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viernes, 31 de mayo de 2013

Castilla-La Mancha: 30 años celebrando el fracaso

Por Javier Martínez.
Se cumplen 30 años de autonomía de Castilla-La Mancha. Momento de hacer balance. Este año toca ‘celebrar’ el 31 de mayo en Cuenca. No hay nada que celebrar, salvo el fracaso de la misma, pero se celebra. Para el pueblo que aún trabaja, políticamente ese día no significa nada, salvo un día más de vacaciones. Estampida general al pueblo y punto. Para el que no puede trabajar (camino del 30%), es un día más de agonía. Para la casta política, heredera de los caciques de toda la vida, es momento de colgarse medallas, darse premios, de solemnes discursos vacíos, de lucir palmito, de bla, bla, bla. Les propongo unas breves reflexiones.
El progreso según Castilla-La Mancha. TV digital por satélite domiciliario y pueblos abastecidos con camiones cisternas en el año trece del siglo XXI es perfectamente compatible. (Foto tomada en El Arrabal de Moya, localidad con un solo habitante en las faldas de la medieval Moya, Cuenca, hoy abandonada, orgullosa villa comunera en los confines de los reinos de Castilla, Aragón y Valencia.
¿Qué ha significado económicamente la creación de CLM? ¿Saben qué lugar ocupaba Castilla-La Mancha en el escalafón económico de las regiones de España hace 30 años y cual ocupa ahora? Hace 30 años nos situábamos en el sexto lugar por la cola, detrás de Extremadura, Andalucía, Canarias, Murcia y Galicia. Ahora ocupamos el tercer lugar, también por la cola, detrás de Extremadura y Andalucía. No es que no hayamos avanzado algo, faltaría más, es que avanzamos más despacio que el resto, perdemos posiciones relativas. Hemos pasado de ser una región agraria a ser una región no industrial. Porque aquí, si la industria pesa ahora porcentualmente más en el PIB no es porque suba, sino porque la agricultura baja. Me pregunto, ¿qué celebra la casta? Se nos dijo entonces que la autonomía serviría para acercar la administración al pueblo, para aumentar el bienestar del mismo, para dotar a las regiones de pulso político que las transforme económicamente. La milonga de ‘para acercar la administración al ciudadano’ se ha traducido en un simple cambio nominativo y en aumento de altos cargos.
"Hace 30 años CLM se situaba en el sexto lugar por la cola, detrás de Extremadura, Andalucía, Canarias, Murcia y Galicia. Ahora ocupamos el tercer lugar, también por la cola"
En los edificios capitalinos provinciales donde antes ponía Ministerio de tal, ahora pone Consejería de cual. La descentralización administrativa estaba hecha, faltaba la política. Así es como surgió una nueva élite política que pronto se transformaría en casta y en parásita.  A cambio, se crearon fronteras autonómicas administrativas en la meseta donde nunca las hubo, ya saben, para ‘acercarse al ciudadano’. Juas, juas. No se les ocurra ponerse enfermos de algo más que una gripe, porque la ‘solución’ que esta autonomía les ofrece se llama turismo sanitario por la neo-región resultante de trocear la antaño llamada Castilla la Nueva. Guadalajara y Cuenca, los patitos feos de esta invertebrada sub-meseta lo sabemos bien. Da igual que esté más cerca Madrid, o que Alcalá de Henares se encuentre a tiro de piedra de Guadalajara, te operan en las lejanas Albacete o Ciudad Real y listo. Si a Castilla La Nueva le restamos Madrid, lo que queda es un pollo sin cabeza rebautizado como Castilla-La Mancha. Y Madrid no es otra cosa que el pueblo más grande de Segovia. Tres décadas después, la vida de ambas sub-mesetas sigue pivotando sobre Madrid, la cabeza del pollo, pero con la dificultad añadida de unas fronteras administrativas infumables como única creación destacable de la casta política que nos parasita. Digo casta porque es endogámica, cerrada y la pertenencia a ella es un derecho adquirido por años de sumisión al jefe de la manada; y parásita porque viven a costa de otro de la misma especie, depauperándolo y alimentándose de él sin llegar a matarlo pero casi.
"Si a Castilla La Nueva le restamos Madrid, lo que queda es un pollo sin cabeza rebautizado como Castilla-La Mancha. Y Madrid no es otra cosa que el pueblo más grande de Segovia".
En estos 30 años hemos visto de todo. Más malo que bueno, para qué engañarnos. Un mega incendio en Guadalajara que se saldó con 11 muertos destapó que los bomberos de Soria y Madrid no podían ayudar en tiempo y forma con la rapidez que hubiese sido deseable. Ya saben, había una frontera administrativa que respetar. En una Castilla unida (toda la meseta es una unidad geográfica e histórica incuestionable no así política ni administrativa, lamentablemente), esas cosas no sucederían, pero claro, eso implica menos sillones, menos casta, menos fronteras y más ahorro y coherencia territorial. Menos fronteras, pese a lo cual todavía hay quien cree que el castellanismo es un nacionalismo más. Y no es cierto. 
Cuestionamos el modelo autonómico que troceó a Castilla en cinco regioncillas y nos hizo así irrelevantes e inviables por separado, no a España. Que quede bien claro. Los castellanistas somos unionistas castellanos, no rupturistas. No hay futuro sin unión, ni en Castilla ni en España. Lo que más hemos visto en estos años ha sido trasvases de agua, que es como decir trasvases de riqueza y población. Esos nunca faltan a su cita. El 47% de los conquenses viven fuera de la provincia, ya han sido trasvasados. Naturalmente gratis. Porque ofrecer gratis los recursos castellanos a la periferia es nuestro papel en España. Treinta años después, emigrar sigue siendo la única opción. Normal en una tierra donde el agua va y la basura viene.
El ATC es eso, basura atómica. Nos han vendido la moto de que un ATC es una instalación industrial cuando por definición un almacén carece de actividad manufacturera. Se nos prometió que con la autonomía llegarían los regadíos y la nueva agro-industria a La Manchuela conquense y albacetense, a razón de 50.000 hectáreas, para diversificar la agricultura, aumentar rentas del campo, crear miles de empleos, y para modernizarla "porque hay agua para todos". Para todos los periféricos, claro. Otro fracaso rotundo que demuestra que el pulso político de esta región-guión-comarca es cero patatero. In extremis nos libramos de un campo de tiro del ejército en Cabañeros, el Serengueti castellano, hoy Parque Nacional. Aún resuenan en mis oídos los ecos de un ministro catalán, Narcís Serra,  que nos soltó aquello de "un campo de tiro es compatible con la Naturaleza". Sobre todo si es la castellana, ¿verdad? Cuando echaba a andar esta autonosuya, treinta años ha, El Quijote era la obra cumbre de la literatura castellana. Hoy es cualquier cosa, un polideportivo municipal, un polígono industrial o la mancomunidad que recoge las basuras.

Hasta el nombre de esta autonomía es hortera y antihistórico. ¿Porqué no Castilla-La Alcarria o Castilla-Los Montes de Toledo? La Mancha, provoca sonrojo tener que recordarlo, es una comarca castellana más, no una región. Treinta años después, los políticos de esta tierra gestionan, tramitan, pero no transforman. Ese es el drama. Los reyes y los siglos pasan, los problemas se quedan. ¿Y qué gestionan? Todas las Consejerías se dedican a tramitar subvenciones, al fomento de la economía de la subvención. Los políticos gestionan sus propias carreras profesionales, nada más. Su única aspiración es saltar a otro puesto en Madrid y sumar años hasta la jubilación.
"Cuestionamos el modelo autonómico que troceó a Castilla y nos hizo así irrelevantes e inviables, no a España. Que quede bien claro"
Fuera de la política no hay nada, y dentro de ella no hay vida inteligente, solo trepas. Los partidos políticos son meras agencias de colocación. Se cuentan por docenas los padres que ‘apuntan’ al partido a sus retoños con 14 años, incluso antes. Tienen claro que la política ha dejado de ser una representación para ser una profesión, la única bien remunerada en esta tierra. CLM no pintaba nada hace 30 años y así seguimos, para que andar con rodeos. Las infraestructuras siguen siendo radiales (ahí está inconclusa ad eternum la A-40), lo que nos condena a ser simple lugar de paso, desbaratando así cualquier posibilidad de desarrollo endógeno. Hace treinta años pensábamos que con la autonomía se construiría el ferrocarril convencional Cuenca-Albacete, proyectado en 1948. No solo no existe aún sino que la línea convencional Madrid-Valencia por Cuenca está prácticamente desmantelada y la Aranjuez-Toledo ya ni existe. 

