sábado, 23 de abril de 2016

Castilla. El gran odio de los nacionalistas catalanes

Reproducción íntegra de un artículo firmado por el escritor y periodista catalán Adolfo Marsillach en ABC en 1928.

Por Adolfo Marsillach 
(ABC, 08/08/1928, página 4) 

El gran odio de los nacionalistas catalanes es Castilla. No hablan de ella que no sea con menosprecio o con rencor. De pobre, de letárgica, de atrasada, de restos humanos al margen de la civilización, no la dejan. De su glorioso pasado no se acuerdan, o no quieren acordarse. Tampoco de que con ella fue cataluña a la reconquista del patrio solar, y de que fué la primera en batirse, con la total indiferencia de los catalanes, por la libertad de las Municipalidades, atropellada por Carlos V.

"Castilla. El gran odio de los nacionalistas catalanes", del escritor y periodista catalán Adolfo Marsillach. ABC, 08/08/1928.
Esta aversión injustificada de los catalanistas tiene por causa el haber Castilla ejercido, como la correspondía por su extensión de su territorio y número de sus habitantes, la hegemonía política de España, y la difusión del idioma castellano por toda la Península, y su prevalecimiento en razón de su copiosa literatura y su valor internacional. En cuento a su hegemonía política, a la que se le acusa de centralizadora, hay que decir que el centralismo en España no fué obra de Castilla, sino que nos vino de Francia con Felipe V, y por lo que se refiere al idioma, que el de Castilla no ha sido jamás impuesto en las regiones españolas de otra habla más que como órgano idiomático oficial, pues había de haber uno para que todos, con las menores dificultades posibles, pidiésemos entendernos. Castilla no tiene culpa de que su lengua haya absorbido, o dejado en segundo plano, a los pequeños idiomas regionales. Y en esto no ha habido ningún daño. Gracias a la filtración del castellano en Cataluña, en Galicia y en las Vascongadas, catalanes, gallegos y vascos hemos poseído un mayor vehículo de relación y de cultura, y podido arriesgarnos en empresas comerciales más allá de nuestra tierra y de nuestros mares.

El progreso industrial de Castilla no admite comparación con el de Cataluña, pero basta su brillante iniciación para que se pueda decir, sin faltar a la verdad, que Castilla vive en irredimible letargo. Va despertando de su somnolencia; va poco a poco progresando y redimiéndose de su pobreza.
Injuriarla por ser pobre es una crueldad, una grosería de nuevo rico. Que otros pueblos luchen como ella, con un clima bronco y una tierra ingrata, y ya veremos si se enriquecen tan fácilmente.

Y aunque no fuera así, sería digna de las máximas consideraciones. Cuando un pueblo como Castilla ha dado al mundo tantos e ilustres ingenios y libros cumbres que la han inmortalizado; cuando impulsada por su idealismo, fue al descubrimiento de un continente, que luego conquistó, extendiendo la civilización cristiana desde el golfo de Méjico al Estrecho de Magallanes, y con Italia compartiera la obra magna del Renacimiento, este pueblo, por lamentable que sea su decadencia, hay que tratarlo con respeto.

Que en el mundo no todo ha de ser tráfico, dinero, filosofía práctica de mercaderes.
Toledo es más interesante que Manchester.

Adolfo Marsillach.
Barcelona, Agosto de 1928.

domingo, 17 de abril de 2016

El rebuzno mañanero de Homs y Castilla

Por Javier Martínez

En declaraciones a Els Matins (Las Mañanas) de TV3-5-10% reproducidas por La Vanguardia (18/03/2016), el sandio de Francesc Homs, flamante nuevo portavoz en Madrid de la podrida Democracia y Libertad (nuevo nombre de la corrupta CDC) nos ha deleitado con uno de los habituales cantos asnales que con tanta frecuencia se oyen en los amaneceres del noreste peninsular desde hace unos cien años. Canta así el solípedo animal ante los micrófonos:
“El tema catalán es tan importante en España que en la primera sesión ordinaria del Congreso, el primer orden del día, fue sobre la unidad de España, y estuvieron a punto de no ponerse de acuerdo en algo en que están de acuerdo: la unidad de España [por lo que] he llegado a la conclusión de que España es un invento de Castilla y que (sic) Castilla se lo cargará”
Se refiere a la incapacidad de Pedro Sánchez (PSOE), Albert Rivera (Ciudadanos) y Pablo Iglesias (Podemos) de consensuar, no ya un nuevo gobierno para España, sino hasta lo más trivial, que somos un país todavía unido. Incapacidad que deviene, y esto es lo relevante, por castellanos, claro, pese a que uno de ellos es barcelonés y los dos madrileños ni tienen conciencia de serlo por haber nacido en la era post Logse del Estado autonómico, y a los que equipara como un todo con la mismísima Castilla. El caso es que ésta siempre acabe culpable, hasta de la muerte de Manolete. También de la ruptura por la que él tanto trabaja. 

La mamarrachada es una coz a la inteligencia de proporciones siderales por tantas razones como neuronas le faltan al cuadrúpedo animalito con corbata. Y es que ‘Quico’ Homs, como los entrañables asnos del pre Pirineo, o no tiene dos dedos de frente para discernir las diferencias, o su estómago le puede, o quizás ambas cosas.

La Vanguardia, 18/03/2016
¿Cómo explicarle al peludo ceniciento de cortos alcances que la historia de Castilla no arranca sino siglos después de que existiera Hispania? Ahora resulta que la vieja Hispania, incluida la Tarraconensis (desde cuyo Conventus Jurídicus se ideó unir administrativa y jurídicamente por primera vez a toda la Península), la inventó la no nacida Castilla, ¡tócate la uña, Quico!, y que bastante antes de levantar sus castillos, Asturias-León ya llevaban 300 años de titánica lucha por recuperar Hispania al moro. 

¿Cómo explicarle al refractario castellanófobo de la pezuña enfangada en estiércol que Ataúlfo, rey hispano-visigodo, y Gala Placidia, hija del emperador romano Teodosio, establecieron en Barcelona la primera capital de la Hispania unificada por los godos antes de que Castilla asomara a la vida?, ¿qué hay de quienes consideran que España, no es sino el nombre catalanizado del latino Hispania?, ¿tan raquítico es el papel de los otros pueblos españoles en su propia historia, en tan baja estima se tiene? Solo como concepto geográfico España acapara entre 2500 y 3000 años, machote, y fueron los godos los primeros en hacer de Hispania una nación política independiente. ¿Algún voluntario con paciencia suficiente que le explique a este político de establo que inicialmente, antes de nacer Castilla como condado, el territorium castellae no era sino un trozo del Ducado visigodo de Cantabria, es decir, un trocito montañoso plagado de humildes castros de una de las provincias norteñas de la Hispania goda?

¿Cómo explica Homs desde su estabulada mente que lo primero que hizo el rey-emperador Carlos V y su dinastía al llegar a España fue cargarse los Fueros de Castilla y desencadenar una guerra unos cuantos siglos (1521) antes de que sucediese lo mismo que a los periféricos catalanes (1714) o que Castilla se tiró la friolera de 200 años o más arruinándose para sostener el imperio europeo de la Corona de Aragón (donde se encuadraban los condados catalanes) y los territorios de la herencia borgoñona? ¿Por puro invento, para cargárselo después? ¿España un invento castellano para quedarnos con la rica Cataluña? No me haga reír. Mientras Castilla controló el 22% del territorio del planeta Vds. no fueron capaces ni de reconquistar su territorio (el rey de Aragón renunció a sus derechos al otro lado del Pirineo a cambio de quedarse con Cataluña, de recuperar los territorios de la Marca Hispánica. Así es como Cataluña pasó de formar parte del Imperio carolingio a depender de Aragón: fue comprada mediante permuta, y cuando Aragón se unió a Castilla formando España aportó entre otros territorios a Cataluña, ergo, Cataluña pertenece a España, que es la heredera legítima tanto de Castilla como de Aragón). Cataluña nunca fue del interés de Castilla pues ésta siempre prefirió la unión con Portugal antes que con la Corona de Aragón. Fueron aragoneses y catalanes quienes desearon la unión para evitar de nuevo la zarpa francesa. Castilla siempre tuvo vocación atlántico-europea, no mediterránea. Si queríamos ser ricos, nos bastaba con mantener cerrado el comercio hacia las Indias al resto de españoles, ¿no le parece? ¿Cómo explica el asnado político que la Barcelona de 1714 estuvo defendida, entre otros, por un Tercio de castellanos y que Felipe V, tras la guerra de Sucesión, constituyó un cuerpo para su protección personal dirigido por catalanes?

