Por Javier
Martínez
"Les
pido que me acompañen en la propuesta de eliminar el privilegio que suponen los
sistemas de concierto vasco y navarro. Si queremos una financiación justa, comencemos por eliminar en la
reforma de la Constitución los privilegios que existen hoy [...] Hablen con cualquiera que no sea vasco o navarro y le dirá que es un tema que debe solucionarse [...]
Pido al PSOE que se sume”
La cita corresponde a Pere Navarro, primer secretario del PSC, y es del
reciente 13/06/2013. Pero hace
justo un año, ese mismo señor y su partido, declaraba profusamente apoyar un "pacto
fiscal bilateral Generalidad-Estado", "un trato diferenciado (sic) para Cataluña como ocurre en la
actualidad con el régimen foral vasco y navarro", "un modelo de financiación singular (sic) para Cataluña", así
como "sin romper el principio de solidaridad con las autonomías más pobres
ponerle límites (sic) a ésta".
Con semejante
giro, está reconociendo implícitamente que hace un año los socialistas
catalanes solicitaban sin rubor privilegios fiscales frente a otros españoles. Avanzamos
algo viendo que ahora admiten que los conciertos son una vergüenza. Pero, ¿qué
opina el PSOE? El PSOE ya le ha contestado tímidamente al PSC que nanay, que
hay clases de españoles, que los españolaris vascos y navarros seguirán con sus
privilegios porque son más guapos que el resto de los españoles, los restospañoles,...
pero que mirarán a ver qué pueden hacer para que los antiespañoles catalanes
(que no lo son todos, pero abundan como las setas en otoño), no se sientan tan
feos, tontos y maltratados como los restospañoles castellanos (y un largo etc.
de desgraciados segundones) del régimen tributario común. Pobrecitos. Con el mar de fondo del secesionismo, hete
aquí que llega el PSOE y se saca de la chistera, un mes después, nada más y nada menos
que una reforma constitucional, para la que saben no hay consenso, que nos
conduzca a un Estado Federal que prometen será la pera limonera.
"El llamado principio de ordinalidad, la enésima concesión socialista a las tesis catalanistas"
Ha sido el
gobierno de Extremadura, en un raudo, veloz, detallado, argumentado y extraordinario
informe difundido en ABC y Expansión, el primero en advertir, la enésima
traición del PSOE a los más pobres con tal de contentar al burgués PSC y toda
la tropa catalanista. Por algo Monago es el único dirigente popular que sube en
las encuestas cuando todos se hunden. Tome nota señora Cospedal.
"Según el informe del Gobierno extremeño, la introducción del
principio de ordinalidad [propuesto por el PSC y asumido por el PSOE] en el
sistema de financiación autonómica supone un evidente beneficio para Cataluña y
un gran perjuicio para comunidades menos ricas [...] El estudio del Ejecutivo
extremeño plantea dos simulaciones, una de ellas aplicando la ordinalidad,
según la capacidad tributaria de cada
comunidad autónoma, cuatro comunidades obtendrían más recursos: Madrid, 4.043
millones más; Cataluña, 1.518 millones; Baleares, 304 millones, y Canarias, 267
millones; mientras que el resto perdería dinero. La comunidad que perdería más
recursos con este sistema sería Castilla y León (-1.186 millones), Andalucía
(-1.048), Extremadura (-610), Valencia (-520), Castilla-La Mancha (-432),
Cantabria (-268), Aragón (-289), La Rioja (-186) y Murcia (-148). [...] En la
segunda simulación, aplicando la ordinalidad según la renta per cápita,
Cataluña obtendría 520 millones de euros más que en el sistema de financiación
actual, mientras que Madrid también ganaría, unos 3.128 millones más. Canarias
obtendría 389 millones más, Comunidad Valenciana (242), Aragón (22,31) y Murcia
(14,71). El resto de comunidades perderían dinero en este segundo supuesto, con
Andalucía a la cabeza (-1.007 millones), seguida de Galicia (-884), Castilla y
León (-821 millones), Extremadura (-481), Cantabria (-441), Asturias (-393),
Castilla La Mancha (-173,74), La Rioja (-98,12) y Baleares (-15). [...] Según
la vicepresidenta y portavoz del Gobierno de Extremadura, Cristina Teniente, la
ordinalidad [propuesta por el PSOE] «quiebra el principio de solidaridad» entre
los territorios recogido en la Constitución" (ABC, 10/07/2013).
