castilla la Novísima (R. de Castilla)
Sevilla
688.711
-0,1%
Reino de Aragón
Zaragoza
666.880
0,3%
Castilla la Novísima (R. de Castilla)
Málaga
571.026
0,4%
Nueva Castilla del Mediterráneo (R. de Castilla)
Murcia
447.182
0,9%
Reino de Mallorca (C. de Aragón)
Palma de Mallorca
409.661
0,8%
Nueva Castilla del Atlántico (R. de Castilla)
Palmas de Gran Canaria, Las
378.517
0,2%
Señorío de Vizcaya
Bilbao
345.821
0,2%
Reino de Valencia
Alicante
331.577
0,5%
Castilla la Novísima (R. de Castilla)
Córdoba
325.708
-0,1%
Castilla la Vieja (R. de Castilla)
Valladolid
298.866
-0,3%
Galicia (R. de León)
Vigo
293.642
0,2%
Reino de Asturias/León
Gijón
271.843
-0,2%
  • En España, la población aumentó ligeramente entre 2017 y 2018. Un 0,3% más, hasta alcanzar los 46.722.980 habitantes.
  • La brecha entre mundo rural y urbano se acentúa. La población sigue concentrándose en las ciudades. Cuanto más grande es una población, más crecimiento demográfico tiene; a menor población, menos vecinos aún.
  • Así, los pueblos con menos de 100 habitantes se han dejado en un año un 2,2% de su población. Los municipios con una población entre 100 y 500 habitantes tienen ahora un 1,6% menos de vecinos. Los de 500 a 1.000 empadronados se han dejado en un año un 1,1% de su población. Incluso las localidades con una población entre 1.000 y 5.000 habitantes, en su conjunto, han perdido población ligeramente, un 0,3% menos en un año.
  • Por el contrario, los grandes municipios lo son todavía más, aunque su variación es ligera. El tramo que más crece son las ciudades de más de 100.000 habitantes. En conjunto su población aumenta un 0,5%. También sube la población de los municipios de entre 5.000 y 10.000 habitantes, y los de 10.000 a 100.000 vecinos, con porcentajes igualmente modestos.
  • Los pueblos que han perdido o ganado más población en términos relativos son todos menores de cien habitantes, puesto que toda pequeña variación supone un alto porcentaje. Al margen de ellos, el municipio de más de 1.000 habitantes que más ha crecido ha sido Yebes, en Guadalajara. Ya son 3.518, un 14,4% más en un año. Es la localidad que porcentualmente ha crecido más en la última década. En el lado opuesto están Mombeltrán (Ávila, Castilla la Vieja) y Dozón (Pontevedra, Galicia) como pueblos que más habitantes han perdido el último año, un 6% cada una. A duras penas se mantienen por encima de los mil habitantes. Dozón es el municipio de más de mil empadronados que en proporción más población ha perdido en las dos últimas décadas.
  • Por regiones, las regiones que más población han perdido en un año han sido, en este orden: Castilla y León, Extremadura y Asturias (-0,7%), Galicia y Castilla-La Mancha (-0,2%) y Cantabria (-0,01%). Aragón se queda como estaba.
  • El resto de regiones crece, aunque solo Baleares y la Comunidad de Madrid por encima del uno por ciento, 1,2 y 1,1% respectivamente.
  • Baleares y Madrid (Castilla la Nueva) son también las provincias que más población han ganado. El crecimiento de Santa Cruz de Tenerife (Nueva Castilla del Atlántico) también está por encima del 1%. El resto de provincias que han aumentado su población lo hace por debajo de ese porcentaje.
  • Las nueve provincias de Castilla y León pierden población, así como las cuatro provincias gallegas y las dos extremeñas.
  • Las provincias que más población se han dejado en ese año han sido, en este orden: Zamora (-1,6%), Ávila (-1,4%) y León (-1%). Las tres están en Castilla la Vieja y León. Cáceres se deja el 0,9%. Jaén, Palencia, Orense y Cuenca pierden el 0,8%. Teruel, Lugo, Ciudad Real y Asturias caen un 0,7%. Salamanca y Segovia el 0,6%. Badajoz el 0,5%, Córdoba el 0,4%. Soria, Albacete, Burgos y Valladolid el 0,3%. Huesca el 0,2%. Y con un 0,1% menos Pontevedra, Granada, La Coruña y Cádiz.



domingo, 17 de junio de 2018

Tabarnia lo tiene claro: Castilla se trituró "por interés nacional"

Por Javier Martínez.

        Dejemos claro una vez más que esta bitácora tiene por misión defender la reunificación de Castilla, en la forma legal en vigor del momento histórico en que se encuentre, y que actualmente es la de CC.AA., dejando claro que esa idea es perfectamente constitucional y compatible con la unidad de España.