Que Homs es el típico fermento fecal del catalanismo dan fe dos de sus frases más célebres. Si en mayo de 2013, para negar la evidencia, afirmaba ufano que "los alumnos catalanes saben más castellano que la media española" (La Razón.com, 21/05/2013), en 2014, orgulloso, se jactaba de que "mis hijas no entienden el castellano porque tienen prohibidas las televisiones españolas en casa"; de ambas citas se deducen, al menos, tres cosas. Primera, sus hijas están por debajo de la media (literalmente, son subnormales); segunda, su padre está orgulloso de eso; y tercera, y la peor, hace víctimas de su propia castellanofobia y fanatismo a sus propias hijas. Menudo animal. Nada nuevo en alguien que no acostumbra a usar la cabeza, salvo para peinarla. Dijo el asilvestrado diputado en otra ocasión: "La sentencia de muerte, Madrid ya hace tiempo que la ha dictado. Por eso mucha gente en Cataluña sabe o intuye que, del esquema del Estado español, hemos de salir. Nos equivocaríamos colectivamente si ahora pensáramos que con el proceso [independentista] puede haber un plus de penalización del Estado español. Más daño ya no nos pueden hacer. O reaccionamos colectivamente o morimos. [...] o nos espabilamos o moriremos. Nadie puede creer que quedarse quietos será mejor. Porque si nos quedamos quietos, morimos. Aplicarán a tutti pleni esta sentencia que ya hace tiempo ha dictado Madrid. [¿Cuenta con el empresariado?] ¡Por supuesto! No tengo ninguna duda. Es el mismo empresariado que ha contribuido a que tomáramos conciencia de que hay una sentencia de muerte sobre Cataluña. Los hechos son indiscutibles. […] el crecimiento económico lo tienen estrangulado. Nos chupan la sangre a través de los impuestos. Nos aplican aquello de ‘ni hacer ni dejar hacer’ […] con España siempre acabamos en una tomadura de pelo” (Homs, en El Punt Avui, 30/12/2012, reproducido por La Voz de Barcelona.com)

De Castilla nadie se acuerda salvo para culpabilizarla, vilipendiarla y pisarla como a un felpudo, sobre todo desde la periferia mediterránea. Nadie la defiende, todo queda impune, sale gratis. Ni le importa a Homs, el asno de Vic, ni a ninguno de los tres políticos anteriormente citados. Castilla hoy, como ente administrativo-político, ni existe, no es ni CCAA; existen sus trozos, todos ellos en fase acelerada de descastellanización tanto por el sur (Andalucía o Castilla la Novísima y el archipiélago canario o Nueva Castilla del Atlántico) como por el norte (Cantabria y La Rioja, que no son otra cosa que parte de la región de Castilla la Vieja) como por el centro (Madrid, que es Castilla la Nueva en estado puro por mucho que muchos nieguen su identidad) como por el este (comarca de Utiel-Requena, desgajada recientemente de Cuenca, y Murcia, la Nueva Castilla del Mediterráneo que la violación del Tratado de Almizra por parte catalano-aragonesa dinamitó) como por el oeste (Extremadura, una prolongación de Castilla la Nueva). Y a nadie le importa, a todos viene bien un saco al que zurrarle. Lo que a Vd. le jode, lo que no alcanza a explicar ni a entender porque Dios no dio al asno luces suficientes, es que su legado cultural, principalmente su lengua, en cambio, sigue vivito y coleando y goza de excelente salud. Vd. habla castellano porque le interesa, porque lo necesita, no porque yo sea un fascista, y yo no hablo catalán por la misma razón que no hablo coreano o sueco y no es por falta de respeto. 

Actualmente todos los países miembros de la UE tendemos hacia la convergencia jurídica, a la uniformidad y a la integración, ¿y qué?, ¿vamos a inventarnos un feroz centralismo alemán opresor solo porque éste es el país más grande y de posición geográfica central o porque el catalán no es oficial en esa Europa? ¿Hay que ser castellano o fascista para conocer esas cosas? Pensaba que bastaba con no ser burro. Éste abrazafarolas que tanto se permite frivolizar sobre Castilla no conoce ni las verdes y pinariegas montañas castellanas ni los infinitos llanos machadianos y cervantinos ni tiene el más mínimo interés en averiguar cómo el franquismo, por mor de las balanzas ahorro-inversión, esquilmó a Castilla para inundar de liquidez a la banca barcelonesa y vizcaína, siempre sedienta de dinero para financiar la expansión industrial local, o cómo las cosechas de trigo y demás cereales castellanos se abonaban irrisoriamente en el Banco de España con la negociación de los certificados del Servicio Nacional de Trigo, para poder financiar después con un mejor diferencial la industria catalana en los tiempos de la autarquía. O como el ahora “opresor, colonialista y fascista” Estado español, tan castellano-céntrico y malvado él según los mantras peris, resulta que diseñó un plan radial de canales y trasvases que llevasen los ríos a la periferia, trasladando el desierto mediterráneo a la meseta. Agua baja, desierto sube.

A la pobre, esquilmada y troceada Castilla, carne de mosquete y tributos en todas las guerras de la Corona de Aragón en el Mediterráneo, se le carga las culpas de las caprichosas uniones entre dinastías reales godas (que manda huevos), austríacas, o francesas. ¿Sabe Homs que los indianos catalanes se saltaron todas las leyes castellanas que regían en el Nuevo Mundo para poder traficar con esclavos con los que se asentó buena parte de la prosperidad industrial catalana posterior?, ¿sabe Homs que esa fue la causa de la rebelión y pérdida de Cuba y Puerto Rico?, ¿sabe Homs que el catalanismo que profesa, tan repugnantemente castellanófobo, nació precisamente en esas fechas (finales del XIX) cuando la burguesía catalana, enfurecida, vio perder el negocio de los esclavos en el Caribe culpando de ello a Castilla, que efectivamente nunca movió un dedo en defensa de semejante atrocidad? Todo esto no son inventos ni cuentos. Desde entonces viene la inquina. Con su pan se lo coma, bellaco.

domingo, 18 de octubre de 2015

Hacienda desvela la cuantía del trinque vasco-navarro a Restospaña

Por Javier Martínez.

Porque no es solamente que no contribuyan a la solidaridad interterritorial o interpersonal, principio básico de toda nación que se precie y que inspira el sueño europeo, o que lo que aportan no cubra ni los servicios que el Estado presta allí o lo que cuestan las cosas comunes (embajadas, ejército, jefatura del Estado, organismos internacionales, etc.) sino que además cobran/se quedan impuestos que pagamos los restospañoles, caso de parte del IVA, convirtiendo a Restospaña en una colonia económica a la que succionar y expoliar... gracias a una Ley Suprema que encima desprecian...


"[...] Si tomamos como referencia la financiación per cápita a igual esfuerzo fiscal, País Vasco obtiene 4.292 euros por habitante mientras que Navarra consigue 3.677, cantidades que prácticamente duplican la media española, que se sitúa en 2.183 euros. Incluso por encima de Madrid (2.058 euros), Cataluña (2.020 euros) o Baleares (2.076 euros) consideradas las autonomías más ricas aportadoras al modelo [...]" (Expansión, 15/10/2015)

("[...] Los expertos reclaman que el criterio sea una financiación per cápita lo más igualada entre autonomías. Bajo éste parámetro, para que vascos y navarros obtuvieran unos recursos por habitante en la media, deberían realizar una importante aportación. Tomando como ejemplo la población media de cada territorio en 2012, último año estudiado por el Sistema de Cuentas Públicas Territorializadas (SCPT) del Mº de Hacienda, el País Vasco debería realizar una aportación adicional de 4.623 millones y Navarra de 963 millones [...]. Así, las denostadas balanzas fiscales cambia´rian si se ajustaran por financiación per cápita. País Vasco y Navarra tendrían un déficit fiscal del 4,76% y del 3,9% de su PIB respectivamente, acordes a la segunda y tercera posición en renta per cápita que ocupan en España. El déficit fiscal madrileño estaría en el 9,16%, y el catalán en el 3,12%, ligeramente inferiores a la situación actual. En cambio, se arreglarían algunos fallos del sistema: la Comunidad Valenciana pasaría a tener superávit fiscal [...]") (Expansión, 15/10/2015)