Es cierto que ahora tenemos una flamante Universidad, pero no es menos cierto que ésta ya no es el ascensor social que debía ser (el tapón social alcanza límites más que medievales). Ahora es un cementerio de ilusiones cuando no una fábrica de parados. Y no culpemos a la crisis, que la mayoría de facultades no han colocado a un titulado en su vida. Sus profesores tienen carnet de partido en un porcentaje escandaloso y se dedican a "investigar", en un 60% de los casos, cosas ya conocidas, o a hacer informes que apilar en una estantería; y sus alumnos no tienen más meta que acabar de repartidores de pizzas y gracias. Esta tierra sigue siendo el coto de caza con cortijo que siempre fue y la anunciada reforma de la ley electoral y de las Cortes tienen por misión garantizar precisamente eso, más bipartidismo (y menos pluralidad política), justo ahora que se derrumba. Hay que mantener el cortijo a toda costa. ¿Demoqué?, ¿dónde quedó, señora Cospedal, el liberalismo que se le suponía? Empiece por liberalizar la política. Entre pintoresco y patético fue el llamamiento del Defensor del Pueblo pidiéndole a éste públicamente en su web, que le defendiera del anunciado cierre "porque solo cuesta seiscientos mil euros al año" mantenerle en el chiringuito. Hace treinta primaveras las pensiones en CLM eran de las más bajas de España. Hoy seguimos igual, pero con el agravante de que ahora muchos hijos y nietos viven del abuelo. Y como aquí nadie transforma, dentro de otros treinta inviernos, más de lo mismo. Dentro de otros treinta, nadie recordará que 60 años atrás, cuando las autonomías eran embrionarias, teníamos 5 o 6 cajas de ahorros en cada sub-meseta, algunas tricentenarias, y que gracias al mangoneo legislativo de partidos y sindicatos que la autonomía chikilicuatre favoreció, acabaron en quiebra y todos se fueron de rositas. Una mano (la del PSOE), lava a la otra (la del PP), y las dos se lavan la cara.
Hace treinta años no supimos aprovechar la nueva etapa que con el Estado de las Autonomías se abría. Basta mirar el mapa español para darse cuenta que el castellano es el único pueblo hispánico que no vive agrupado en una sola administración autonómica. Castilla a secas, y por tanto los castellanos sin aditivos, no existimos... y eso que nadie ha hecho tanta historia como nosotros. A alguien le interesamos divididos, callados y vencidos. Con doce millones de castellanos aproximadamente, Castilla unida pudo ser la autonomía española más potente económica y políticamente, lo que sí se traduciría en capacidad transformadora, en futuro. Se acabaría eso de ir reptando cual ciudadanos restospañoles de segunda. Pero no fue. La cuestión hoy es, ¿porqué no serlo ahora?, ¿lo seremos algún día? No mientras prevalezca la casta del 31 de mayo en lugar del espíritu comunero del 23 de abril. Como dijera el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco, “Castilla, si quiere ser, tendrá que asumirse en lo que es. No hay otro camino” (Mañueco, J.P., en “Castilla, manifiesto para su supervivencia”, Editorial Riodelaire, 1984)

domingo, 1 de julio de 2012

La cuestión castellana. El ejemplo inglés (II)


Primer desfile, tras 425 años sin celebrarse, del Día de San Jorge (patrón de Inglaterra) en Londres, el 23 de abril de 2010. Soldados del ejército británico participan en el recuperado desfile, de fuerte contenido nacionalista inglés, sin problemas ni polémica alguna. Una imagen así, en Madrid o cualquier otra ciudad castellana, con soldados españoles desfilando y homenajeando un 12 de noviembre a San Millán, patrón de Castilla (y copatrón de España por ello), o un 23 de abril, día de las letras castellanas (y casualmente también inglesas), y para muchos, el Día Nacional de Castilla, es impensable... de momento.
Por Javier Martínez
Hoy se disputa la final de la Eurocopa entre España e Italia, lo que me sirve de excusa para rescatar, y comentar, un artículo sobre fútbol, agravios y nacionalismo inglés, firmado por Gonzalo Suárez (se publicó en La Razón en julio de 2006) y hacer un paralelismo con el caso castellano. Artículo que me ha hecho reflexionar, de nuevo, sobre las ‘similitudes’ que percibo entre Castilla e Inglaterra, entre España y Reino Unido, tanto pasadas como presentes, y no oculto que me ha animado a escribirlo el hecho de que uno de temática similar es, con diferencia, el artículo más leído de esta bitácora. De hecho, reconozco que me he visto identificado con lo aquí descrito por los ingleses. Creo que incluso el castellanismo puede tener en el nacionalismo inglés uno de sus referentes internacionales, dado el carácter particularista a la vez que integrador, no excluyente, no rupturista, sano, del mismo. El citado artículo se titulaba: “Los ingleses descubren el nacionalismo. La descentralización de Blair alimenta los agravios comparativos de Inglaterra con Escocia”.
Los ingleses se movilizan. Al exigir un Parlamento y Gobierno propio para los asuntos exclusivamente ingleses, tal y como ya disfrutan los demás británicos, exigen igualdad (y acabar con las asimetrías que permiten a los diputados escoceses y galeses votar contra los intereses ingleses), no privilegios. Dado que no exigen privilegios ni vuelta al centralismo, ni propugnan, a pesar de todo, ruptura alguna con el resto de británicos (siempre reservan un hueco simbólico, pero no mayoritario, a la Union Jack en sus manifestaciones), podríamos calificarlo como nacionalismo no excluyente, no rupturista, es decir, revitalizador, reformista, justicialista y sano (no piden para sí lo que no quieren para los demás). Los catalanistas (que practican el 'lo mío es mío y lo vuestro de todos' y últimamente el 'autonomía sí, pero solo para mí'), han tomado como referencia el nacionalismo escocés (ambos buscan, con la excusa de la independencia, el privilegio, más que la secesión, si bien pueden evolucionar hacia ésta, y convertir esa situación en una simple etapa intermedia que durará lo que dure la leche de la teta del Estado); los vasquistas, por el contrario, han tomado como referencia el nacionalismo norirlandés (los delitos de sangre hermanan mucho); y el castellanismo debería, a mi juicio, tomar el ejemplo inglés, por ser su situación a la que más se asemeja y porque resulta de un origen más noble. (Foto: West Bromwich St. George Day festival).
Empieza así: “Los ingleses llevan siglos sufriendo un problema de identidad. Cuando tienen que rellenar formularios burocráticos, muchos dudan a la hora de completar la casilla de ‘País de origen’, ‘¿Inglaterra?’, se preguntan, ‘¿quizás Gran Bretaña?, ¿o por qué no Reino Unido?’. Con al menos tres respuestas válidas no resulta extraño que los ingleses se sientan un poco perdidos, aunque suelan solventar el dilema con su característico pragmatismo: sea cual sea la nacionalidad ‘oficial’ que elijan, los ciudadanos de la ‘Pérfida Albión’ están acostumbrados a ser la fuerza dominante. O al menos era así hasta la llegada de Tony Blair al poder y su apuesta por los parlamentos regionales, que han provocado un fenómeno inédito: el surgimiento del nacionalismo inglés, que por primera vez siente un agravio comparativo respecto a sus compatriotas galeses y escoceses”.