        Buscamos reunificar Castilla, no separar Castilla del resto de España. No somos pues nacionalistas al estilo periférico por cuanto no defendemos que Castilla vuelva a ser una nación separada y al margen de los demás pueblos hispánicos, sino su reunificación, su existencia jurídica y política dentro de España, incluida Portugal si se tercia, que dicho sea de paso, tiene tanto derecho a llamarse España como nosotros y a quien le deseamos su reincorporación siempre y cuando acepte el principio de ciudadanos libres e iguales tanto jurídica como políticamente.

      Pero lamentablemente, la propia Constitución española de 1978, también justifica y permite el troceamiento y ninguneo de Castilla, que pasa por ser el principal reino histórico que conformó España dado que fue el que más territorio, población y PIB aportó y aporta desde su creación allá por el año 1492 hasta nuestros días. 

        Dicho eso, viene a cuento un interesante artículo de la web Somos Tabarnia que recuerda cómo "por interés nacional" se troceó a Castilla de forma legal y al margen del pueblo y los intereses castellanos dando veracidad, también en nuestros días, a la famosa cita de Sánchez Albornoz: "Castilla hizo a España y España deshizo a Castilla". Desgraciadamente, España, su Estado y los políticos y partidos del momento más bien, deshizo a Castilla. La desvertebración política interior hizo el resto.

        La Plataforma Tabarnia se fija en el troceamiento de Castilla que 'por interés nacional' se llevó a cabo durante la Transición para demostrar que crear Tabarnia (a partir de la ruptura de la irrespirable Cataluña actual) es factible constitucionalmente. Dicen así:


"Estudiando los orígenes de las recientes comunidades autónomas como Madrid o Murcia, vemos que la CAM (Comunidad Autónoma de Madrid), nació de una firma de trastienda entre PSOE y UCD. Como se describe en los procesos de consejo constituyente guardados en la Asamblea de Madrid. Solo hizo falta un ingrediente: voluntad política. [...] Lo que es obvio es que ni la historia común de Castilla desde la antigüedad, ni la Constitución impidieron construir una nueva comunidad autónoma. Cuando uno piensa en los artificios creados para dividir con 'realidades históricas, de nexos comerciales, de unión, comunicación, etc' se enferma. Como dice el artículo 144 de la Constitución en su redactado al reflejar que todas las 'mandangas' se las pueden pasar por el arco del triunfo 'por motivos de interés nacional' claramente especificados en los apartados 144a, 144b, 144c.
Artículo 144 de la Constitución 
Las Cortes Generales, mediante ley orgánica, podrán, por motivos de interés nacional:
a) Autorizar la constitución de una comunidad autónoma cuando su ámbito territorial no supere el de una provincia y no reúna las condiciones del apartado 1 del artículo 143.
b) Autorizar o acordar, en su caso, un Estatuto de autonomía para territorios que no estén integrados en la organización provincial.
c) Sustituir la iniciativa de las Corporaciones locales a que se refiere el apartado 2 del artículo 143
Este enfoque nítido, desenredado, va a asustar a muchos políticos, puesto que la voluntad de ser un MOTIVO DE INTERÉS NACIONAL lo tenemos los tabarneses hastiados del nacionalismo catalanista, que ahora sí tenemos un camino y es el de convertirnos en motor civil que pida que la creación de nuestra nueva comunidad Autónoma sea interés nacional. Madrid ya lo hizo, Murcia ya lo hizo, ¿porqué no Tabarnia?"
(En "Los taberneses, ¿somos un interés nacional?", 03/05/2018)
        Queda claro de dónde viene nuestro problema... 'por interés nacional' PSOE y UCD decretaron que el territorio de Castilla no era una unidad histórica y debía ser repartido por hasta 11 CC.AA y que incluso algunas de sus regiones, como Castilla la Vieja y Castilla la Nueva, podían y debían ser a su vez rotas. Y lo hicieron legal y solo a nosotros lo aplicaron.

La cuestión ahora es; ¿de verdad a España le interesaba eso o era solo a esos partidos?, ¿se puede revertir la situación aún?