Porque siendo como es la realidad tan tozuda, por más que la enmascaren en el PPSOE desde la Transición, y siendo ésta un vulgar apaño económico que poco apaña políticamente, no entiendo que esto perdure, que respalden la infamia del privilegio. Tampoco entiendo opiniones como la de Carlos Sánchez, columnista de El Confidencial, que tras reconocer lo siguiente: 
"Como ha puesto de manifiesto el profesor De la Fuente, uno de los mayores expertos en financiación territorial, el origen del desajuste está en las leyes quinquenales del Cupo, donde los principios y procedimientos de valoración establecidos en la ley del Concierto se concretan de una forma 'muy discutible'. Por un lado, la valoración de las cargas estatales no asumidas por el País Vasco está fuertemente sesgada a la baja. Y por otro, el ajuste por IVA se realiza utilizando valores desfasados de los coeficientes que recogen el peso del País Vasco en el consumo nacional y en la base del impuesto. Habría que añadir la ausencia clamorosa del País Vasco y Navarra en la financiación de los mecanismos de cohesión territorial."(Carlos Sánchez, El Confidencial, 11/10/2015)
... defiende que es mejor callar y tragar no sea que nos monten otro pollo, otro incendio, los vasquistas y navarristas al estilo catalán precisamente ahora. Va a ser que no, que ya está bien. Y esto dicho por quien en otras ocasiones, hay que reconocérselo, difundió con acierto el expolio/estafa/trinque a la Hacienda del régimen común, la de Restospaña, que Volkswagen ideó conjuntamente con Navarra y cómo Rajoy perdonó la estafa navarra a Restospaña, estafa que duró 17 años y ascendía a 1.700 milloncejos de euracos (calcúlese la parte proporcional castellana de esa cifra).

Así, no es de extrañar que sean antiespañoles (y que los catalanistas lo anhelen), como que es un chollo... y garantizado por la Constitución. Lo raro es que los restospañoles paganinis queramos seguir siéndolo. Remata Cristina Losada en LD:

"Tiene razón Miquel Iceta [secretario del PSC cuyo partido respaldó para Cataluña un concierto el estilo vasco]. Una cosa es admitir el cupo vasco y otra muy distinta es consentir que sea el cuponazo. Eso es justo lo que es. Un bonito premio por ser vos quien sois, que hace que las administraciones vasca y navarra dispongan de recursos financieros extras gracias a que contribuyen menos a los gastos del Estado. Cualquiera que se adentre en los detalles del régimen foral y en las interesadas componendas del cálculo del cupo sabe que esa singularidad, fundada en derechos históricos que se remontan al final de las guerras carlistas, no tiene un pase. Como dice Mikel Buesa en su estudio del concierto económico vasco, éste supone, de facto, una transferencia de recursos del resto de España a una región que no es precisamente la más pobre. El régimen foral es discutible, al punto que no hay otro país europeo que pueda presumir de algo parecido. pero el procedimiento por el que se fija la contribución, el cupo, es sencillamente una estafa. Una estafa negociada cada tanto por el Gobierno de España y los Gobiernos autonómicos correspondientes" (Cristina Losada, escritora gallega, en Libertad Digital, 08/10/2015). 

Sr. Iceta, ¿ahora que sabe que no lo tendrá reconoce que es un cuponazo?, ¿por qué no critica que todos los catalanistas, incluido su partido, lo pidieron para sí mismos? Son Vds. unos cínicos. En fin, hasta el gorro de estas sanguijuelas es poco; y si España se va al guano, allí nos veremos todos de nuevo.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Cospedal, el trasvase Júcar-Vinalopó y Alarcón

Por Javier Martínez

“El trasvase Júcar-Vinalopó se ha desbloqueado definitivamente, y será realidad en breve con aportes de agua [por primera vez] desde el pantano de Alarcón [en Cuenca] que permitirán abaratar el coste de bombear caudales desde la parte baja del río valenciano, en la toma del Azud de la Marquesa. El esperado acuerdo ya está cerrado y tan solo resta que el Ministerio de Medio Ambiente le dé carta de naturaleza y habilite los trámites para el envío del agua, con esta solución salomónica que no hiere sensibilidades ni en Valencia ni en Alicante” 

El entrecomillado es de ABC (C. Valenciana) 09/03/2015 y deja claro tres cosas. Primera. El Júcar no es un río castellano en ninguno de sus tramos, sino valenciano exclusivamente tal y como escriben a diario todos, repito, todos los medios valencianos (da igual su ideología) no por casualidad o ignorancia. Como “río valenciano” que es, no solo físicamente, sino más importante aún, funcionalmente, es decir, administrativa, económica y socialmente, los valencianos mandan y los castellanos emigramos con nuestra habitual cara de gentes dóciles y sumisas (llevamos grabado el ¡ea! en la frente, algo que se percibe muy bien cuando introducimos el voto en las urnas al PPSOE). Segunda. El Estado, lejos de ser centralista, se comporta como periferista. Nada nuevo. De todas las infraestructuras radiales del país, es decir, todas, las más sangrantes para los restospañoles o castellanos como yo, no lo son ni las autovías ni los ferrocarriles que rara vez sirven al interior, que nos atraviesan pero no nos comunican, que nos convierten en simples lugares de paso. Las más sangrantes, decía, son las hidráulicas (canales, acueductos y trasvases como el Tajo-Segura), útiles solo para la Santa Periferia Española, la niña bonita del país (España, Ex-paña, Estado español, Este País, táchese lo que no proceda). Expolio con humillación incluida. Ni regadíos en La Manchuela ni ostias no sea que aprendamos a cultivar melones y les dejemos sin naranjas. Tercera. El Estado español no se hizo para que haya regadíos, empleo y futuro en la meseta, donde habitan los mesetarios (dicho sea sin restarle ni un ápice de la carga despectiva que encierra el término, tan usado por todos sabemos quiénes), gentes cuya sensibilidad es secundaria, no así la de valencianos y alicantinos, ¡por Dios!, que no deben pelearse entre ellos, que estos si son españoles de primera, no como los castellanos, restospañoles y se acabó. La “sensibilidad” de los castellanos, o no existe o se la pueden pasar por el arco del triunfo políticos e instituciones sin más. Total, hablamos de Cuenca y Albacete, seres en peligro de extinción.

ABC 09/03/2015
Pero, ¿de qué estamos hablando? Hablamos de la enésima traición y puñalada en la espalda al pueblo castellano, más concretamente al conquense (y albacetense), hablamos del acuerdo entre el Ministerio de Agricultura, la Generalidad Valenciana y cabe suponer que de la Junta de Comunidades de Castilla–La Mancha regida por la señora Cospedal (que actúa sirviéndoles el café al más puro estilo Bono-Barreda), consistente en trasvasar agua desde el pantano de Alarcón (Júcar) por primera vez hacia el Vinalopó alicantino “para evitar y abaratar el coste de bombear caudales desde la parte baja del tramo valenciano en la toma del Azud de la Marquesa” a los pobres levantinos, costes que tendremos que pagar los ricos castellanos, que como de costumbre tenemos espaldas y tragaderas para todo, así como para “evitar las continuas trifulcas por el agua entre valencianos y alicantinos que provocan los trasvases entre esas dos provincias”. Las trifulcas con los castellanos, esas si son asumibles, ¡qué se jodan los mesetarios!