¿Cómo quedaría una hipotética y deseable Castilla reunificada? Por mucho que una
parte de Castilla, Madrid, gane y compense lo que otras partes pierden, los castellanistas
debemos decir no. Simplemente no somos iguales que ellos. Visto lo visto, y después
de esto, ¿cómo es posible que los socialistas castellanos de todas partes apoyen
esto?, ¿con qué cara, que no sea la del cinismo y el cemento, van a defender la
reapertura de las 37 escuelas rurales cerradas recientemente solo en Cuenca o la vuelta del
servicio de urgencias rurales de docenas de pueblos conquenses?, ¿qué opinan
García-Page, Sahuquillo, Guijarro o Juanito Ávila de lo que defiende su PSOE?, ¿piensan
que el dinero necesario para mantener esos servicios cae de los árboles? Parece que les compensa tragarse ese sapo. En
Cuenca, como en todas las provincias castellanas, la sucursal del PSOE
simplemente traga lo que les dan cocinado. Lo mismo que la del PP o IU. También
por esto soy castellanista, porque no hay futuro para mi tierra ni los míos, si
no creamos un proyecto desde aquí, que piense globalmente en Castilla (nuestro referente histórico y económico inmediato) y actúe
localmente en cada una de sus provincias. Es la España que tenemos, guste más o
menos.
"Si esto proponen en su chusco modelo de Estado federal pseudoigualitario, imagínense que pasaría si del café para todos se pasase al café para tres, tal y como algunos periféricos defendían unos meses antes de apostar por el secesionismo".
Una cosa buena tiene la deriva secesionista del parlamento y gobierno
catalán: obliga a decantarse. España sí o no. Se acabó el travestismo político;
todos sin caretas, nada de medias tintas y ambigüedades calculadas, lo que
empareda al asexuado PSOE, siempre jugando al sí pero no, al no pero sí, al ni
contra España ni con España, a la equidistancia interesada, a negar incluso la evidencia, el que España se rompe. Su falso
federalismo no es más que el trampantojo para tener contentos a los catalanistas
(que ya se han mofado de la propuesta) y salir de ese emparedamiento. Ni ellos
se lo creen. El error del PSOE es que juega a no enterarse de que existe una oposición entre dos preceptos que
no hay forma de conciliar, igualdad y privilegio (fiscal o del tipo que sea), y
lo correcto no es dejar las cosas como están, permitiéndoselos a vascos y
navarros, ni proponer reformas “federales” en las que todos cambiamos (a peor),
para no satisfacer a los insatisfechos permanentes. Nadie lo ha explicado tan
bien como J.Gª Domínguez, en LD el 07/07/2013: “Ningún orden jurídico que consagre la igualdad entre todos
los españoles complacerá jamás al nacionalismo catalán. Ninguno. En el fondo,
el problema de la izquierda [española] es que no ha acabado de comprender la naturaleza
última del movimiento catalanista. Un movimiento cuya almendra doctrinal
resulta por esencia incompatible con la doctrina federativa. Por algo la Lliga
de Prat de la Riba siempre se proclamó abiertamente contraria a la idea
federalista. Lo mismo, por cierto, que Valentí Almirall, su adversario [nacionalista]
por la izquierda. Contra lo que se empecina en creer la progresía mesetaria
biempensante, el federalismo y el catalanismo son como el agua y el aceite
[...] nada resulta más ajeno al particularismo catalanista que el espíritu
igualitario del federalismo. Bien al contrario, su afán nivelador representa la
antítesis [...] Y es que en román paladino el federalismo tiene un nombre: se
llama café para todos". Así pues, sigamos nuestro camino, sin tenerles en cuenta. Han abandonado, si alguna vez lo transitaron, el camino de la igualdad.