domingo, 26 de noviembre de 2017

10 razones para apoyar el nuevo trazado del AVE Lisboa-Madrid

Por Javier Martínez


  1. La reciente modificación de uno de los tramos claves del AVE Madrid-Badajoz-Lisboa, donde se incluirá la ciudad de Toledo, no va a retrasar el corredor suroeste, o AVE extremeño-portugués, aún cuando el estudio informativo del nuevo tramo Talavera-Toledo-Madrid no se licitará antes del 2019.
    Corredor ferroviario del suroeste o AVE Madrid-Toledo-Badajoz-Lisboa (Foto: El Periódico de Extremadura, 15/07/2017)
  2. La modificación afecta a un tramo de la provincia de Toledo: si en un primer momento se iba a enlazar Talavera de la Reina con Pantoja, a 50 kilómetros de Madrid, ahora se impulsa un nuevo tramo que unirá Talavera con Toledo (que ya está unida con Madrid y que utiliza en un 90% del recorrido la línea del sur Madrid-Sevilla).
  3. El nuevo trazado consigue un ahorro de 110 millones de euros y un aumento significativo de la funcionalidad ya que añade una capital nueva, Toledo, al corredor del suroeste y une a dos ciudades castellanas (comunicación intrarregional) sin alterar sustancialmente los tiempos de las comunicaciones interregionales. La línea permitirá tanto relaciones intrarregionales como interregionales e internacionales.
  4. El nuevo trazado permite la conexión de, ahora sí, todas las ciudades importantes del trazado, la mayoría de ellas patrimonio histórico, y por ello, con un notable potencial turístico y cultural que podrán comercializarse conjuntamente por primera vez. Lisboa, Toledo y Madrid son grandes baluartes del creciente turismo internacional.
  5. Dichas ciudades son las castellanas Madrid, Toledo, ¿también Torrijos?, Talavera de la Reina, Navalmoral de la Mata y Plasencia que junto a las leonesas Cáceres, Mérida y Badajoz y las portuguesas Elvás, Évora, Setúbal y Lisboa forman parte del gran valle del Tajo, el de mayor crecimiento demográfico de la península al albergar las dos capitales ibéricas.
    Pendón del reino de Castilla junto al regional de Extremadura en la manifestación pro tren digno en Madrid del 18 de noviembre de 2017.
  6. Madrid y Lisboa, los dos extremos, son las dos conurbaciones más dinámicas económica y demográficamente de ambos países, España y Portugal, lo que garantiza su viabilidad aún cuando el tramo portugués está paralizado… temporalmente.
  7. El trazado da continuidad también a los tráficos de mercancías hacia y desde Madrid (o hacia y desde Lisboa) haciendo posible la salida marítima al Atlántico de media península.
  8. El hecho de que la entrada de mercancías no estaba resuelta por Pantoja, pues iba a ser por la red de Cercanías, que está colapsada, queda ahora solventado.
  9. Mientras entra en servicio la nueva LAV, se han acometido obras de mejora de la red convencional entre Humanes (Madrid) y Monfragüe (Cáceres), en la línea Madrid-Badajoz, en el trayecto entre Aljucén y Carrascalejo, en la provincia de Badajoz, y entre Castuera (Badajoz) y Brazatortas (Ciudad Real), dentro de la línea Puertollano (Ciudad Real) a Badajoz.
  10. Y lo mejor, lo que viene: dado que a la altura de Torrejón de Velasco (Madrid) existe un enlace en servicio que une las líneas Madrid-Sevilla y Madrid-Valencia (permitiendo AVEs de Valencia a Sevilla y Málaga por ejemplo), a partir de ahora, una vez entre en servicio el AVE Lisboa-Madrid será posible, un AVE Lisboa-Toledo-Valencia (sin pasar por Madrid) o AVE Dos Mares Atlántico-Mediterráneo que atraviese toda Iberia aumentando aún más la funcionalidad sin añadir ni un solo km de obra más (distancia que podría acortarse si se reabriera y actualizara el tramo directo Toledo-Aranjuez). También será, huelga decirlo, un AVE Lisboa-Madrid-Zaragoza-Barcelona. Todas las grandes ciudades hispano lusas unidas por alta velocidad.
    Manifestación pro AVE Extremadura, Madrid, 18 de noviembre de 2017

domingo, 9 de octubre de 2016

Jordi Pujol reaparece: “los castellanos son arrogantes, envidiosos, decadentes, cerrados, resentidos, hostiles, intransigentes, intolerantes, ignorantes…”

Por Javier Martínez.

Y se queda tan pancho, el muy fresco Sancho Panza. Jordi Pujol (Jorge Polluelo en castellano), es un pollo de mucho cuidado aunque parezca un gusano por lo rastreras de sus opiniones.

El octogenario ex presidente catalán estaba escondido y calladito desde 2014, cuando asediados sus siete millonarios hijos por las investigaciones policiales confesó, para ver si colaba y desviaba la atención policial sobre el 3%, que evadía grandes sumas de dinero desde 1980 pero procedentes de una herencia sin declarar que naturalmente nadie cree. Y reaparece ahora, no para dar cuentas de la procedencia de los dineros, sino para hacer lo que mejor hizo a lo largo de toda su oronda vida: sembrar odio y escupir a los castellanos, una fórmula política de indudable éxito en aquellas tierras, porque en eso, y en nada más, consiste ser catalanista.

Resultado de imagen de jordi pujol, castellano
La derecha castellana también pasteleó con el tipejo. Por eso se nos sube a las barbas, porque le salen gratis sus desprecios. Nadie los denuncia, nadie los rebate. Lo que en este artículo exponemos, ni ha sido noticia.


Cierto es que la ex honorable albóndiga convergente, para muchos el padre del catalanismo contemporáneo, nunca dudó en hacer pública su castellano-fobia en cada ocasión que se le presentaba y en hacer de ello su ideario político. No hay nada nuevo de lo que sorprenderse pues. Como todo catalanista (no confundir con catalán) que se precie, tiene a lo castellano siempre en el centro de su diana y se considera autorizado a vilipendiarlo.