Históricamente, desde Alicante, se pide agua del Júcar desde la toma del Azud de la Marquesa, en el tramo valenciano del Júcar, por ser medianamente abundante y de calidad aún (es un decir), pero los valencianos se oponen porque eso les resta agua a ellos en el tramo final del río antes de desembocar en Cullera, ofreciéndola solo desde aquí (bombeo arriba), cosa que los alicantinos no aceptan porque en ese tramo ni hay agua, ni es de calidad pues el río es ya una inmunda cloaca, se ha esquilmado ya totalmente convirtiendo al mismo en una charca infecta y porque claro, hay que bombearla hacia arriba y no están dispuestos a pagarla. Ahora, para 'solucionar' la negativa a trasvasarse agua entre ellos en su tramo del río, no se les ha ocurrido otra cosa que acudir, como siempre, al tramo conquense, a Alarcón, ese pantano cuyas aguas no pueden por las leyes españolas (adviértase la intención de esta palabra) usarse en regadíos en la castellana Manchuela, donde está el pantano, el Júcar y el Cabriel, ríos todos ellos intocables salvo si se es valenciano. Esta es la 'solución' ideada por Fabra, el presidente valenciano, para evitar las peleas entre levantinos. Y Cospedal de compras en Loewe. Muy listo Fabra y la ministra Tejerina: la “solución” consiste en un cambio de sitio del problema, a nuestra costa, claro, que para eso somos restospañoles sin sensibilidad como bien claro han dejado todos. Y es que los levantinos también se oponen a los trasvases cuando han de cederla, no así cuando han de recibirla.

Voces de Cuenca, 15/03/2015
Pero esto no es todo. No hace falta ser muy listo para darse cuenta que en el acuerdo además de violarse por enésima vez la teórica preferencia de las cuencas cedentes y el derecho a su uso, así como a una compensación económica justa, hay una subvención encubierta ilegal ya que la fórmula elegida implica que en la factura de los hogares se está incluyendo el coste del bombeo extra para el agua de regadío, es decir, que como los agricultores levantinos no pueden, o no quieren, pagar el sobreprecio del bombeo, nos lo repercuten a todos en nuestros hogares. ¿Cómo era eso de además de putas ponemos la cama? Esto es manifiestamente injusto, ilegal e inmoral, porque no solo se llevan nuestra agua, sino que les pagamos para que se la lleven. Eso sí, de los beneficios que ella genera no vemos ni un euro. Visto que el doble expolio-trinque que soportamos goza del visto bueno del periferista Estado español, ¿tendrá algo que decir Europa?, ¿alguien acudirá a los tribunales?

Y digo yo, ¿qué fue del famoso Decreto Romero de hace décadas para construir entre 50 y 60.000 hectáreas de regadío en La Manchuela conquense y albacetense, que crearían 20.000 empleos agrícolas y agroindustriales, además de los indirectos e inducidos?, ¿tendrá alguien, ejem, arrojos de incluirlo en su próximo programa electoral? ¿Para cuándo un partido de estricta y exclusiva obediencia castellana, un partido castellanista que nos libere de nuestras cadenas y miserias?, ¿cuándo seremos capaces de decirnos a nosotros mismos que haremos (con nuestra propia agua del Júcar y del Cabriel, sin pedirle nada a nadie y pese a quien pese), lo que otros ya hacen con la ajena?, ¿cuándo, en definitiva, dejaremos de consentir que nos tomen el pelo unos y otros, de aquí y de allí, del PP y del PSOE, de que se nos sacrifique para beneficio de otras partes de España?

Solo en esta legislatura se han cometido algunos de los más graves atropellos contra los intereses económicos de Castilla, tales como el bochornoso acuerdo Tajo-Segura, al que por primera vez se le dio rango de ley y que establece unas normas que dan seguridad jurídica y tranquilidad solo a los agricultores levantinos, lo que significa que por primera vez, si no nos dejamos expoliar el agua, estamos incumpliendo la ley.

Y eso por no hablar de la estafa jurídica y política que supone mantener dentro de la cuenca hidrográfica del Júcar a comarcas valencianas enteras que son independientes de este río, tales como El Alacantí o la Marina Baja del acuerdo, lugares que recibirán ahora el agua de Alarcón como si fuese propia, lo que a mi juicio se hace para encubrir lo que realmente es, un trasvase, y para aumentar la superficie y la representación política valenciana en la Confederación Hidrográfica del Júcar, el 60% o más de cuya superficie no es realmente Júcar.

Ese anticastellano acuerdo, digámoslo sin rodeos, demuestra el permanente y calculado engaño del Ministerio de Agricultura cuando aseguró que “excluiría de la futura demarcación hidrográfica del Júcar las comarcas citadas” y deja en evidencia al jefe de la Oficina de Planificación Hidrológica de la Confederación del Júcar, Teodoro Estrela, quien públicamente “descartaba de manera tajante la opción de trasvasar desde el pantano conquense de Alarcón hasta el Vinalopó” asegurando, en junio de 2014, que “no había alternativa a que la toma del trasvase fuera en Cullera’ y que “así se contempla en el Plan de Cuenca del río y de la demarcación”.

Todo ello demuestra hasta qué punto se pitorrean de nosotros, de sus propias declaraciones y de sus propios planes y leyes, así como la preeminencia de los intereses valencianos sobre los castellanos en esta España periferista. Alberto Fabra, presidente de la Comunidad Valenciana, le ha ganado la partida a Mª Dolores de Cospedal, como en su día Zaplana se la ganó al coleccionista de caballos de carreras y áticos Bono y al terrateniente y marqués Barreda, el hombre que se sacó “su” plaza de profesor en la Universidad de CLM (¿en cuál si no?) siendo consejero de Educación.


domingo, 22 de marzo de 2015

Castilla la Novísima o la tercera vía para el sur

Por Javier Martínez


Escribía recientemente el escritor, filósofo y catedrático de Lengua y Literatura andaluz, José Mª Vaz de Soto (Paymogo, Huelva, 1938), en El Mundo 02/03/2015, un artículo titulado “Castilla la Novísima” que con agradable sorpresa para mí decía: 
“No diré que para la gente en general ni para la gente culta, pero para la semiculta del norte de España, Andalucía es pueblo llano autóctono y aristocracia venida de fuera, o dicho con una imagen de no lejana actualidad, Cayetana de Alba y gitanos. Vaya por delante que yo soy, o me considero, un andaluz de la tercera vía. No me hace gracia la identificación de Andalucía con los gitanos, ni tampoco (por más que así nos vea cierta gente de Bilbao o Valladolid) con una masa agitanada y unos pocos aristócratas llegados de otra parte, o sea, de la suya. Y es que de esa otra parte, esto es, de la España medieval cristiana, procedemos históricamente, nos guste o no y les guste o no a ellos, no sólo la aristocracia, sino la inmensa mayoría de los actuales andaluces. En cuanto a los gitanos que aquí viven, por supuesto que son tan andaluces como los payos, pero no son, como algunos creen, Andalucía; sólo parte de ella, y no la mayor”
O sea, como en todas partes, añado yo, por lo que no se explica que sea solo con esa tierra con la que se identifica el gitanerío, el flamenquito y la heroína que se chutaba el amigo Camarón. Nada que no veamos en las barriadas de Madrid, Barcelona o Valencia… o París, Burdeos y Marsella. ¿Por qué solo se asocia la marginalidad con Andalucía? , ¿no será que allí se idolatra a "los perdedores"? Y hasta al enemigo-invasor.