"Fenómeno inédito: el surgimiento del nacionalismo inglés, que por primera vez siente un agravio comparativo respecto a sus compatriotas galeses y escoceses”

Para quien no lo sepa, lo correcto es decir Reino Unido de la Gran Bretaña, que está formado por Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda, esta última solo en parte, Irlanda del Norte, pues el centro-sur católico logró independizarse en 1921 pues era la única parte de Gran Bretaña que no se unió voluntariamente al resto sino mediante ocupación. Irlanda sería a Gran Bretaña, distancias y matices aparte, lo que Portugal a Hispania, un territorio con derecho ‘a entrar’, a formar parte de, pero separado. A fin de cuentas Hispania también se forma de varios reinos históricos (no confundir con la milonga de las autonomías 'históricas', terminología tan falsa como interesada, que desde la República a esta parte repite la casposa y analfabeta clase política española), a saber, de Oeste a Este, Portugal, León, Castilla, Navarra y Aragón.

Traduzco del inglés (BBC, 08/11/2004): "‘Nacionalismo en el Reino Unido’ . El nacionalismo, como doctrina que juega un papel importante en el pensamiento político en el Reino Unido, es relativamente reciente. Hubo, a lo largo del siglo XX, quien hizo reclamaciones en nombre de las naciones de Escocia, Gales e Irlanda. Pero, sólo en Irlanda, fue el argumento principal de la política.
La creación de un estado irlandés independiente en 1922, eliminó la idea de la corriente principal política del Reino Unido desde mediados del siglo. Pero desde la década de 1970, en adelante, el nacionalismo se convirtió en un importante, aunque minoritario, asunto de la política del Reino Unido. La creación de un Parlamento y Ejecutivo escocés, una Asamblea galesa, y el re-establecimiento de una asamblea descentralizada y gobierno en Irlanda del Norte en 1999 sitúa el Reino Unido en un camino alejado del modelo de Estado unitario, el cual mantenía, hasta entonces, dominado cada vez más a su gobierno. El impacto de la descentralización: Para muchos nacionalistas, la descentralización, donde el gobierno central "presta" el poder a Escocia, Gales e Irlanda del Norte no es más que un compromiso aceptable entre la demanda de la plena independencia nacional, y las limitaciones de las inmediatas circunstancias políticas. Para los creyentes en el Estado unitario, por el contrario, incluso el sistema actual es imperfecto, y potencialmente un paso más cerca, si no a la ruptura del Reino Unido, sí hacia un estado federal.
En este caso, las competencias de las distintas naciones deberían estar  consagradas constitucionalmente, la supremacía del Parlamento limitado por una Constitución escrita, y la relación entre las nuevas naciones, y el centro, regulada en parte por algún tipo de tribunal constitucional. Los desacuerdos sobre estas cuestiones han separado las antiguas divisiones entre liberales, socialistas y conservadores, proporcionando un ejemplo más de la relevancia decreciente de estas ideologías, y del socialismo y el conservadurismo en particular. Algunos socialistas ven una mayor distribución del poder dentro del Reino Unido, dando más poder al pueblo y una mayor posibilidad de llevar a cabo políticas nuevas y radicales. Otros lo ven como una amenaza para la capacidad del gobierno de actuar en nombre del pueblo para hacer frente a los intereses creados y redistribuir  oportunidades. Del mismo modo, entre los conservadores, muchos desconfían de lo que ven como una ruptura con una tradición constitucional ininterrumpida hasta la fecha, mientras que otros valoran la mejora de las identidades locales o regionales, y lo ven como un control potencial sobre el gobierno central. El impacto de la adhesión a la UE: La causa nacionalista en el Reino Unido ha sido reforzada por el ingreso del Reino Unido en la Unión Europea, con el cambio de un interés exclusivo por el Estado-nación soberano. Si el poder puede ser compartido hacia arriba, puede ser compartido hacia afuera y hacia abajo también, mientras las naciones del Reino Unido obtienen el sustento de formar sus propios vínculos entre sí y con el resto de Europa, en lugar de canalizar todas sus transacciones a través de Londres
. Una consecuencia del auge de los nacionalismos dentro del Reino Unido ha sido una tentativa de articulación del nacionalismo inglés. En tanto que Inglaterra y Gran Bretaña podrían ser consideradas más o menos sinónimos, no hubo necesidad de describir una identidad distintiva inglesa. Con la creciente conciencia de que Inglaterra es parte del Reino Unido, no la totalidad de la misma, la identidad inglesa está siendo lentamente descubierta”
(Rodney Barker, profesor en el Departamento de Gobernación de la London School of Economics & Political Science, escribe para la BBC Parlamento). ¿No les recuerda todo ello a la situación de Castilla en España? Por cierto, los ingleses no le hacen ascos a la estética medieval cuando de resaltar el orgullo patrio se trata. En Castilla tampoco debiéramos.
Los castellanos de antaño como los de hogaño, siempre hemos tenido claras las diferencias entre ser español y castellano, si bien no pocos políticos, gobernantes y pseudo-intelectuales de todas las épocas y tendencias, del interior y de la periferia, han jugado interesadamente a enredar, a mezclar, cuando no a equiparar, lo castellano con lo español, para desgracia de todos, españoles en general, y castellanos en particular. Y digo desgracia, porque es evidente que hoy, eso es utilizado para ir matando poco a poco a ambas, a Castilla (que queda desdibujada, diluida, estigmatizada, culpabilizada de todos los males comunes, y arruinada),  y a España (que queda herida, malavenida, tensionada internamente, y rechazada porque ‘eso supone ser castellanos’, que por lo visto es lo peor que se puede ser en este mundo).

Identificar Castilla con España hasta la náusea es el ‘argumento’ que sirve de justificación de la ruptura a ciertas regiones (‘España es solo Castilla, luego nosotros no somos España’ es el mantra que los peris separatistas tan falsa como alegre e interesadamente extienden… y todo ello pese a que fue en el Conventus Jurídicus de Tarraco, primera capital de Hispania, y cuando a Castilla le faltaban siglos para nacer, donde se fraguó la idea de Hispania como un todo). Vamos, que la culpa de que ellos sean unos traidores y  quieran pirarse, es nuestra… y si no lo han hecho ya, pues también es nuestra la culpa, pues ‘se debe a que no les dejamos, porque les oprimimos’. Y digo yo, ¿por qué no nos dejan en paz y hacen lo que tengan que hacer? Demostrar a quién favorece más el Estado común (y quienes serían los más perjudicados por ello en el hipotético caso de su ruptura), también es objeto de esta bitácora. Tratar de revertir esa situación pro-periferia, y oponerse a todo intento de consolidación de las asimetrías propuestas por los peris forman, junto con la deseable reunificación de Castilla, las tres patas de este proyecto literario personal.