¿En qué consiste su última flatulencia intelectual[1]? En esto (tápense antes la nariz), de aroma entre podrido y nauseabundo:

“Puede ser útil reflexionar sobre las actitudes positivas y negativas propias de algunos territorios […] Empecemos por Cataluña […] nuestro nivel económico y social relativamente alto [es]  consecuencia, al menos desde hace varios siglos, de una mentalidad productiva […] que nos hace ser envidiados y antipáticos. Añádase a esto el hecho determinante de la lengua. […] [En cuanto a Castilla]. La arrogancia castellana viene de Asturias y de la Reconquista. Y de la mentalidad que fue configurando. Religiosa y no religiosa (España es Asturias y el resto territorio conquistado a los moros). Y de hechos históricos que hicieron de Castilla (y de la España configurada por Castilla) un Estado en todos los sentidos muy importante y con un cierto mesianismo. Desde América hasta la Contrarreforma, pasando por el papel hegemónico en Europa durante exactamente un siglo. [Arrogancia] Que la posterior decadencia no amortiguó. La hizo más cerrada y resentida, pero no menos arrogante. Ni menos intransigente y hostil a la diferencia. Más intolerante. Castilla tiene motivos para el orgullo. Su contribución a la cultura y a la historia universal ha sido muy importante. Han tenido grandeza. No tiene sentido ignorarlo, o ridiculizarlo por las deformaciones o caricaturas que ella misma a veces ha hecho. Es erróneo, contraproducente, injusto y poco inteligente no valorar la aportación que Castilla ha hecho al Mundo. Pero eso no le da derecho a la arrogancia ni al rechazo. Castilla desprecia cuanto ignora”
Hablando de rechazo, de intolerancia, de resentimiento...
Como se ve, empieza por un ‘nosotros, los catalanes, somos cojonudos y la pera limonera’, mientras que ellos, los castellanos, son antagónicas piltrafas acaparadoras de todos los vicios y defectos posibles. Obsérvese cómo introduce unos pretendidos elogios históricos pero como causa y explicación posterior de nuestra miserable forma de ser. Hay que ser ruin. 

No terminan aquí los desechos vomitados por éste personajillo de ínfima consistencia moral. Ahora le toca recibir a Andalucía, por su condición de castellana, claro. Así, prosigue asegurando que “hay un hecho incontrovertible que es el gran progreso que ha habido en Andalucía durante los últimos 40-50 años” si bien, rápidamente nos matiza que el mérito no es de ellos, sino debido al “mucho apoyo de la Administración española y las muy beneficiosas ayudas europeas […] Sólo hay que comparar el cambio que ha hecho Andalucía con el estancamiento que sigue habiendo en el sur de Italia”, como si en el sur de Italia no se hubiese hecho el mismo esfuerzo inversor por parte de las autoridades italianas y europeas y como si no fuese precisamente eso la prueba de que los andaluces algo habrán hecho bien. El caso es rebajarles el mérito, le resulta intolerable reconocer algo bueno a cualquier castellano. Y es que aunque en este artículo distingue entre castellanos de la meseta y castellanos del sur (habitualmente los catalanes no lo hacen), aquí si lo hace es para dejar claro que si los castellanos estamos un escalón por debajo de los catalanes, los andaluces son castellanos de segunda, el tercer escalón[2]. El poco honorable Jorge Polluelo, teme, además, al influyente poder político andaluz y a que copie del catalán su cansino victimismo. Eso es lo que subyace en su cita: “Una visión prometedora [la andaluza] pero con peligro de que se enquiste. De que el esfuerzo de superación no sea lo suficientemente sostenido. Y que reavive la tentación de buscar un enemigo exterior. Esto provocaría un perjuicio general. Por el progreso general y para la convivencia. Y por la misma Andalucía”. Tiene bemoles que un tipo que ha hecho de Castilla su enemigo exterior, apenas unas líneas más arriba, y que ha dedicado su vida política a sembrar enfrentamiento, odio y desprecio hacia los malos malísimos mesetarios y hacia los castellanohablantes nos venga ahora con esas. Hay que ser cínico, desvergonzado. 

No acaba aquí su periplo por ‘los valores y actitudes positivas y negativas de los territorios’ hispánicos. Le toca el turno a los vascos, a los que va a elogiar dando una coz, como no, a los castellanos. Dice la albóndiga catalanista:

“Existe el País Vasco. Un pueblo que ha conservado una personalidad muy fuerte. Que ha dado a su conciencia colectiva un sentimiento de orgullo. No al estilo castellano. Pero sí con un punto de distancia.”

Semejante coz demuestra, a mi juicio, que la albóndiguita no conoce límites, tiene capacidades de burro, de animal cuadrúpedo. Estamos ante un tipejo capaz de destinar su propia hez incluso al abuelo Florenci Pujol, el muerto al que groseramente echó la culpa de la fortuna de origen incierto para salvar a sus siete hijos y a sí mismo de la acusación de latrocinio sistémico al erario durante 24 largos años. Hay que tener pocos escrúpulos para culpar a tu propio padre muerto… para salvarte tú. Así que no nos extrañe que diga lo que dice de quienes no somos de su sangre.