Cada 23 de noviembre, día de la Toma de Sevilla, se procesionan conjuntamente la espada Lobera de Fernando III (cogida por la punta por el alcalde pues la empuñadura se reserva al Rey) y el Pendón de Castilla (portado por el concejal más joven) por el interior de la catedral (Foto ABC Sevilla 24/11/2011). El burgalés Ramón Bonifaz fue el primer marino condecorado como Almirante de Castilla tras capitanear con éxito la toma de Sevilla por el río, encargo que recibió directamente de Fernando III (que asedió por tierra), y cuyas naves fueron construidas en las denominadas cuatro villas marinas de la costa cántabra de Castilla: Laredo, Castro Urdiales, Santander y San Vicente de la Barquera, sede de la Marina de Castilla creada por su abuelo Alfonso VIII. Este es el origen de la Armada de Castilla, la primera peninsular, formada toda ella por marinos montañeses, los primeros en llevar el pendón castellano a Sevilla. Menos conocido es que también fueron los montañeses quienes llevaron la ganadería a esas tierras. Felipe González, ex-presidente del gobierno español a finales del siglo XX, e hijo de ganadero, es descendiente de esa estirpe castellana cántabro-montañesa de ganaderos. Trascurridos los siglos, resulta sonrojante que Fernando III, el creador de Castilla la Novísima, haya sido "sustituido" por el grotesco Blas Infante.
Continua el artículo: 
“Tampoco me parece nada acertada, por muy poética que pueda sonar, la identificación de Andalucía con ‘las gentes que a mi tierra vinieron’, como rimaba Manuel Machado, o sea, con los árabes o los moros. Es más, resulta paradójico y disparatado que algunos andaluces hayan terminado identificándose con nuestros enemigos seculares de antaño, sabiendo como sabemos que Andalucía fue, desde mediados del siglo trece, vanguardia de la España cristiana contra el Islam hispánico y norteafricano, empezando por la llamada Frontera, que ha dejado su nombre en tantos topónimos andaluces, como Jerez de la Frontera, Arcos de la Frontera, Morón de la Frontera o Aguilar de la Frontera, así como en los romances denominados fronterizos por Menéndez Pidal”. 
En efecto, hay hoy una Andalucía oficial y política que por alguna extraña razón, quizás para auto-justificar su existencia administrativa, olvida intencionadamente a los tres verdaderos creadores de Andalucía. A saber, Alfonso VIII de Castilla, el que abrió la lata en Las Navas (La Carolina, Jaén), Fernando III de Castilla, el que se comió todo el pescao habido y por haber del valle del Guadalquivir (Jaén, Córdoba, Sevilla y parte de Extremadura) y atrajo, unió y fusionó, para la causa castellana, la sangre leonesa, e Isabel I de Castilla, quién cerraría el candado castellano tras la Toma de Granada y cuya conmemoración-celebración-homenaje tanto jode hoy a la izquierda pro-moruna local, que no dudan en manifestarse con banderas verdiblancas con lemas en árabe. Y lo peor, han sustituido y arrinconado a tres gigantes de la política y la historia patria, por un botarate padrecito imaginario de una presunta “patria” andaluza: el filoislamista Blas Infante.

“Por tanto, señores andalucistas blasinfantiles de cualquier partido, perdonen que les lleve la contraria, pero nada de ‘volver a ser lo que fuimos’, porque nunca lo fuimos; es decir, nada de musulmanes, casi nada de árabes ni de moros, poco de gitanos y rebajen ustedes las supuestas tres culturas de las que siguen presumiendo a falta de mitos prehistóricos o altomedievales. Yo aceptaría para nuestra región, al margen de estatutos de autonomía y proclamados padres de supuestas patrias, el sobrenombre de Castilla la Novísima, de no ser porque no quiero que se me confunda con fundamentalistas de signo opuesto y porque pienso que hay también una Andalucía más o menos leonesa (Huelva y media Sevilla), otra algo aragonesa y levantina (Almería y parte de Granada) y otra, dispersa, de todavía más al norte, incluso de allende el Pirineo. Pero frente a los adictos al mito, tanto de por aquí (Blas Infante, sin ir más lejos) como de por allá (Ortega y Gasset a la cabeza), prefiero adscribirme, antes que a la ficticia Andalucía ‘oriental’ de los románticos o a la manuelmachadiana ‘de la raza mora, vieja amiga del sol’, a la Andalucía europea y cristiana -creyente o incrédula a estas alturas de la modernidad- comoquiera que queramos llamarla.” 

No tema don José Mª, en aceptar lo de Castilla la Novísima. Ignoro el motivo, pero observo con preocupación que en cuanto nace el más mínimo atisbo de castellanismo en los hijos de la tierra de los castillos, nosotros mismos, más aún cuanto más cultos, nos encargamos de abortarlo. Creo honestamente que tememos ser equiparados a la carcunda periférica, tan desleal, tan atrabiliaria y tan antiespañola. Afortunadamente, el castellanismo político no ha tenido ensoñaciones ni tentaciones independentistas ni filototalitarias; ni siquiera necesitamos inventarnos una historia para sentir el pecho hinchado, nos mueve alzar nuestra débil voz contra los que vilipendian nuestra lengua y legado desde tres o cuatro esquinas peninsulares. Es algo defensivo. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién? ¿Vamos a pedir perdón por ser Castilla, por qué habéis de renunciar a llamaros Castilla la Novísima? Las primeras batallas que se pierden son las que no se disputan. Y esta es una batalla ideológica, intelectual. Si Blas Infante de alguna manera ha triunfado en el imaginario andaluz ha sido por incomparecencia del resto.



¿Quién era Blas Infante?


Blas Infante Pérez de Vargas (Casares, Málaga, 1885-Sevilla, 1936), de apellidos inequívocamente suecos, notario de profesión y político de vocación, fue el principal ideólogo del andalucismo, unas veces de matiz regionalista, otras federalista y no pocas nacionalista de tipo islamófilo. Anarcoide e izquierdista radical siempre pese a su origen aburguesado, es el gran enterrador y desprestigiador de la raíz castellana y católica de Andalucía, estando además considerado oficialmente, cágate el lorito, tanto por el Congreso de los Diputados como por el Parlamento de Andalucía como el “Padre de la Patria Andaluza”, como el creador de Andalucía cuando no pasó de ser un pintoresco intelectual más, bastante malo a poco que se analice su obra. Como todo izquierdista con sueños revolucionarios que se precie, primero ha de nacer y vivir en una casa acomodada. Hijo de licenciado en Derecho (¡en el siglo XIX!) secretario de juzgado, ergo funcionario del Estado, y madre labradora de clase media con tierras en propiedad, fue a la Universidad de Granada, como los señoritos entonces, donde se licenció en Derecho sin más. No fue hasta la década de 1920, siendo ya notario, profesión típicamente obrera, cuando descubrió el mundo jornalero andaluz y sus penurias, algo que le era ajeno, aunque no indiferente: “Yo tengo clavada en la conciencia desde la infancia la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo” escribió.

Creador-inventor-soñador de una identidad e historia andaluzas, nunca mejor dicho, muy personal, no se arrendó y se consideró elegido para reinventar a su gusto para Andalucía (el gran sur del reino de Castilla), toda suerte de cuentos más o menos filoislamistas que se le ocurrió entre vino y vino. Entre sus inventos al más puro estilo Sabino Arana, un día vio la luz y encontró una bandera, un escudo y un himno para Andalucía como si la cuartelada castellana nunca hubiese existido. Así diseñó la infame bandera verdiblanca: inspirándose en el verde, color del islam (y de los Omeyas), y el blanco (color de los Almohades), esto es, adulando al enemigo secular de los castellanos que allí llamamos andaluces. Jamás entendió que si "andalusí" y "andaluz" se parecen, no es más que una coincidencia fonética (hablamos de pueblos étnica, cultural, religiosa y políticamente distintos y enfrentados), que Al-Ándalus no es Andalucía, sino la España musulmana, cualquiera que fuese su extensión, que como todo el mundo leído sabe, fue variando su territorio según la reconquista avanzaba y que en su máximo apogeo cruzó los Pirineos. Reconquista, no conquista, nótese el matiz.

Durante algún tiempo, el llamado Pendón de Castilla con el que se conquistó Sevilla en 1248 y que se conserva en su catedral, se pensó, al no encontrar explicación a los tres cuarteles a uno, que era un paso previo al diseño definitivo del reino unificado de Castilla y León, que llevaba unido apenas 18 años. Hoy se sabe, gracias al Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico que lo restauró, que hubo dos restauraciones en siglos anteriores de las que no se tenían noticia donde se recosió con retales de otros pendones. Eso explica que el león esté girado hacia la derecha y que hay un castillo de más y un león de menos.
El propio Blas Infante dejó escrito que la primera idea de la bandera andaluza se la sugirió una manifestación de mujeres en Casares, su pueblo, que portaban una “bandera” de solo dos franjas horizontales, una verde y la otra blanca. Quiso ver en esos trapos para protegerse del sol un origen histórico. De hecho, él mismo dejó claro que la elección de los colores tenía su origen en su admirado mundo musulmán. Observó que en 1195, tras la victoria mora sobre las tropas cristianas de Alfonso VIII de Castilla, en la Batalla de Alarcos, sobre el alminar de la mezquita mayor de Sevilla, entonces Isbiliya (árabe أشبيليّة), ondeó una enseña verde (color del islam, no lo olvidemos) junto a otra blanca (de los Omeyas). Otra fuente de inspiración del tarambanas de Blas Infante, parece ser una vieja leyenda mora según la cual a un iluminado que predicaba en los pueblos del Atlas marroquí se le apareció una especie de ángel que le revelaba un fabuloso Imperio que unía las dos orillas del estrecho de Gibraltar, con el verde paraíso de Al-Ándalus (los moros siempre consideraron a Hispania su paraíso terrenal) y el blanco Magreb de los almohades. Así pues, el verde-blanco-verde sería algo así como Al-Ándalus-Magreb-África subsahariana, también musulmana, claro. Por si eso no fuese suficiente inspiración, existe un poema de Abu Asbag Ibn Argam, natural de Guadix y visir del emir Almotacín de la entonces taifa de Almería, que cita una enseña verdiblanca (normal si son moros) que ondeaba en la Alcazaba de Almería en 1051 antes de que los castellanos les dieran matarile y se limpiaran los zapatos con ella. Normal si son moros que usen el verdiblanco, pero anormal y subnormal si son cristianos, huelga decir.