Poniendo Inglaterra primero. Campaña pro Parlamento inglés.
Tampoco el lado españolista se queda atrás en la carrera por manipular lo castellano. En su enfermiza carrera por uniformarlo todo como español (como si no lo fuese ya de antemano), la primera víctima siempre es lo castellano. Ayer descubrí que el famoso nudo castellano de las alfombras medievales está siendo renombrado como nudo español. Esa misma suerte corrió la capa castellana, la lengua castellana, el imperio castellano, y un largo etc., da igual el ámbito, que son redefinidos de forma sistemática como capa española, lengua española, imperio español,… Digo yo que si nuestra forma de ser españoles es la castellana, aquella no debe exigir sacrificar a ésta, ni a ninguna otra. No es aceptable que lo castellano sea borrado y suplantado como lo español, y no lo es ni para los castellanos ni para los peris.
Traduzco del inglés (BBC, 10/01/2000). Los textos que no están en cursiva son comentarios míos. “Los ingleses 'víctimas de la discriminación'.  El nacionalismo inglés parece estar en auge. El ex ministro del Interior conservador, Michael Howard, ha afirmado que los ingleses se están convirtiendo en víctimas de la discriminación a raíz de cómo el gobierno ha puesto en marcha la descentralización. Howard, quien advirtió de una ‘reacción’ a menos que la situación se corrija, hizo estas declaraciones después de que el ministro del Interior, Jack Straw, dijera de los ingleses que tienen una ‘propensión a la violencia’. La afirmación del Sr. Straw de que los ingleses habían utilizado la violencia para ‘someter’ a sus vecinos viene en un documental de la BBC que se emitirá esta noche”. Los ingleses son acusados una vez de someter, de oprimir a sus vecinos, y se les hinchan los cojones. A los castellanos nos lo dicen todos los días, y como si tal cosa, incluso no faltan peleles que asienten. “Howard añadió que los comentarios expuestos, ‘el sesgo anti-inglés’ están en el seno del gobierno”. También aquí, en el gobierno de España, hemos tenido ministros descaradamente pro periferia y castellanófobos a pares, sobre todo en temas lingüísticos, así como un buen puñado de cobardes, tanto en el PP como en el PSOE, que rehúyen estos temas. “Los comentarios de Straw, dijo, son históricamente inexactos y políticamente ‘muy reveladores’. La descentralización ha creado una ‘situación intolerable’, donde los parlamentarios escoceses podían votar sobre asuntos que afectan a los ingleses (hospitales, escuelas y carreteras), mientras que sus homólogos ingleses no pueden votar sobre asuntos transferidos, dijo el Sr. Howard”. Esto es, justamente, lo que proponen para España desde CiU: eliminar total o parcialmente la autonomía de las regiones restospañolas, es decir, crear por la vía de la limitación al resto, además de por la de consecución de transferencias exclusivas solo para ellos, las asimetrías, y mandar sobre lo propio y sobre lo del vecino. Ya lo propusieron en el Estatuto del 32 (incluso bastante antes, como fue denunciado desde Castilla en 1918, en el famoso manifiesto El Mensaje de Castilla), y en la reforma del actual Estatuto que ZP les concedió, si bien fue, posterior y parcialmente, tumbado por el Tribunal Constitucional. Ojo, solo parcialmente, luego tienen competencias sobre las que nosotros no podemos votar mientras que al revés ellos si pueden. "Los ingleses son objeto de discriminación como resultado de la forma en que la descentralización se llevó a cabo", añadió Howard”. Ya me gustaría a mí que alguien hablase igual de claro aquí. "Creo que existe el peligro de una ‘reacción violenta’, añadió, asegurando que aumentará a menos que el gobierno traiga nuevas políticas. ‘Bajo el garrote’: Hablando en el documental de la BBC Radio 4, acerca de los británicos, Straw afirmará que los ingleses usaron su propensión a la violencia ‘en Europa y con nuestro imperio’. ‘Creo que lo que usted tiene en el Reino Unido son tres pequeñas naciones que han estado durante siglos bajo el garrote de los ingleses’, dice en el programa. ’Las naciones pequeñas, inevitablemente, han buscado la expresión de una idea muy explícita de la nacionalidad’. En el mismo programa, el líder conservador, William Hague, señaló un incremento del nacionalismo inglés post descentralización”. La raíz pues del auge del nacionalismo inglés no está en el deseo de centralismo, como a primera vista podría pensarse, sino en las asimetrías injustas y en las manipulaciones históricas vejatorias. Justo al igual que en Castilla, y demás regiones que forman Restospaña, solo que aquí, hasta la fecha, nos habíamos refugiado en el españolismo por aquello de que este ‘garantiza’, teóricamente al menos, igualdad, cosa que está cambiando, pues se está comprobando que ya no es así. El PPSOE nos malvende, solo defienden sus propios intereses personales. Esta es, a mi juicio, la principal causa para abrazar el castellanismo. El Gobierno de España solo planifica en función de los peris (sobre todo en períodos de mayorías relativas), y lo hace de forma injusta porque estos lo piden. “Y advirtió: "Una vez que una parte de un país unido, o reino, se convierte mayoritariamente en tamaño en nacionalista, entonces, realmente, todo el asunto está bajo amenaza." En España, al menos dos regiones, ya están en esa situación, debiendo el resto actuar en consecuencia, tanto si estamos de acuerdo con esa situación como si no.
Parece fue un emperador, Carlos I, conocido por entrar en Castilla como elefante en una cacharrería en 1520 (lo que le valió una colosal revuelta del común castellano), el primer iluminado que alegremente confundió, ante el Papa (y sus vasallos dieron por válido desde entonces), lengua castellana con lengua ‘española’. Y es que el flamenco sabía de los reinos hispanos lo mismo que un servidor de astrofísica. Pero mira, la metedura de pata hizo fortuna y todavía hoy surgen listos que te explican que no es lo mismo, que el castellano ya no existe. Se ve que hay que sacrificarlo por ‘el español’.  Emulando a Vargas-Llosa y su famoso ¿cuándo se jodió el Perú?, yo me pregunto, ¿cuándo se jodió España? A mi juicio cabe atribuir a Carlos I (por mucho que nos diera después un imperio), la primera gran cagada de nuestra historia (para que luego le carguen 'el honor' a los Borbones), y fuimos los castellanos los únicos en sufrirlas (subida de impuestos hasta la extenuación y adiós a los fueros). Nos tocó la primera ración y empacho de ‘centralismo’.

Parece que como a los ingleses, a los castellanos también nos han hecho padecer (unos y otros) un grave ‘problema de identidad’, problema que es tan artificial como interesado. Viene bien compararse con un ejemplo exterior porque reduce subjetividades, más aún en estos tiempos de fútbol, nacionalismo y sentimientos cruzados. Lo inglés y lo británico también se confunden con demasiada frecuencia, si bien los ingleses empiezan a abrazar un movimiento para que deje de ocurrir como observa el citado artículo.

¿También aquí está despertando un nacionalismo castellano que por primera vez siente un agravio comparativo con respecto a los periféricos tal y como ocurre a los ingleses respecto de los escoceses?

Las veladas amenazas de 'independencia' de los peris acaban en privilegios, en asimetrías. Aquí y allí. Los ingleses, vieja y orgullosa nación, no están dispuestos a tolerarlas. En Castilla (y demás zonas de Restospaña) tampoco debiéramos. Señora España: juntos e iguales,... o separados y tan amigos, oiga, que no hay porqué montar un número por un divorcio. Los privilegios fiscales que consagra la Constitución del 78, y las asimetrias y bilateralidades (origen de todo tipo de agravios) que vienen, no son aceptables para los castellanos. Así pues, doña España, usted verá si las aprueba.
“Como en tantas ocasiones, el fútbol ha ejercido de coagulante social de un fenómeno que llevaba varios años de fermentación. En los prolegómenos del reciente Mundial de Alemania, millones de conductores ingleses decidieron apoyar a su selección colgando de sus retrovisores la bandera nacional de San Jorge. El fenómeno se disparó cuando diversos políticos escoceses, cuyo equipo no se había clasificado para la fase final, se negaron a apoyar públicamente a sus compatriotas ingleses. De la noche a la mañana, las calles de Inglaterra se llenaron de banderolas blancas con la cruz roja, hasta hace unos años un símbolo propio de la ultraderecha más extrema”.
“Por primera vez en décadas, resultaba socialmente aceptable presumir de la nacionalidad inglesa, como desde tiempo inmemorial han hecho los escoceses, los galeses o los irlandeses. El fútbol se convirtió en la válvula de escape para el malestar de muchos ingleses ante el proceso de descentralización emprendido por Blair en la última década. Según este plan, Escocia y Gales disfrutan de un Parlamento con competencias sobre temas como el sistema educativo o la red sanitaria. Mientras tanto, los ingleses siguen dependiendo de la Cámara de los Comunes para gestionar estos asuntos, lo que ha provocado que los escoceses y galeses disfruten de un mayor grado de autonomía que sus vecinos del sur. De ahí que el lema «Votos Ingleses Para Temas Ingleses» cada vez cuente con más apoyos, entre ellos el de la oposición conservadora”

“Por primera vez en décadas, resultaba socialmente aceptable presumir de la nacionalidad inglesa. ¿Ocurrirá lo mismo con la castellana? Apuesto a que sí"

En España llevamos décadas viendo cómo en el Parlamento español, gracias a que hay autonomías de primera y de segunda, los peris votan en cuestiones que solo a nosotros nos afectan (por cuanto ellos las tienen transferidas) mientras nosotros no podemos hacer lo propio en las suyas. Somos una colonia política. También económica, pues no olvidemos que la Constitución ampara privilegios y asimetrías fiscales (y por tanto empresariales) en Vasconia y Navarra. Ellos votan y deciden sobre nuestros impuestos y servicios, nosotros no podemos votar los suyos. Eso es España hoy, y el problema va a más, pues la presión para que cada vez seamos un país más asimétrico, plagado de bilateralidades no cesa. Incluso con descaro fulanos como Durán Lleida y Oriol Pujol proponen  que se eliminen o limiten todas las autonomías, menos la suya, claro está, ‘porque ellos son autonomías históricas y el resto artificiales’.  Vamos, que nos consideran gente sin pasado ni orgullo. Proponen abiertamente pasar al café para tres y punto. Aquí no tenemos ligas de fútbol distintas que permitan selecciones deportivas nacionales, que llegado el caso, haga aflorar, en Castilla, como en Inglaterra, hasta qué punto hay descontento. Pero el descontento, el hastío hacia nuestros connacionales periféricos, existe y crece, si bien ese movimiento está poco articulado.