A los vascos, eso sí, les recrimina que “respecto a Cataluña la actitud de Euskadi es reticente. No es arrogante ni envidiosa [como la de los castellanos], a los vascos no les interesa [se refiere al tema fiscal catalán] porque ellos [ya] tienen una situación de privilegio ganada a través de la historia que se debe respetar”

Esa vergonzosa y humillante (para los demás) situación de privilegio es precisamente lo que reconoce el albondiguita anhelan los catalanistas: ser más, recibir mejor trato que los restospañoles. El desinterés de los vascos hacia lo catalán lo  justifica en que éstos temen que pudiera cambiar “la ya muy antigua estructura del poder español. Y del papel particular que tiene Euskadi”. O sea, que según Jorge Polluelo los vascos están en realidad contentos con su actual estatus político y fiscal (por eso no se embarcan en el independentismo asegura) y temen perderlo si Cataluña reclama lo mismo. 

Puede que no le falte razón en ello pero no deja de ser chocante que lo que desean para sí mismos los vascos no lo desean para los demás (catalanes incluidos) y eso no es óbice para que “todo esto no debe provocar sentimientos negativos en Cataluña [hacia los vascos]”… como si recomienda hacia los castellanos que a fin de cuentas defienden lo mismo para todos. ”Simplemente nos debe hacer entender que su situación es diferente. Y que por lo tanto, como es lógico, miran en otra dirección”, les justifica. Distinta vara de juzgar pese a que la postura según él ‘castellana’ parece más justa incluso para ellos.

No acaban aquí las fobias anti-castellanas de la oronda albóndiga del 3%. Tras insinuar que el resto de regiones no pintan nada, asegura que en España hay un eje Bilbao-Madrid-Sevilla, al que denomina, suponemos que con consideración, ‘pacto del Betis’, que compite con el eje mediterráneo y que “es el eje que desde Castilla, o desde Madrid, se ha calificado a veces con un deje de desconsideración de ‘levantino’ y que a menudo se ha tratado de frenar. Un ejemplo reciente y clamoroso de ello ha sido la política ferroviaria del Estado y el esfuerzo constante de crear tensión entre Cataluña y País (sic) Valenciano”. Como se ve, la mano negra de los malvados castellanos es muy alargada, no así la de su familia, que alcanza hasta Andorra y un sinfín de paraísos fiscales.

Vamos a ver. Desde Castilla siempre se defendió un eje Algeciras-Madrid-Zaragoza-Travesía Central del Pirineo (TCP)-Toulouse, eje central que tendría un ramal entre Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y Lisboa (puerto de Sines más concretamente). Ni Bilbao ni Barcelona nos interesa por razones tales como la falta de lealtad, la hostilidad permanente manifiesta y la inestabilidad política ante una más que probable balcanización de ambas zonas, si bien es cierto que los políticos castellanos, en general, no se enteran demasiado de la película.

También nos interesa (Castilla da para mucho) otro eje ferroviario de mercancías entre Aveiro (Oporto)-Salamanca-Valladolid-Burgos-Irún o eje atlántico. Y punto. Y a Valencia, en mi opinión, le interesa bastante más un eje Valencia-Zaragoza que el corredor mediterráneo y ello porque una vez construida la TCP el camino a París o Milán, desde Valencia, es más corto por Zaragoza y Toulouse que por Barcelona. Así que no se haga pajas mentales. Fue en la cumbre hispano-lusa de Figueira da Foz de una década anterior cuando Aznar pactó con Portugal y la UE esa ruta (Eje central o eje 16) en una época donde ni se contemplaba ni se hablaba ni se reclamaba el corredor mediterráneo como Durán Lleida reconoció más tarde, y solo la debilidad política y mental de un tal Zapatero hizo que se dinamitase, por presiones de CiU y ERC, ese proyecto, como también dinamitó el trasvase Ebro-Segura y Ebro-Barcelona (auténticos corredores mediterráneos hidráulicos), ¡qué casualidad!, dejando intacto el Tajo-Segura. Aquí sí.

Para terminar, no pierde ocasión de hacer algo más de rancio victimismo con todo un clásico del pensamiento pigmeo: “España está nuevamente orientada hacia la gradual pero fuerte residualización de Cataluña”. Seamos serios, aquí, los únicos residuos manifiestos son los excrementos verbales con los que Vd. nos deleita cuando el nivel de bilis y pus alcanzados le hacen babear. He dicho.




[1] “Sobre idiosincrasias y valores en España. Difíciles de encajar”, Jordi Pujol Soley, 06/04/2015, en www.associacioserviol.cat
[2] Esto me recuerda a aquella otra aseveración pujoliana según la cual “el hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido […], es, por lo general, un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado […] constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España […] si por la fuerza del número llegase a dominar, destruiría Cataluña” (1976).

domingo, 2 de octubre de 2016

¿Qué problema tiene la izquierda española con Castilla?, ¿y la derecha?