No solo la desnortada izquierda andaluza anda sin brújula. La derecha garbancera no le anda a la zaga, le hace seguidismo. Especialmente llamativo es que el alcalde de Sevilla, el juez Juan Ignacio Zoido, del PP, homenajee y reivindique al cretino separatista y converso de Blas Farsante, un tipo fascinado por el Islam y la España musulmana (Ál-Ándalus) no desde una óptica cultural o meramente histórica, sino política. Para Zoido "el 4 de diciembre es el día que los partidos y organizaciones del ámbito del nacionalismo andaluz reivindicamos como el Día Nacional de Andalucía. Es por tanto una fecha que deben recordar todos los andaluces, junto al nacimiento de Blas Infante, el 5 de julio de 1885 [...] hay que mantener vivo el legado del padre de la patria andaluza, que incluso llegó a dar su vida por ella. Formar parte de Andalucía es también saber transmitir este legado" (EFE/Diario de Sevilla, 05/12/2011). Blas Infante propuso, en "El ideal andaluz", un Estado andaluz separado del resto de Castilla y España y hermanado con Marruecos, llegando a asegurar que "el idioma andaluz (sic) debía escribirse con caracteres árabes y no latinos". Blas Infante, padre de la patria andaluza, también para el PP como vemos, solicitó su entrada en la masonería (sociedades secretas anticatólicas que buscan el poder absoluto mediante subterfugios) en 1923, en una logia reunificada llamada Isis  y Osiris (perteneciente a la Gran Logia de Oriente de España). Sr. Zoido, ¿cómo pretenden gobernar alguna vez en Andalucía? La gente siempre prefiere el original a la copia, aún cuando el original sea estiércol.
No acaban ahí las banderas moras verdiblancas conocidas en las que este tuercebotas se pudo inspirar. Aunque el estandarte nazarí del emirato de Granada era rojo, de los veintidós estandartes tomados por el conde de Cabra (¡maldito castellano!) a Boabdil en 1483, dieciocho ostentaban los colores verde y blanco. Es cierto que verde fue también el estandarte que los Reyes Católicos dieron en Granada a las Guardias Viejas de Castilla (el ejército castellano para entendernos) para su defensa, pero no parece que sea este el origen de la inspiración de don Blas, vista la alergia y la urticaria que lo castellano y lo católico le producían a partes iguales.
Foto de Blas Infante vestido con chilaba marroquí que nos ocultan. Si este señor hubiese hablado una sola vez con cualquier gitano andaluz (éstos si de otra raza aunque tan andaluces como el que más, conste), se habría percatado que todos ellos llaman castellanos a los andaluces blancos. Esa costumbre de llamar castellanos a quienes en otras partes llamarían simplemente payos no es casual. Los gitanos no se han visto influenciados por el botarate de Blas Farsante, viven pegados a la tradición. Tampoco es difícil oír a andaluces que dicen "los castellanos y los guiris somos diferentes", en relación a los turistas. Yo lo he oído en la Costa del Sol, probablemente la zona más cosmopolita de Andalucía.
El 8 de mayo de 1521, año comunero en toda Castilla, el pueblo hace tiempo castellano de Sevilla (desde 1248), vio como en uno de sus barrios, el de Feria, auténtico gueto donde se amontonaban los descendientes de moriscos y andalusíes aún no expulsados, se alzan y recorren la ciudad dirigiéndose hacia el Ayuntamiento, al que lanzan piedras y todo tipo de objetos, diciendo dame pan. El asistente (alcalde) de la ciudad calmó a la muchedumbre ofreciéndole vino, o sea, alcohol, detalle no menor. Pero el 9 de mayo seguían teniendo hambre en la morería (nunca hubo buena convivencia entre las tres culturas, eso son mitos, la realidad es que vivían en barrios separados), se apoderan de armas y piezas de artillería y liberan a los presos. Sevilla, que siempre estuvo del lado realista durante las revueltas comuneras, quizás para asegurarse la protección del Rey contra el latente problema étnico-religioso interior, temió una revuelta similar a ésta por lo que llamó rauda al ejército castellano que aplastó la rebelión y ajustició, según costumbre de la época, a los cabecillas cortándoles la cabeza y colgándolas en la ventana principal de palacio de los marqueses de la Algaba. En la mayoría de ciudades andaluzas, el problema gordo no eran tanto los altivos flamencos europeos que manoseaban el reino, como los moritos. Eso explicaría que la mayoría de ciudades andaluzas apoyasen la causa realista frente a la comunera (que sí prendió en la meseta). De hecho, la causa comunera si tuvo apoyo en las zonas altas primeramente reconquistadas del gran valle del Guadalquivir, donde la limpieza étnica ya estaba avanzada o terminada (Baeza, Úbeda, Jaén), donde los moros había sido empujados hacia Granada. Aquel amotinamiento de la moruna sevillana contra la carestía de los alimentos que se decía antes, o de la vida que decimos ahora, se hizo recorriendo las calles precedido por un estandarte verde tomado a los moros por Alfonso X y que se custodiaba en la iglesia del Ómnium Sanctorum. El episodio es conocido como el Motín del Pendón Verde (Ramos, 1987).

Perroflautismo Er Llano (sic) o cómo no saber quién era tu padre ni tu madre. Gustará más o menos, pero la preocupación por la pureza y la limpieza de sangre fue una constante de la historia de España durante siglos, lo que acababa en expulsiones y deportaciones masivas y constantes de los moros por toda la península, hasta no dejar ni uno. También para evitar continuas revueltas sociales y políticas. Estudios recientes genéticos confirman que el rastro étnico musulmán es inapreciable y que incluso es menor en Andalucía que en Galicia, Léon o Zamora, por ejemplo. Otro mito, como el de la presunta idílica convivencia de las tres culturas, que cae. Aquí hubo una cruenta guerra que duró 800 años, un choque de civilizaciones.
Durante la Conspiración del duque de Medina Sidonia en 1641 (un episodio oscuro cuya veracidad genera controversia y que se sitúa en el contexto de la crisis de 1640, simultáneo a la revuelta de los catalanes y la independencia de Portugal, donde el IX duque de Medina Sidonia y el VI marqués de Ayamonte planearon una simple conjura nobiliaria de carácter estamental o particularista según unos, o un intento secesionista o independentista, al modo catalán y portugués según otros, por el que se pretendía sublevar Andalucía contra el rey de Castilla para instaurar en ella una Monarquía en la persona del citado duque), una bandera partida verticalmente de verde y blanco fue la enseña de la alianza sediciosa entre el duque de Medina-Sidonia con los moriscos de Tahir Al-Horr, que se alzarían en Andalucía oriental (Ramos, 1987). El IX duque de Medina Sidonia, recordémoslo, era el jefe de la casa de Medina-Sidonia, depositaria del ducado más antiguo de la nobleza castellana, poseedora de vastos señoríos en el antiguo emirato de Sevilla y otros más pequeños en el de Granada, la mayor fortuna de la región castellana de Andalucía y una de las mayores de España. Repárese cómo verde, islam, enemigo, traición y sedición van muy unidos siempre.

Otra idea-ocurrencia de don Blas el farsante fue la de crear un himno andaluz. Bueno, crear, lo que se dice crear, es mucho decir. En realidad lo falsificó. Cogió una cancioncilla popular andaluza y le quitó la letra sustituyéndola por otra de su invención. Eso hoy sería un fraude imposible de comercializar. Pero ahí está viva la ocurrencia.