Gordon Brown, primer ministro británico, laborista escocés: "'Yo reconozco el derecho soberano de los escoceses y me comprometo a que en el pórtico de mis acciones y deliberaciones sus intereses serán prioritarios'. El trabajo duro para Inglaterra, añaden los ingleses". ¿No les recuerda a ciertas declaraciones de ministros catalanistas confesos como Montilla y Chacón? Frases como esa han encendido los ánimos de los ingleses. En otra ocasión, afirmó "the Nations and Regions of Britain" (lo que significa que para él las naciones son Escocia, Gales e Irlanda del Norte, mientras Inglaterra es solo una colección de regiones), lo que indignó de nuevo a los ingleses. ¿No les suena la música? Otro laborista, John Prescott afirmó: "There is no such nationality as English" (No hay tal nacionalidad inglesa)
“Los partidarios de esta campaña cuentan con un argumento de peso: según la actual normativa, los diputados de circunscripciones escocesas pueden votar leyes que jamás afectarán a los ciudadanos que representan. De hecho, algunas polémicas medidas gubernamentales sólo han podido aprobarse gracias a este agujero constitucional. Un caso claro fue el aumento de las tasas universitarias de 2004: si sólo los diputados ingleses hubieran votado, la moción habría resultado derrotada, pero el apoyo de decenas de laboristas escoceses permitió su tramitación. Para hurgar aún más en la herida, el Parlamento de Edimburgo había dictaminado meses antes que la educación universitaria debía seguir siendo completamente gratuita, por lo que los jóvenes ingleses pagan tasas y los escoceses no”
Dave Cameron, del partido conservador británico: 'no al parlamento inglés'. En otra ocasión afirmó: "I'll take on the sour Little Englanders, I'll fight them all the way" (aproximadamente, pues es más difícil de traducir, voy  a dar amargor a los pocos 'inglesistas', lucharé hasta el final). Otro conservador, William Hague: "El nacionalismo inglés es la más peligrosa de todas las formas de nacionalismo". Por su parte, el liberal demócrata, Charlie Kennedy, afirmó en cierta ocasión: "La ruptura de Inglaterra en regiones de la UE es buena porque se está poniendo en cuestión la idea de la propia Inglaterra". Aquí, en Castilla, no hace falta romperla, ya lo está. La idea de la propia Castilla ya está hecha añicos. Ese miserable trabajo disgregador ya se hizo durante la Transición, y el deshonor de tamaña traición correspondió, a partes iguales, tanto a la derecha (UCD, AP) como a la izquierda (PSOE, PCE). El castellanismo reunificador lo tiene más difícil que el inglesismo, ya que nosotros partimos de los escombros.
Situaciones como las descritas en ese párrafo, en España, todos los días desde que se inició la Transición. Hasta ahora, los castellanos, ante tamaña injusticia, que bien puede ser calificada de sometimiento político y económico a los peris con la aquiescencia del Estado, se han refugiado mayoritariamente en el españolismo, que a fin de cuentas garantiza, al menos teóricamente, igualdad a todos los españoles. El separatismo buscaprivilegios genera españolismo por toneladas. Ahora bien, se advierte desde hace tiempo como los teóricos ‘defensores’ del españolismo (PP), de la igualdad teórica, en la práctica, hace tiempo que van cediendo poco a poco, tragando, aceptando la situación. El PSOE e IU (y sus respectivos brazos sindicales, los chupagrifos UGT y CCOO), por el contrario, hace décadas que la aceptó. De hecho, incluso tienen una bandera de Restospaña, la tricolor republicana, pues solo en lo que resta de quitar Galicia, Vasconia y Cataluña, la ondean. Así las cosas, no nos dejan otra opción que el camino del castellanismo (ya sea en su variante de derechas o de izquierdas, autonomista o independentista, lo que resulta irrelevante aquí y ahora). Eso o tragar. Y mucho me temo que a los demás pueblos restospañoles les está sucediendo lo mismo. De ahí que el lema ‘votos castellanos para temas castellanos’ deba, aquí como en Inglaterra, generalizarse. Y cuando digo temas castellanos, digo ríos, trasvases e IVA, corredor central ferroviario y travesía central del Pirineo (TCP), autovías no radiales, etc., etc.
"'Inglaterra aprende a ondear su propia bandera'. El auge del nacionalismo inglés ha confundido tanto a Johnson como a Cameron (pie de foto). 'Inglaterra, el perro que aparentemente no se agitó mientras los escoceses, galeses e irlandeses del Norte han ganado autogobierno, está ladrando en voz alta'" le espeta el digital The Scotsman a los ingleses el 24/01/2012. "Este es el principal hallazgo de un importante informe del instituto de Investigación de Políticas Públicas (IPPR)", aseguran.

El mastín castellano, noble y tranquilo, por el momento, no muerde, pero no lo descarten. A fin de cuentas, si ha de enfrentarse a los lobos que atacan al ganado, o a esos otros lobos peris que le llaman despectivamente perro, maketo o charnego, no duda en hacerlo. (Nota: el mastín castellano o merinero, el utilizado por los pastores trashumantes castellanos de la Mesta de forma generalizada hasta el siglo XIX, ha sido renombrado últimamente como mastín español, ¡cómo no!, o con el nombre de las diferentes regiones, mastín leonés, mastín extremeño y mastín manchego. No es el caso del mastín del Pirineo, al parecer, distinto).
“Para los conservadores, la solución es sencilla: en los asuntos que competan exclusivamente a Inglaterra, sólo los diputados ingleses deben estar autorizados a votar. Así se evitaría que los escoceses y galeses impongan a los demás leyes que ellos no quieren en su propia casa. Los laboristas responden que esta medida atentaría contra los pilares constitucionales de Reino Unido, puesto que crearía diputados de primera y de segunda división. Pese a estos argumentos legalistas, la disputa se reduce a un puro cálculo electoral: Escocia y Gales son feudos tradicionales del partido de Blair, así que cualquier rebaja de su estatus político beneficiaría a los conservadores”

Las asimetrías conllevan problemas. Tal y como están pensando, los socialistas aquí actúan exactamente igual que los laboristas allí, puro interés partidista por delante del interés del país. La sumisión de Inglaterra/Castilla (y las demás regiones que forman Restospaña) sí, pero buscar una solución justa, simétrica, rechazando los cupos-conciertos vasco-navarros y demás asimetrías (Maragall dixit) que vienen no. Y es que también aquí los socialistas tienen un problema, auténtico complejo, con la bandera española, además de un problema electoral (pues Castilla, como Inglaterra, es conservadora), y sus feudos electorales más relevantes se localizan en la periferia (Andalucía y Cataluña, principalmente).
Recreación histórica castellanista en Burgos. ¿Algo está cambiando? Por el momento son actos más folclóricos y culturales que políticos, pero la cosa puede cambiar.
“Estrategia de desgaste. Para complicar aún más las cosas, el probable sucesor del premier, el ministro Gordon Brown, es un celta de pura cepa. Al alimentar el nacionalismo inglés, los conservadores intentan desgastarle electoralmente, especialmente en el adinerado sur del país. De hecho, hace unas semanas un destacado diputado «tory», Alan Duncan, aseguró que sería «casi inconcebible» que un escocés lidere el Gobierno tras la reforma autonómica. Aunque sus palabras no contaron con el apoyo de la cúpula de su partido, la estrategia busca desgastar simultáneamente a su otro gran rival electoral, el partido liberal-demócrata, cuyo líder Menzies Campbell también nació en tierras célticas”.
Ya me gustaría a mí que aquí, el PP, o quién sea, ‘alimentase el nacionalismo castellano’, en vez del españolismo, como respuesta a los bandazos pro-periferia del PSOE. La razón de porqué no lo hace es bien sencilla: el PP también se apunta al compadreo con los peris cuando se tercia. Es por ello que mejor hablemos de PPSOE.