Por Javier Martínez.
     
     Me viene a la mente una, a mi juicio, clarividente cita de Muñoz Molina[1] sobre la deriva ideológica de la izquierda española según la cual en las regiones periféricas “primero se hizo compatible ser nacionalista y ser de izquierda. Después se hizo obligatorio. A continuación, declararse no nacionalista se convirtió en la prueba de que uno era de derechas. Y en el gradual abaratamiento y envilecimiento de las palabras bastó sugerir educadamente alguna objeción al nacionalismo ya hegemónico para que a uno lo llamaran facha o fascista” y que no por cierta y clara sigue escondiendo algo que muchos denunciamos: la izquierda española, no solo se ha tragado el nacionalismo excluyente como ideología sino que asume como propio el ideario anticastellano y castellanófobo que esos periferismos incuban y difunden sin siquiera disimulo y que es la madre del cordero, la bicha que nadie quiere nombrar.

Blas Infante Errejon
El madrileño Íñigo Errejón Galván nos ha salido separatista andaluz y se apunta a idolatrar a quién más ha hecho por envenenar, desenraizar, falsear la historia del sur castellano y triturar la historia de Castilla la Novísima. El tonto a las tres de la tropa piji-roji es así de simple. Al párvulo podemita, cualquier conato de anticastellanismo le hace babear, lo ingiere rápidamente. La "nueva" política, como la vieja, nace del estiércol más putrefacto. Nada nuevo. No sabemos qué es lo que más admira Errejón de Blas Farsante pero apuntamos algunas pistas: Blas Infante negó que Andalucía sea hija y parte de Castilla y que los andaluces sean repobladores castellanos. Blas Infante creó un nacionalismo fuertemente negador de Castilla, anti-católico y chusquero que se sacó de la chistera entre otras muchas cosas una neobandera inspirada en el verde del islam, religión que adoptó tras renegar del catolicismo, y un himno que es todo un plagio. También propuso acabar con las grafías latinas y escribir con el alfabeto arábigo, no dudó en visitar al golpista Companys en la cárcel... toda una joya. Ah, bueno, es cierto, se me olvidaba, fue asesinado por unos falangistas durante la Guerra Civil. Eso es suficiente y le convierte en un ser admirado por la izquierda, aunque en vida no pasase de friki mamarracho.

     Dado que todos los nacionalismos periféricos se basan en la castellanofobia, pues todos ellos construyen su corpus ideológico a partir del odio, la persecución y el rencor a la lengua, cultura, inmigración e historia de Castilla (Castilla opresora, Castilla fascista, Castilla imperialista, Castilla invasora, Castilla genocida y centralista, Castilla explotadora y expoliadora, etc. son solo algunos de los muchos mantras que destilan a diario) y dado que chapotean en el abierto racialismo y supremacismo étnico, para ser precisos, la cita debería haber sido escrita como sigue: “primero se hizo compatible ser nacionalista castellanófobo y ser de izquierdas. Después se hizo obligatorio. A continuación, declararse no nacionalista se convirtió en la prueba de que uno era castellano y de derechas. Y en el gradual abaratamiento y envilecimiento de las palabras bastó sugerir educadamente alguna objeción al nacionalismo castellanófobo ya hegemónico en toda la periferia para que a uno lo llamaran facha o fascista castellano” lo que sin duda encaja mejor con la realidad política periférica. Hasta canarios y andaluces están tratando de implantar un nacionalismo local apoyándose en escupir sobre el reino del que forman parte: Castilla. Y no hablamos solo de la izquierda clásica, de IU o PSOE solamente, también Podemos se apunta al continuo vilipendio.

Y se queda tan pancho. No es solo que enfrente a Castilla con Cataluña, es que lo hizo después de la polémica generada a raíz de que la pública TV3 identificara al ciclista Purito con la señera en vez de con la rojigualda tras una prueba olímpica. ¿Qué tenemos nosotros que ver en eso? Pero lo más zafio es que para cargarse de razones colgó en un tuit de la popular red social fragmentos de "Victus", el panfleto de marcado signo castellanófobo del catalanista (perdón por la redundancia) Albert Sánchez Piñol, al que parece admirar y donde se sueltan lindezas como "La atrofia cerebral de Carlos II era un reflejo de Castilla y su Imperio coagulado", "los paisajes castellanos habían engendrado unos señoríos tiránicos", "la hidalguía española... la hidalguía española... ¡me tiro un pedo en su hidalguía! ¿Qué teníamos nosotros que ver con esa gentuza? Para un castellano de pro trabajar era una deshonra; para un catalán, la deshonra era no trabajar",  "[Las manos castellanas] solo pueden empuñar armas; lo contrario sería ensuciárselas, no comprende, y menos tolera, otras formas de vivir la experiencia humana: lo industrioso le repele. Si quiere prosperar, su misma concepción elevada de la dignidad, paradójicamente, lo empuja al saqueo de continentes indefensos o al miserable oficio de cortesano", "¿Qué es Castilla? Cojan un páramo, pónganle una tiranía, y ya tienen a Castilla". Pablo Iglesias es uno de esos bobos esféricos que tanto abundan y reptan indignos por nuestra tierra, político piji-roji que jamás se definirá nacionalista aquí, en su tierra, ideología que aborrecerá y despreciará sin límites (lo cual es muy respetable), pero que no duda en abrazar, complacer y admirar en tierras periféricas ajenas (lo que resulta muy miserable) siempre y cuando reúnan una condición: que sea excluyente e intolerante con los castellanos, con sus a priori compatriotas. ¿Se puede ser más gilipo? Es difícil, habría que entrenar muchísimo.