¿Acabamos con Granada o con los moros invasores?, ¿lo hicieron mis antepasados o los tuyos que vives en Andalucía? O acabábamos con ellos, o ellos lo hacían con nosotros. Tan fácil de entender como eso. Pero no es que no lo entiendan, es que ocultan sus verdaderas intenciones: el andalucismo no es tal cosa, es una máscara del islamismo. El andalucismo, para ser auténtico y creíble, debería ser una parte del castellanismo. Contraponer lo andaluz a lo castellano, simplemente es del género estúpido porque son lo mismo.
Tras presentarse varias veces a las elecciones, y nunca obtener representación, decidió viajar a Marruecos en 1924. Antes, en 1919, redactó el Manifiesto de Córdoba, donde se acuña por primera vez lo de “nacionalidad histórica” para Andalucía, así, con un par, ninguneando implícitamente su pertenencia histórica al reino de Castilla, y que entre otras lindezas decía:
“Sentimos llegar la hora suprema en que habrá de consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España […] Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la Libertad; de este Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los pueblos extranjeros […]. Ya no vale resguardar sus miserables intereses con el escudo de la solidaridad o la unidad, que dicen nacional”
En Marruecos, donde visitó la tumba de Motamid en Agmhat y conoció a los supuestos descendientes de éste, se convirtió al Islam mediante la Shahada (ceremonia pública de su reconocimiento como musulmán), en una pequeña mezquita de Agmhat, adoptando el nombre de Ahmad. Los testigos del acto por el que Blas Infante se convertía/reconocía musulmán fueron dos presuntos "andalusíes" nacidos en Marruecos (ergo no son ya andalusíes pues estos eran los musulmanes nacidos en Hispania o Al-Ándalus) y descendientes de moriscos: Omar Dukali y otro de la Kabila de Beni-Al-Ahmar.

Como se ve, primero renunció a sus apellidos y orígenes castellanos (como los de todos los andaluces por otra parte) y luego a su cultura católica. También aprendió árabe, dicen. Sin embargo, su familia no aceptó jamás esa conversión al Islam. En una entrevista publicada por los diarios del Grupo Joly, su hija, María de los Ángeles Infante (nombre de pila cuanto menos significativo), desmiente su filiación islámica y afirma que era un gran admirador de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz, además de benefactor del convento de Madres Dominicas ubicado en la calle San Vicente de Sevilla. Lo que da idea de la empanada mental y de identidad de este hombre abducido por la huella árabe en su tierra, no así de la romana, la visigoda o la castellana, la más evidente de todas. Y es que una cosa es la admiración por las cosas buenas que el islam nos dejó y otra muy distinta confundir el culo con las témporas, los cojones con comer trigo.

Blas Infante en Agmhat, peregrinó a la tumba de Motamid, conoció a Omar Dukali, descendiente teórico del último Emir (equivalente a Rey) de Sevilla y testigo de su Shahada (ceremonia pública de su conversión), el 15 de septiembre de 1924, ante dos testigos que le regalaron una chilaba y una daga bereber. Buscando al descendiente del enemigo para arrodillarse ante él, así podría calificarse su viaje y su vida.
Blas Farsante no hizo otra cosa en toda su vida que falsear la historia de Andalucía, deformarla hasta la náusea, algo muy frecuente en la historiografía romántica de finales del siglo XIX y principios del XX. Y la farsa continúa, esta vez con la colaboración de las instituciones. Todo ello en aras de favorecer un localismo alicorto, de vuelo gallináceo.
Pocos saben que cuando se diseñó la bandera andaluza, los nacionalistas islamófilos andaluces, tan castellanófobos ellos, incluyeron como territorio andaluz a Badajoz y Murcia. Ese ramalazo expansionista es, junto a su carácter islamófilo, motivo suficiente para ser rechazada. Actualmente, el nacionalismo andaluz, ahondando más en su ignorancia y delirios, promueve cambiar el lema del escudo que reza "Andalucía por sí, para España y la Humanidad", una de las pocas cosas dignas de esa ideología, por "Andalucía por sí, por los pueblos y la Humanidad". De momento, no se les ha ocurrido eliminar los leones hispánicos del mismo, debido sin duda, a que no conocen el significado de los mismos, cosa que ya le pasaba a Blas Farsante.
En 1928 viajó a Galicia para reunirse con los ideólogos del galleguismo, que también se apuntaban al deporte de vilipendiar a Castilla y lo castellano (muy extendido desde 1898), llegando a participar en la revista galleguista Nós (Nosotros). En esa época también conoció Portugal. Viajar no estaba al alcance de cualquiera, solo de los señoritos con posibles. En 1931 participó en la candidatura del Partido Republicano Revolucionario a las elecciones generales. Resultado desastroso, queda fuera. Tras pasar por el Partido Republicano Federal, también fracasa en su intento de conseguir representación; en 1931 publica “La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía”, donde critica con dureza la manera de actuar de la República y relata el boicot al que fue sometida su candidatura andalucista en las elecciones. En esta obra, su postura se radicaliza al definir como Estado Libre a Andalucía. A pesar del boicot anterior se presentó de nuevo en las elecciones de 1933 por Málaga, dentro de una coalición llamada Izquierda Republicana Andaluza formada por el Partido Republicano Radical Socialista (PRRS) y por la Izquierda Radical Socialista. Todo “moderación”, como se ve. Nuevo fracaso electoral del neo-morito. Fue ese año, en 1933, cuando propuso que la melodía del canto religioso Santo Dios, un himno que cantaban los segadores de algunos pueblos andaluces a la salida o a la puesta del sol, fuera el Himno de Andalucía, cambiándole la letra por un texto suyo, no sea que sonase demasiado castellano o católico, es decir, andaluz auténtico.
Bandera de Ál-Andalus, es decir, de la España musulmana, cualquiera que fuese su cambiante extensión, y no de Andalucía. Su parecido a la inventada por Blas Farsante no es casualidad. El andalucismo creó, y coló, la bandera del enemigo siglos después de haber desaparecido. Esa bandera,
Un falsificador nato este hombre, que sin embargo sí tuvo cierto grado de compromiso social con la causa de los "descamisados" del campo. Esto último, unido tal vez al hermoso lema grabado en el escudo andaluz ("Andalucía por sí, para España y la Humanidad"), de inequívoca universalidad, pero otra falsificación heráldica más pues procede del escudo de Cádiz, han servido para blanquear su ideario, para adoptarlo y acomodarlo sin rascar demasiado en el mismo. Y lo ha hecho tanto la indocumentada izquierda pijoprogre como la ramplona y acomplejada derecha seguidista andaluza. Cosas de las élites políticas andaluzas posTransición, que no de Andalucía, que necesitaban un progenitor de la patria para justificar sus cargos de nueva creación y chupar del bote (erario).

En La Junta de Andalucía no cabe un tonto más.
Este himno, junto con la bandera y el escudo elegidos en la Asamblea de Ronda de 1918, son actualmente los símbolos oficiales de Andalucía, según el artículo 6.2 del Estatuto de autonomía de Andalucía de 1981, reformado en 2007, y con el visto bueno de los cantamañanas del PSOE y PP, que dieron así rango de oficialidad a tanto disparate. Tras las elecciones de 1936, con la victoria del Frente Popular, el movimiento andalucista recobró fuerzas (la izquierda española y el andalucismo filoislamista tenían en el anticlericalismo católico un punto en común). Durante la Asamblea de Sevilla celebrada el 5 de julio de 1936 se aclamó a Blas Infante como presidente de honor de la futura Junta Regional de Andalucía. Como lo oyen, presidente de honor a quién jamás consiguió un triste escaño y además “de la futura Junta”. Para qué esperar. El 18 de julio se inicia la Guerra Civil según unos (según otros la verdadera Guerra Civil se inició en 1934), desatándose la barbarie que todos conocemos. Detenido en su casa de Coria del Río, fue fusilado, sin juicio ni sentencia (éstos tampoco esperaban), junto a otros dos detenidos en la carretera de Sevilla a Carmona. Cuatro años más tarde el Tribunal de Responsabilidades Políticas, creado después de la guerra, le condenó a muerte y a sus herederos a una multa económica, según un documento de 4 de mayo de 1940 fechado en Sevilla, no por traición, no por troyano de la causa mora, sino “porque formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos hasta 1936 se significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz”.