Las recreaciones históricas en San Mateo, a los pies de la catedral de Cuenca, son recientes.
Traslado del pendón de Alfonso VIII de Castilla, durante las fiestas de San Mateo de Cuenca, desde la Catedral al Ayuntamiento, y viceversa, el 20 y 21 de cada septiembre respectivamente, que recuerda la conquista castellana de la ciudad. Un acontecimiento, junto con la ofrenda floral en la estatua del rey castellano, que bien podría convertirse en un acto de afirmación política castellanista todos los meses de septiembre.
“Tras semanas de debate, el Gobierno se ha convertido en el más ferviente defensor de la vigencia de Reino Unido, que acomoda bajo una misma bandera a Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte. En su opinión, cambiar la actual normativa crearía aún más problemas, como la posibilidad de que los laboristas obtengan la victoria electoral en toda la nación, pero que los «tories» acaparen la mayoría de diputados ingleses. Según ellos, esta crisis constitucional sin precedentes crearía un Gobierno bicéfalo que, a la larga, acabaría con la descomposición de Reino Unido en cuatro países distintos. Si estos temores se hicieran realidad, se trataría de una monumental jugarreta del destino para los conservadores, únicos defensores durante décadas de la centralización de poder en Londres bajo la «Union Jack» frente a las ansias autonomistas del laborismo".

En resumen, ¿les suena la música? Las asimetrías devienen en agravios y desigualdades, en injusticias y cabreos, y más pronto que tarde en descomposición política. El fútbol no es sino un buen termómetro social para medir lo que sucede. Preparémonos para ese nuevo escenario, pues esto no hay quien lo pare, empecemos por reunificar las CCAA nucleares castellanas (Castilla la Vieja y Castilla la Nueva), y leonesas (si así lo creen conveniente sus ciudadanos), en una única autonomía, como primer paso, y si la descomposición del Estado va a más, incluso sería conveniente restaurar el viejo Reino de Castilla completo, hasta Tenerife.

P.D.: España 4, Italia 0. Olé.

miércoles, 25 de enero de 2012

¿No al trasvase del Ebro y sí al del Tajo?

Por Javier Martínez.
El PSOE de Murcia renuncia al trasvase del Ebro mientras pide extender el expolio de la cabecera del Tajo al Tajo Medio. El PP de Murcia, ni sí ni no, sino todo lo contrario. Trasvasar agua desde la desembocadura del Ebro, justo antes de tirarla al mar, no, pero desde la cabecera del Tajo, o incluso desde el lejano Tajo medio, sí. Esa es la idea que se extiende en la política murciana. El proyectado trasvase del Ebro al Levante y Murcia, principal obra del Plan Hidrológico Nacional (PHN) en tiempos de Aznar y que fue tumbado por Zapatero nada más llegar al gobierno para garantizarse el apoyo de ERC (y las simpatías de CiU), no será construido ahora que vuelve a gobernar el PP. Eso es al menos lo que se desprende del programa electoral del PP (que no lo cita) y de las declaraciones, durante la pasada campaña electoral, del PP catalán (que impuso sus tesis al PP valenciano y murciano que aspiraban a recuperar el PHN), pese a que ahora (ver ElConfidencial.com del 25/01/2012), dos meses después de las elecciones si se atreven ya a plantearlo y el  PP parece que lo quiere recuperar, si bien con la boca pequeña, pues según afirma hoy la portavoz socialista murciana Retegui: "el PP impidió [ayer] un acuerdo PP-PSOE porque impuso a última hora que apareciera en el documento que el trasvase del Ebro era 'irrenunciable', algo que no estaba en el papel inicial".
Por lo visto, el trasvase del Ebro sí es renunciable para el PSOE murciano… no así el del Tajo y Tajo medio. A los castellanos, una vez comprobado que tragamos, se nos puede seguir expoliando. En cambio al PSOE no le gusta irritar a sus colegas peris, el PSC pesa lo suyo.  Pero ¿y para el PP, es renunciable el trasvase del Ebro? El PP, no nos engañemos, quiere una legislatura tranquila y eso tiene un precio, nos sacrificarán. Antes de las elecciones decían no para no tener problemas en Aragón y Cataluña (dos plazas difíciles), ahora parece que dicen sí, y mañana ya veremos. El trasvase del Ebro a Valencia y Murcia, aunque nos resulte lejano a simple vista, beneficia a Castilla en la medida en que podemos dejar de ser los únicos que 'cedemos' agua, descargando de presión nuestros ríos y dejando hueco para por fin, poder aprovecharla aquí. ¿Lo verán nuestros políticos?
La relación política entre Castilla y el trasvase del Ebro por la costa mediterránea no parece directa, pero existe. Mientras el castellano medio no lo percibe, ni su prensa lo destaca, ni sus políticos lo entienden, los murcianos sí lo ven y miran al lejano río Alberche, afluente del Tajo medio.