     Pablo Iglesias no duda en asociar Castilla con una TV a la que cuelga el sambenito de casposa, reaccionaria, conservadora, caciquil y fascista cual es la católica 13TV simplemente porque no es de su cuerda, e Iñigo Errejón, también madrileño, se nos ha vuelto adalid del independentismo andaluz cuyo andalucismo agusanado y mal entendido difunde la patraña de la conquista y posterior colonialismo castellano sobre los andaluces, como si éstos y aquellos no fuésemos lo mismo.

"El anticastellanismo es hoy la ideología más transversal y silenciosa que existe en el panorama político español. Lo han interiorizado todos. Unos lo acatan por acción, otros por omisión."

     ¿Cuántas veces hemos oído o leído al catalanismo más grasiento y mugriento identificar al PP y a Lucifer con Castilla? Pues esa es la moto que Pablo Iglesias y su cuadra de indocumentados compra y revende sin problema alguno. ¿De quién, Errejón, han de liberarse los andaluces?, ¿de quién, Pablito, han de defender los catalanes su lengua? ¿Atacando la nuestra, y a nosotros, es como “se defiende” la suya? Pero cabe hacerse más preguntas. ¿Por qué la izquierda toda, aunque en distintos grados, acepta denominaciones antihistóricas y expansionistas como Países Catalanes o Euscal Herria y ni se plantea o rechaza la reunificación de Castilla en una única CC.AA. tal y como reconoce y es compatible con la Constitución? ¿Por qué la derecha del PP defiende con orgullo su galleguismo, navarrismo y valencianismo, al tiempo que su españolidad, y es incapaz de afirmarse mínimamente castellanista y española? ¿A quiénes (y por qué) quieren ambos complacer? ¿A qué vienen tantos complejos, es que sienten la necesidad de pedirles perdón por ser y nacer castellanos? El anticastellanismo es hoy, sin lugar a dudas, la ideología más transversal y silenciosa que existe en el panorama político español. Lo han interiorizado todos. Unos lo acatan por acción, otros por omisión. Y así nos luce el pelo a los castellanos: troceada y diseminada Castilla por hasta 11 CC.AA., somos ninguneados y presa fácil de todos. ¿Hasta cuándo?




[1] En “Todo lo que era sólido” (2013, página, 78)

sábado, 20 de agosto de 2016

El Mastín castellano (o perro merinero), la solución para conservar al lobo.

Por Javier Martínez.

“El lobo aúlla de nuevo en Madrid, más de 100 ataques al ganado en el último año [por 2015]” puede leerse estos días en la prensa. El lobo vuelve a estar en expansión en Castilla, los daños económicos son grandes, el rechazo rural (sobretodo) al mismo crece… y los partidarios de su defensa también. "Está demostrado que un ataque provoca estrés en los animales. Y en las cabras provoca abortos en las hembras que están gestando, las que están criando pierden la leche, y las que están en periodo de procrear pierden el celo. Yo sufrí varios ataques las navidades pasadas y no tuve ningún cabrito, cuando era la época. Y si no cumplo unos baremos de producción en función de los ejemplares que tengo, también pierdo las ayudas europeas. Todo esto hay que regularlo" (ganadero madrileño, en El Confidencial, 11/08/2016).

Evolución y distribución actual del lobo en España (Infografía El País).
¿Cómo compatibilizar la conservación del lobo y la defensa de los intereses económicos? 

Está todo inventado, basta mirar a nuestro pasado. En vez de solo subvencionar para paliar los destrozos, que también, mejor subvencionemos la cría y adquisición de otra especie mítica, la que lo mantuvo a raya: el Mastín castellano o perro merinero, el encargado durante siglos de guardar y proteger las cabañas de la histórica Mesta (de ahí lo de merinero, por las ovejas merinas), la asociación ganadera castellana que fue el pilar económico durante siglos del reino. Hagamos también que los ingresos por la caza cinegética del lobo (permitida al norte del Duero), sirvan para compensar los destrozos que este animal imprescindible del patrimonio natural hispano causa creando un círculo virtuoso, haciendo rentable al propio lobo. Y todos contentos. Si el toro bravo, que no existe como especie libre en la Naturaleza, se conserva, no ha desaparecido, se debe a las corridas y espectáculos, a que son de interés económico para el hombre, a que hay “industria y demanda de toros”. Con el lobo ha de pasar algo parecido. Si genera dinero, sobrevivirá. Y ambas cosas, lobo y dinero, son deseables.