De alguna manera, toda la izquierda andaluza bebe del ideario blasinfantista que hace posible que hoy, partidos como Podemos, IU o el PSOE (y sus brazos sindicales) reivindiquen sin despeinarse expropiar la Catedral de Córdoba o la Giralda de Sevilla, antes mezquitas, y más antiguamente aún iglesias visigodas. Monumentos que si han sobrevivido arquitectónicamente ha sido precisamente porque los cristianos católicos castellanos no eran tan salvajes e insensibles como los pintaba el islamófilo Blas Infante. No podemos decir lo mismo de las iglesias visigodas, arrasadas por los moros. No verán jamás a ningún partido andaluz (tampoco de la acomplejada derecha, todos ellos unos cagarrias), reivindicar la bandera castellana. Incluso es difícil verles ondear una rojigualda española, no así una de la II República. La subliminal alianza izquierdista-andalucista (en sentido islamista) domina el panorama andaluz.
Que nadie lo dude. Si este majadero viviese hoy, es altamente probable que sería uno de esos yihadistas occidentales del Estado Islámico que quema vivos en jaulas expuestas al público a los católicos, rebana con sus cimitarras el cuello de los occidentales que secuestran o despeña desde la azotea de los edificios a los gays que osan ser libres. Todo grabado y retransmitido por internet. Un auténtico tontolhaba con chilaba este caballo de Troya. ¿Creen que exagero? Lean lo que decía el personaje en una entrevista el 11/06/1931 concedida al periodista sevillano Fco. Lucientes en el diario El Sol:
"Los liberalistas [próximos a la anarquista CNT], suprimido ese valladar de esclavitud, vamos más lejos: a unir un latido común por Andalucía a 300 millones de seres a quienes destruyó su cultura la tiranía eclesiástica. Pregunta: ¿Ve ese instante inmediato? Un 'crack' en Europa, por ejemplo una nueva guerra, lo produciría automáticamente. Entonces, el 1.200.000 andaluces que viven sus nostalgias de Tánger a Damasco y los 300 millones de hombres de Afro-Asia que sueñan por nuestra cultura, intervendrán para destruir de una vez la influencia del Norte"
Sí, del Norte, de Castilla, de la Cristiandad, de España entera, de Occidente. Lo dice bien claro. Que semejante botarate converso defensor del enemigo secular y gran falsificador de la historia andaluza tenga docenas de estatuas, placas y reconocimiento oficial en Andalucía (cada 28 de febrero es homenajeado en el Día de Andalucía), y aún en España, es un oprobio para la auténtica, católica y castellana Andalucía, la que un día se supo Castilla la Novísima, a la que se mancilla. Más ignominia aún si se tiene en cuenta que el pueblo andaluz, siempre le dio la espalda elección tras elección. Ni un acta de concejal de pueblo, oigan. ¿Se necesita o no la tercera vía, a Castilla la Novísima? Hoy Andalucía vota en elecciones al Parlamento regional. Más que votar, lo que deberían hacer es botar y vomitar al blasinfantismo, al trapo verdiblanco, a cuanto recuerde a esa Andalucía folclórica de charanga y pandereta, flamenco y trajes de gitana incluidos. Eso o acabarán nuestras mujeres vistiendo como cucarachas. Eso o tasas de paro crónicas del 35% (59% entre los jóvenes, cuya tasa de abandono escolar del 33% simplemente sonroja).

¿No a la celebración-conmemoración-homenaje de la Toma de Granada? Naturalmente que sí.
Extremadura leonesa, Extremadura castellana

No quiero terminar sin antes hacer referencia a la bandera de esa otra región española, Extremadura, mitad leonesa, mitad castellana, que también ha caído, aunque en menor medida, en la mitificación de lo árabe o moro como identificativo de lo andaluz-extremeño, pese a que es un hecho probado la desaparición física por expulsión de la totalidad de la población árabe-musulmana y de la disolución de la poca cultura que quedó de éstos en la católico-castellana, cultura que básicamente se reduce a la arquitectura, no así al idioma árabe ni a la religión musulmana. En Extremadura, también se cayó en el pozo ciego de diseñar con aires morunos su bandera autonómica al usar los colores del enemigo, caso menos conocido que el andaluz. ¿Casualidad? En esta España botijera que tenemos, lo dudo.

Toda la basurilla al completo oponiéndose a la celebración de la Toma de Granada por parte de sus ancestros. Vivir para ver. El cubo marxista que todo lo recoge.
Creada en 1977, la bandera-trapo extremeña tampoco escapa a la fascinación islamista posTransición vivida en toda España: en este caso la banda negra, única diferencia respecto de la andaluza, hace referencia a la dinastía aftásida de los emires de Badajoz. Claro que otras versiones aseguran con orgullo que hace referencia al paro, la marginación y el atraso además de a los almohades. ¿Pero cómo se puede sentir orgullo de eso? Tampoco falta quien hace un potaje histórico, sin duda tras fumarse diez porros, mezclando la Orden de Alcántara cristiana con el reino de Léon, el romano Estrabón y la taifa aftasí. Demencial es poco.
Según cuenta la Wikanda, "el negro, el verde, el blanco y el rojo, son los denominados colores "panárabes" (que tanto nos recuerdan a las banderas palestina y saharaui) por ser los usados por el Emir de Hiyaz (actualmente parte de Arabia Saudita) en su revuelta contra el dominio turco en 1917. Cada uno de los colores se identifica con una de las familias descendientes de Mahoma que ocuparon el poder a lo largo de la historia d ela conquista islámica (Lux-Wurm, 2001)".

"El blanco sería el color del estandarte de Qusay, antepasado de Mahoma, y se considera el color de los Omeyas de Damasco, bajo los cuales se llevó a cabo la conquista de Al-Ándalus [o sea, de Hispania]. Blas Infante, en realidad identificó a los Omeyas con el verde, color también usado por los almohades.

El rojo fue usado por el segundo sucesor y suegro de Mahoma, Omar (634-644), y posteriormente se identificó con la rama religiosa de los 'puros' o jariyitas, separados de la ortodoxia y predominantes en los estados del golfo Pérsico. también ha sido siempre el color de los guardianes de La Meca, los hachemitas, actualmente la dinastía reinante en Jordania. Desde el siglo XII fue adoptado por los turcos otomanos.

El negro es el color que cubre la Kaaba, la Piedra Negra objeto de veneración y peregrinación en La Meca. Fue la insignia de la dinastía Califato Abasida y de los almorávides que dominaron Al-Ándalus [Hispania] entre los siglos XI y XII.

El verde está considerado el color propio de Mahoma, por ser el de su turbante, que agitaba en el combate para animar a los suyos, y es el que comúnmente se identifica con el Islam en su conjunto. Más propiamente, es el color con que se identifica a la dinastía Califato Fatimida, que llegó a gobernar sobre todo el Norte de África".

Todo esto pone de manifiesto el desastre monumental que supuso crear un Estado autonómico basado en regiones, y no en los antiguos reinos hispánicos peninsulares. El desastre está servido, no sabemos ni dónde pisamos ni adónde vamos. Tenemos más CC.AA. que reinos autónomos en el siglo XV.

No todo es carcunda en Andalucía. Hay esperanza. En la foto, I Antorchada Memorial Fernando III Sevilla 1248, de la Asociación Cultural Fernando III, el 22 de noviembre de 2014.
Pendón histórico de la Ciudad de Sevilla, también llamado Pendón de San Fernando, en vigor hasta 1995, cuando Juan Carlos I cambia y entrega a la ciudad la nueva enseña, la del NO-DO, con una excusa tan burda como que "la dificultad de su reproducción impide su popularización". En la actualidad solo se usa, y no es poco, para tomas de posesión de la alcaldía, entregas de medallas de la ciudad, recepción de jefes de Estado y asistencia con la corporación municipal a la procesión del Santo Entierro. Como bandera histórica de España cuenta con los máximos honores militares. Se procesiona en dos ocasiones al año: en la procesión del Corpus Christi (60 días después del Domingo de resurrección, hacia junio) y en la Procesión de la Espada, cada 23 de noviembre, día de la Toma de Sevilla, por las naves de la catedral. Durante la II República, fue el único período histórico en siglos en que los munícipes se negaron a procesionarla.

El pendón de Fernando III, o de Sevilla, ondeando ante la Catedral de Sevilla.