Mientras el PP nacional renunciaba (antes de las elecciones del 20N), sin citarlo, al trasvase del Ebro 'en su programa' (nótese el matiz) en Cataluña, el PP valenciano (González Pons) y murciano (Valcárcel) aseguraban públicamente estar a favor e incluso admitían que recuperaría el PHN. Contentar a todos los periféricos aún a riesgo del ridículo. Una renuncia así de explícita por parte del PP o PSOE nacionales sobre el Tajo-Segura que afecta a Castilla es impensable. De hecho,  pensamos que la explicación de la contradicción no era otra que no irritar a CiU y dejarse la puerta abierta a su apoyo en caso de no obtener la mayoría absoluta... sacrificando al castellano Tajo una vez más. El trasvase del Ebro tiene por finalidad repartir las cargas de cesión de agua entre varios territorios y ríos, ya que el fuerte aumento de la población en la meseta (Madrid, Toledo y Guadalajara) y las necesidades de Ciudad Real (nueva 'tubería' manchega, eufemismo de trasvase Tajo-Guadiana) impide a medio plazo seguir el ritmo de trasvases actual al Mediterráneo. No construir el trasvase del Ebro supone sacrificar a Castilla de nuevo, no solo a la Castilla rural, como hasta ahora, que se quedó sin regadíos (Guadalajara, Cuenca y Albacete), sino también a la Castilla urbana que se vería frenada. No construir el trasvase del Ebro perjudicaría, y mucho, a Castilla, más incluso que al Levante y Murcia que de todas formas, si no es del Ebro, el agua les llegaría del exhausto sistema Tajo-Júcar. No lo duden, el PP, como en su día hizo el PSOE de Zapatero, de no haber tenido mayoría absoluta, habría sacrificado al Tajo y a los castellanos, que en asuntos hídricos son los más incautos y quienes presentan un menor coste político dada su docilidad al PPSOE. Zapatero ya lo hizo, y Rajoy se cubrió las espaldas por si acaso. La mayoría absoluta del PP, sin embargo, favorece que, ahora sí, Valcárcel, González Pons y Fabra (inesperado nuevo presidente de la Generalidad por dimisión de Camps) puedan recuperar el trasvase del Ebro (mejor dos grifos que uno). En resumen: cuando el PPSOE no obtiene mayorías absolutas, manda CiU y se joden y bailan todos los demás, valencianos, murcianos, y sobre todo, si se analiza bien, los castellanos que dependen del Tajo y del Júcar (no olvidemos que el famoso trasvase, en realidad es un canal Tajo-Júcar-Segura, no solo Tajo-Segura). A los castellanos, a falta de partidos propios fuertes, nos interesan las mayorías absolutas nacionales, mal menor para no ser malvendidos, dado nuestro papel de moneda de cambio que el PPSOE, y el deplorable mapa autonómico diseñado en la Transición, nos atribuyen cosa que solo ha ocurrido, y así nos luce el pelo, en dos de las últimas cinco legislaturas (la segunda de Aznar y la actual de Rajoy. No es pues que nos interese necesariamente más el PP, hasta ahora lo menos malo, pero solo por un mero cálculo de escaños, no por una cuestión ideológica). Ahora sólo falta ver que se confirma que se recupera la construcción del trasvase del Ebro... y comprobar cómo montan el pollo catalanes y aragoneses, algo que sería bastante irracional, por cuanto el agua a trasvasar se toma casi en la desembocadura (a diferencia del Tajo o Júcar), es aquella que sin remedio irá al mar a salinizarse, por lo que no les perjudica, como no perjudica a los castellanos logroñeses, burgaleses o montañeses de aguas arriba del Ebro, que dicho sea de paso, también es un río castellano en parte. Y llegados aquí, otra cuestión, ¿es el momento de reclamar regadíos aquí, en Castilla, con nuestra propia agua? Entendemos que sí, ahora no hay excusas. ¿Lo hará Cospedal? el tiempo contestará.
Y digo yo, ¿qué más le dará al agricultor murciano de dónde venga el agua?, ¿por qué no tener dos grifos, y repartir las cargas de ‘solidaridad’ hídrica, que ahora solo recaen sobre las espaldas de los castellanos?, ¿por qué no abordar de una vez el tema de una compensación económica justa para Castilla por la cesión de agua?, ¿por qué no crear un mercado del agua? a fin de cuentas nadie se opone al trasvase de agua embotellada... porque es una venta, no hay expolio, y porque genera riqueza en origen. Las ridículas cantidades que ahora pagan por el agua, no van a Castilla, de hecho nadie sabe dónde van realmente, probablemente vayan a mantener las sedes de las Condefederaciones Hidrográficas del Segura y del Júcar... que no están en Castilla precisamente, como debiera, al menos, la segunda, pues Cuenca es la única ciudad importante por donde pasa el Júcar, y es, con diferencia, quien más agua y territorio aporta a la cuenca.
¿Quiénes creen que serán de nuevo los paganos de la incapacidad del PPSOE español de pedirle a Aragón y Cataluña que asuman su cuota de ‘solidaridad’ hídrica con Murcia y Levante? La dócil y exhausta Castilla, como siempre. En temas hídricos, los peris no quieren superar la España radial ‘centralista’, prefieren mantenerla. El Estado, claramente periferista desde hace décadas, no hace aquello que técnicamente parece más lógico y conveniente para el conjunto del país (lo acabamos de ver con la ubicación del ATC nuclear, que no ha ido a parar a las localidades más idóneas, según el informe técnico ministerial, por ser periféricas, Zarra y Ascó)  sino aquello que políticamente tiene un menor coste. Lo conveniente no es, como debiera, aprovechar el agua más próxima, y sobre todo sobrante, justo antes de tirarla al mar, no perjudicando por ello a nadie, ni buscar un equilibrio razonable. A Castilla se le niegan los regadíos con sus propios recursos, se le niega una compensación económica (de ahí que podamos hablar de expolio) justa (esto sí es una deuda histórica real), se le niega el futuro porque se le impide el acceso a un recurso propio y crucial para el desarrollo… y todo porque carecemos de peso político como consecuencia de nuestra división en varias CCAA, algo que se fraguó, no casualmente, durante la lamentable, al menos en temas territoriales, Transición, en la cual se asignó a Castilla un papel secundario, de mera colonia interior, de lugar de paso fácil de expoliar y de donde abastecerse de mano de obra juvenil barata condenada a emigrar a los lugares beneficiados por el expolio, y donde no siempre serán bien recibidos por motivos de lengua (‘venís aquí a comer’) y donde les espera un bien organizado y financiado plan de asimilación (que no integración) lingüístico. Castilla, triturada y dividida, la gran perdedora de la Transición, volverá a perder. Agua va, basura viene. No solo falla el PPSOE, falla el sistema. Reunificación de Castilla ya, en una sola comunidad autónoma, si queremos recuperar peso político y económico, si queremos controlar nuestro futuro, si queremos que no decidan por nosotros... o el último que apague la luz.
Mapa propuesto de comunidad autónoma castellana (y leonesa) única. Otro gallo nos cantaría de ser una realidad.
No hay que olvidar que el murciano Valcárcel fue el primer presidente autonómico que recibieron Arias Cañete y Mariano Rajoy, y que no hay demasiadas opciones si el Gobierno busca una nueva transferencia de agua: o la desembocadura del Ebro (más próxima) o el Tajo Medio (desde Toledo o Extremadura, no así desde Lisboa, pues los portugueses tienen la suerte de no ser ni Restospaña, como Castilla, ni AntiEspaña, como Cataluña, sino Ex–España, que si no ya veríamos, vista la intención de coger agua de donde sea menos de la opción más lógica para el Mediterráneo, el Ebro).