¿Quién es el Mastín castellano?

Presente en Las Meninas de Velázquez, el Mastín castellano o perro merinero recibe tantos nombres como regiones ganaderas o Cañadas Reales hubo en España o como funciones tiene. Así, se le conoce también como mastín leonés (seguramente donde más abunda), mastín extremeño, mastín manchego, mastín de los Pirineos, mastín de campo, mastín ganadero, etc. siendo básicamente siempre la misma raza, de ahí que también sea conocido genéricamente como mastín español, nombre hoy más habitual. En Portugal, según zonas, se le denomina mastín de Tras os Montes, mastín del Alentejo, mastín de la Serra da Estrella, etc.

El Mastín ganadero o perro merinero (Foto Wikipedia).
Típicamente ibérico, hispano o español, su origen es sin embargo desconocido y aunque se tienen noticias de la raza desde hace siglos, su reconocimiento oficial como tal no llegó hasta 1946. Parece ser que los primeros ejemplares se criaron en la actual Extremadura (tanto leonesa, al oeste, lindando con Portugal, como castellana, al este), obtenidos del cruce de perros provenientes de regiones lejanas, posiblemente de la India y el Tíbet, con perros locales introducidos en su día por griegos y fenicios. La raza siempre estuvo ligada a la guarda de fincas, ganados y hogares si bien también fue usado como soldado en la conquista de América (su presencia causaba pánico a los indígenas, provocando estampidas). Fue de vital importancia económica en los medievales tiempos de la trashumancia del ganado merino, actividad económica que constituía uno de los principales recursos en todas las ciudades del viejo reino de Castilla hasta el siglo XIX e incluso hasta la mitad del XX; la casi extinción de esta actividad, sobre todo a partir de la Guerra Civil del siglo XX, y la consiguiente decadencia del mundo rural castellano, hizo descender drásticamente el número de ejemplares. No obstante lo anterior, parece que la raza está empezando a ganar adeptos dentro y fuera de nuestras fronteras (es un animal exportable, vendible) gracias a la creciente afición a las mascotas, a la generalización de las segundas residencias en zonas rurales (su hábitat natural) y quién sabe si pronto a su necesaria recuperación ahora que la presencia del lobo vuelve a campar por mesetas y montañas de toda Castilla. Y es que lobo y mastín van unidos. Si uno se expande, el otro se hace necesario. Por paradójico que a primera vista resulte, el lobo favorece al mastín y viceversa.

Hembra adulta de Mastín español.
Con entre 72-88 cm o más de altura de la cruz y entre 55-77 Kg (hembras) y 90-100 Kg (machos, algunos superan los 120 Kg), esta raza es la más grande de las razas españolas. Su apariencia es la de perro de gran talla, muy fuerte, potente y robusto, bastante flexible y ágil. Su presencia es imponente. Le caracteriza su cabeza grande (y proporcionada) y su gran papada que le dan aspecto de grandullón, tranquilón y bonachón. De ojos pequeños (en relación al cráneo), tiene orejas medianas y caídas. Se trata de un perro de gran belleza que no deja indiferente a quien lo contempla. Es de esos perros que te giras al verlo. Tiene un pelaje tupido, liso y grueso, de largura media presenta un color variado (amarillentos, negros, leonados, lobatos, cervatos, atigrados, píos...) pudiendo ser éste uniforme (suelen ser más apreciados) o combinados.

El Mastín es un musculoso perro guardián protector del rebaño.
El Mastín castellano es un perro de gran inteligencia, tranquilo, noble y de presencia contundente. Aunque pueda parecer áspero de entrada (como buen castellano), y no muy cariñoso (pero sí afectuoso) e independiente por su gusto por mantener las distancias (incluso con sus dueños), el Mastín no dudará en dar su propia vida para proteger la de sus amos. Es muy leal y valiente (de ahí su uso militar y como guardián de ganados y propiedades), desconfiado con extraños (ídem) y tiene un temperamento equilibrado, nada mimoso, lo que le hace apto como perro de compañía (también para niños) pero sin perder jamás su instinto guardián, protector. Su fortaleza ha hecho que sea valorado como perro salvavidas en ambientes climáticamente hostiles como las montañas. Es un perro muy seguro, algo solitario, que transmite, conocedor de su fuerza y potente ladrido grave perceptible desde la lejanía, la mansedumbre y notoriedad de quien sabe no va a ser desafiado, y que no dudará en defender su territorio ante la amenaza de extraños. Es bastante territorial por lo que necesita el aviso del dueño para tratar correctamente a las visitas y extraños. Su carácter, muy castellano, está impregnado de libertad e independencia, por ello no es recomendable para vivir en un piso, sí en el abierto, infinito y libre mundo rural. Destacar que no es un perro de carea o pastoreo (la función del pastoreo es conducir el ganado), sino un perro guardián, protector tanto del ganado como del pastor, y con tendencia a la jerarquía. Resumiendo, cien por ciento castellano.