La segunda toma del Tajo, técnicamente más irracional, es considerada como políticamente más viable, y la única que intentó el último secretario de Estado de Agua del PSOE de Zapatero, el catalanista del PSC, Josep Puxeu. Y ello, únicamente por la debilidad socio-política de Castilla, desde que se fraguó su troceamiento en la Transición en varias CCAA, y su forzada sumisión desde entonces, casi en solitario, al proyecto común español, proyecto sensato si atañe a todos por igual, pero suicida cuando eres el único que se implica al ciento por cien. Por el contrario, el trasvase del Ebro se considera de alto coste político por la bien financiada agitación social, y por la oposición de CiU y del PAR, socio del PP en Aragón. Claro que, por suerte para la siempre sacrificada Castilla, trasvasar desde el Tajo Medio a Castellón, Tarragona y Barcelona no parece muy viable… y no quedará otra que acudir al Ebro, tanto si gusta como si no.
El presidente catalán, Artur Mas, propone la animalada de traer agua del Ródano (Francia) para atender las demandas desde Barcelona hasta Almería. Bien, ¿y qué opina Francia de esto? Igual no son tan ‘idiotas’ como los castellanos, y cobran por el agua, lo que sería bueno, pues sienta un precedente. ¿Debemos pagar todos los españoles una infraestructura tan cara como lejana teniendo el Ebro más cerca?, ¿a cuánto va a salir el kg de pepino crecido con ese agua?, ¿es lógico depender de un país extranjero en un recurso estratégico?, ¿estarían dispuestos los mediterráneos a pagar a los franceses lo que no se quiere pagar a los castellanos? Si tenemos en cuenta que desde Cataluña, Levante y Murcia se ha boicoteado, hasta conseguirlo, la Travesía Central Pirenaica (TCP) de ferrocarril de mercancías que tanto beneficiaba a la España de interior, ¿qué obligaciones tenemos ahora aragoneses y castellanos para apoyar a las tres regiones citadas?  El presidente de la Generalidad catalana afirma ahora que ‘volver al PHN trasvasando agua del Ebro en este momento es una auténtica animalada. Recuperar todo aquello tal y como se diseñó en ese momento no tiene ningún sentido’. CiU apoyó en 2001 el PHN de Aznar que ahora rechaza Arturito Mas, con el Trasvase del Ebro incluido. Con un par. El Ejecutivo murciano de Ramón Luis Valcárcel (PP), por fin, acepta pagar por el agua. Bien, eso acerca posturas, solo falta pactar un precio justo, cosa que ahora no existe. ‘Desde luego, asumimos que la prioridad debe ser desde la cuenca excedente, pero que punto y seguido, debe haber una solidaridad interterritorial para que vaya el agua de donde sobre hasta dónde falte’, dijo el portavoz José Ballesta, quien recordó que ‘ese agua se paga’. Aseguró que el Gobierno murciano ‘no está en ninguna guerra del agua, apostamos por soluciones, no por problemas’. Nuestra posición, explicó, ‘es que aquellas cuencas que tienen excedentes utilicen todo el agua que necesitan para su consumo humano, industrial o agrícola, y cedan lo que les sobre a las cuencas que son deficitarias’ y que, además, remarcó, ‘nos digan el precio al que hay que pagarlas’. (Laverdad.es, 04/02/2012). Empezamos a entendernos. A más trasvases, más demanda. Todo lo que es gratis o casi gratuito, su demanda tiende al infinito. Solo hay una forma de detener ese círculo vicioso, poniéndole un precio razonable al agua que anule las injusticias y con ello las tensiones sociales y políticas. Todo lo que no pase por compensar a Castilla y demás territorios cedentes, es perder el tiempo.
Las 5 claves políticas: 1. Decía Manuel Lorenzo Pardo, el ingeniero que diseñó el trasvase Tajo-Segura para la II República que luego se apropió Franco, que ‘el agua calienta más que el fuego y emborracha más que el vino’. 2. El PP de Aragón aprendió cómo se pierden unas elecciones por el agua y ahora ha vuelto al poder pero lo hace junto al Partido Aragonés (PAR), que ya gobernó con el PSOE de Marcelino Iglesias. El portavoz de este partido en las Cortes autonómicas, Alfredo Boné, advirtió: ‘los aragoneses nunca aceptarán que se resuciten viejas amenazas, como la del trasvase. Cualquier intento de llevar agua del Ebro (aunque sea de Tarragona, lejos de Zaragoza) rompería el pacto de Gobierno’. 3. El estatuto fija una reserva exclusiva para Aragón de 6.500 hectómetros cúbicos (más de seis veces el derogado trasvase), lo que impediría que hubiera agua excedentaria. El texto es constitucional pero solo porque no tiene aplicación práctica, según falló el Constitucional. 4. En Cataluña, CiU se guardará de no cometer los mismos errores que cometió hace diez años al apoyar el Plan Hidrológico Nacional de Aznar. Entonces soliviantó a los habitantes de la ribera del río. Fue la puntilla que llevó a la primera derrota electoral de CiU. Diez años, y con el Gobierno catalán otra vez en manos de CiU, los nacionalistas ya han dejado claro que su actitud será “diferente”. “Quedamos muy escaldados con el tema del PHN. Ya veremos cómo evoluciona y cómo se concreta el plan, pero vista la experiencia y el resultado de la gestión política de hace diez años, actuaremos diferente”, señaló el portavoz del Gobierno catalán, Francesc Homs. La reivindicación de CiU es el trasvase del Ródano. 5. Si no es el Ebro queda el Tajo, bien sea desde Toledo, desde Extremadura o alguno de sus afluentes como el Jarama o el Tiétar, y con la posibilidad de dejar agua en el Guadiana. En cualquier caso, afectaría a Castilla la Nueva de lleno, la única región en la que ya nacen dos grandes trasvases, el Tajo-Júcar-Segura y el Tajo-Guadiana. ¿La Antiespaña periférica volverá a darnos por donde amargan los pepinos  a la Restospaña de interior? Como no espabilemos, sí.
“Los trasvases no solucionan la sequía, según el Gobierno [de ZP]. Sin embargo, pocos Ejecutivos como el socialista han invertido tanto en trasvases. El Gobierno ha aprobado un trasvase del Ebro a Barcelona y ejecuta el Tajo-Guadiana, el Júcar-Vinalopó, y el 15 de febrero pasado aprobó un trasvase de agua del Guadiana al Guadalquivir. ¿El gobierno trasvasa? Sí con otro nombre. El Gobierno socialista derogó el trasvase del Ebro [solo el tramo hacia el sur] al llegar al poder [en 2004 por exigencias de ERC para conseguir su respaldo a la investidura de Zapatero]. El trasvase pretendía llevar excedentes del río a Valencia, Murcia, Almería y Barcelona. A la vez, el Ejecutivo construye un trasvase entre dos de las mayores cuencas de España, del Tajo al Guadiana (en CLM), para abastecer a 58 municipios, casinos y hoteles como la del futuro Reino de don Quijote (Ciudad Real). El Gobierno lo llama 'tubería de la llanura manchega', nunca trasvase. Además, construye un trasvase del Júcar al Vinalopó (en Valencia) y aprobó uno del Guadiana al Guadalquivir. El 15 de febrero pasado aprobó un envío de 4,99 hectómetros 'de la cuenca Atlántica Andaluza [Huelva, en el Guadiana] al Guadalquivir'. La cantidad es la máxima que se puede trasvasar sin una ley. También ha invertido en mejorar el trasvase reversible Ebro-Pas (Cantabria) y en el Tajo-Segura, que Castilla-La Mancha quiere derogar” (ElPais.com, 16/04/2008).  El PSOE, como se ve está claramente a favor de los trasvases…  excepto del único en el cual la región cedente es Cataluña, el Ebro-Almería. ¿Casualidad? ZP necesitaba del apoyo de los antiespañoles de ERC para su investidura. ZP no dudó en sacrificar a todo el Levante y Murcia. Hoy el PSOE es un partido prácticamente inexistente en esas dos regiones que antaño llegó a gobernar. Gracias a ZP los restospañoles que habitamos la meseta seguimos siendo los únicos que cargan con la losa de ‘ayudar’ (a la fuerza ahorcan) a la insaciable periferia. (Infografía de ElPais.com, Principales trasvases de España, 16/04/2008)
Lo dice Europa y el sentido común, cada cual debe apañarse con lo que tiene. ¿Acaso no se nos llena la boca de 'sostenibilidad' cuando queremos? pues los trasvases son insostenibles. Castilla no puede seguir así, necesita su agua. No pedimos nada a nadie, solo lo nuestro.
Por su interés, reproducimos aquí, el repugnante acuerdo Periferia-Estado que se cocina y que pomposamente denominan ‘acuerdo de Estado’ en lo que será una nueva puñalada en la espalda de los castellanos (informa ElConfidencial.com reproduciendo a Europa Press, 25/01/2012):

PSOE Murcia defiende trasvase Tajo-Medio, mantener el Tajo-Segura y un acuerdo de Estado en materia hídrica.
Retegui dice que PP ha mantenido "engañados" a ciudadanos con el agua mientras gobernaba el PSOE, y ahora se le ha caído la pancarta.
La portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Begoña García Retegui, ha asegurado que los socialistas murcianos han estado donde siempre en materia de agua, defendiendo el trasvase del Tajo-Medio, "lo que nos daría autonomía y caudales suficientes", el mantenimiento del Tajo-Segura, que habría que blindar "para que no se ponga en cuestión" por parte del PP, y un acuerdo de Estado.
En una entrevista concedida a Europa Press, ha asegurado que PSRM-PSOE sigue apostando por un pacto nacional PP-PSOE en materia hídrica, la necesidad de aguas excedentarias "que aseguren la disponibilidad de agua a la Región de Murcia", así como que se culminen las desaladoras, "lo que nos da autonomía en época de sequía".
Tras lo que ha solicitado al Gobierno regional que explique qué pasa con la desaladora de Escombreras, que presentó en 2007 y que a día de hoy sigue sin dar agua.
En ese sentido, ha afirmado que "ha sido el PP quien ha mantenido engañados a los ciudadanos con el tema del agua mientras gobernaba el PSOE, pero se le ha caído la pancarta y ahora, al parecer, ya no cuenta los hectolitros de agua que se vierten al mar".
Por lo que el reto que tiene ahora mismo el PP, asegura, "es demostrar que todo el discurso mantenido durante años es de Nación, de Estado y compartido por el partido", pues, curiosamente, "ahora el PP de Murcia, incluido Valcárcel, renuncian a la defensa del Ebro".
Gobierno deje "tomar el pelo"
García Retegui lamenta que, delante de los suyos "se bajan los pantalones", por lo que pide al Ejecutivo murciano que deje de "tomar el pelo" a todos los ciudadanos.
Así, ha recordado la Comisión Especial del Agua de la Asamblea Regional, donde asociaciones y organizaciones pedían un acuerdo PP-PSOE de la Región de Murcia y donde el PSRM había consensuado un documento en donde hablaba de un gran pacto nacional, de todos los métodos alternativos y de reutilización, del trasvase Tajo-Segura, de la necesidad de otras cuencas como la del Tajo o Tajo-Medio para asegurar el agua en la Región, que el PP denegó.
Finalmente, ha incidido en que el Partido Popular, "impidió un acuerdo PP-PSOE porque impuso a última hora que apareciera en el documento que el trasvase del Ebro era 'irrenunciable', algo que no estaba en el papel inicial", con el fin, a su juicio, "de echarnos del pacto".